El Gobierno necesita estabilidad y la Gestora socialista necesita tiempo. Esa conjunción de intereses ha llevado a PSOE y PP a ensayar una suerte de ‘gran coalición’ en materia económica que sienta las bases de la aprobación de los Prespuestos Generales del Estado (PGE) para 2017. Socialistas y populares han acordado, con todo sigilo, un paquete de medidas económicas y fiscales que dan luz verde al nuevo reparto del objetivo del déficit que permitirá sacar adelante el techo de gasto previo a la tramitación de los PGE.

Los acuerdos entre ambos, que incluyen la subida del salario mínimo interprofesional, recuerdan los vaticinios de Pedro Sánchez, que dimitió como diputado, precisamente, para no tener que votar más medidas a favor del Gobierno del PP, como aseguró entonces. El ex secretario general explicó que decidió mantener el ‘no a Rajoy’ cuando el presidente le exigió que el apoyo a su investidura se extendiera a los presupuestos.

El PP ha elegido al PSOE como aliado para orillar a Ciudadanos

De facto, esa situación se está dando. Aunque el PSOE asegura que es «imposible» que vote a favor de los PGE, su abstención o voto afirmativo permitirá que se sienten las bases de los mismos.

El gran damnificado es el partido de Albert Rivera, que alcanzó un acuerdo de investidura con el PP y votó a favor del nombramiento del presidente, y que ahora se ve marginado. «Nosotros no necesitamos el apoyo del PNV ni de Ciudadanos, sino del PSOE», explican fuentes de la dirección del PP, que reduce así las negociaciones y cesiones a un único partido.

«Química» entre Javier Fernández y Rajoy

«Como siempre, el presidente está siendo muy inteligente. Supera a Ciudadanos y le deja claro que no es decisivo», explican desde la dirección del PP, que destaca la «buena relación» entre Javier Fernández, presidente de la Gestora, y Mariano Rajoy. «Hay química, feeling, muy buena sintonía», aseguran. Y hablan a menudo, como reconoció este lunes el dirigente socialista en rueda de prensa en Ferraz.

De esta manera, entre ambos partidos se está creando un «clima de confianza» que beneficia a ambos. Por un lado, el PSOE garantiza medidas «vitales» para Rajoy, como la aprobación del techo de gasto, fundamental para cumplir los compromisos de estabilidad presupuestaria con Bruselas, mientras el Gobierno permite a los socialistas apuntarse «medallas» como la subida del salario mínimo, a pesar de que había otras propuestas como la de Ciudadanos que ha sido ignorada.

El PSOE sabe cuáles son nuestras líneas rojas y las respeta», señala el PP

«El PSOE sabe cuáles son nuestras líneas rojas: el cuerpo de las grandes reformas realizadas. Mientras no se toquen los aspectos fundamentales de la Reforma Laboral -aunque algunos accesorios sí se podrían retocar- ni el objetivo de déficit, lo demás se puede entender», explican las fuentes del PP. El Gobierno se abre así a facilitar que el PSOE rentabilice modificaciones en leyes no fundamentales para la recuperación económica, como la de Seguridad Ciudadana (Ley Mordaza) o la de Educación (Lomce).

«Tenemos que construir un relato para que al PSOE le resulte fácil aprobar el techo de gasto. Por eso llevan días explicando el beneficio para las comunidades autónomas del PSOE, que es el mismo que tendrán las comunidades gobernadas por el PP. Son discursos para reafirmarse ante su electorado», aseguran las fuentes.

Precisamente, la dirección socialista difundía anoche que «gracias a la presión del PSOE se están logrando objetivos que van a beneficiar a la sociedad española, como haber obtenido un mayor margen de déficit que va a suponer que las comunidades dispongan de más recursos para los servicios públicos, así como haber logrado el incremento del salario mínimo».

Una «hoja de ruta» de acuerdos

Mientras que en el PP niegan que esos acuerdos formen parte un pacto «estructural» entre ambos partidos, en el PSOE se sospecha que sí es así. «Está claro que hay una hoja de ruta de acuerdos y una voluntad de sostenerse mutuamente», explican diputados socialistas, que se quejan del oscurantismo de la dirección de grupo y la Gestora. «Nos los van a soltar por fascículos», añaden, convencidos de que el acuerdo con el PP para la investidura de Rajoy incluía «todo el paquete presupuestario». «Todo iba en el pacto, ahora sólo tienen que escenificar», aseguran.

El Gobierno necesita estabilidad y la Gestora socialista tiempo para recuperar la imagen de la marca PSOE, muy dañada tras la abstención, y para preparar un congreso federal favorable a la candidatura de Susana Díaz. La falta de aprobación de los presupuestos podría precipitar una convocatoria electoral para la que el PSOE no está preparado: ni tiene secretario general ni candidato. Su posición, en este sentido, es muy débil, y el PP la sabe rentabilizar.

Ante las evidencias de una negociación oculta con el PP, los diputados díscolos socialistas trabajan en la creación de una «corriente crítica» dentro del grupo parlamentario que no funcione a través de la queja y la protesta, como hasta ahora, sino con propuestas diferentes.