Desactivar a la CUP» se ha convertido en objetivo prioritario del Ejecutivo convencido de que sin el influjo de los antisistema «Junts pel Sí» levantaría el pie de acelerador independentista, aseguran fuentes gubernamentales. No sólo es una estrategia diseñada en el seno de la bautizada «operación diálogo», sino que responde, aducen, al propio deseo de los antiguos convergentes y de los republicanos de ERC, «hartos» de depender de una formación política que les sitúa, día sí y día también, al pie de los caballos.

Lo último ha sido forzar la convocatoria de una cumbre independentista el próximo día 23, como respuesta a los radicales por su apoyo a la toma en consideración de los Presupuestos de la Generalitat un día antes, el 22. La cita es calificada de «tontería como una casa» por las fuentes gubernamentales consultadas por El Independiente. «Pasearán por el Parlament a la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) y a los de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y se sentarán en una comisión para hacerse la foto», describen gráficamente desde el PP catalán.

Moncloa cree que tras los presupuestos catalanes, Junts pel Sí intentará una alianza con el PSC o En Comú

Lo cierto es que hasta que no culmine el proceso presupuestario catalán, allá por febrero o marzo del próximo año, «van a hacer lo que quiera la CUP». Sólo después, el Partido Democrático de Cataluña y ERC pueden iniciar un proceso de alejamiento por el cual «giren su cabeza bien hacia el PSC  -ahora en un momento de extrema debilidad- o hacia los comunes«, en alusión a la formación liderada por Ada Colau. Mientras tanto, «lo que nos corresponde a nosotros es darles argumentos para ese divorcio a través del diálogo y de medidas concretas», dicen en Moncloa, y «sobre las que no puedan permitirse el lujo de despreciarlas», apostillan desde el entorno del nuevo delegado del gobierno en Barcelona, Enric Millo.

El documento de Puigdemont

El guión viene marcado por ese documento de 46 puntos que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, entregó a Mariano Rajoy en su única entrevista en Moncloa, en abril de este año. Descartando la petición de convocatoria de una consulta independentista amén de otras medidas que puedan afectar a la administración de Justicia, a la acción exterior o al sector eléctrico, el conjunto de reivindicaciones es, al menos negociable, con aspectos asumibles, como el estado de la red de cercanías de Barcelona, el déficit estructural del Servicio Nacional de Salud catalán o la ya comprometida reducción de la litigiosidad entre ambos gobiernos.

Santamaría vuelve a Barcelona el 17 para reunirse con los redactores de la ponencia territorial el PP

Desde Génova explican que la idea es «potenciar la presencia» de Estado en Cataluña a través, especialmente, de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que «tiene que convertirse en parte del paisaje catalán». Tan en serio se lo ha tomado, que están terminando de acondicionarle un despacho en la delegación del Gobierno -hasta ahora ha usado el de Millo- y va a volver a Barcelona dentro de una semana para participar en una reunión con los ponentes del PP que preparan uno de los documentos para el XVIII congreso popular.

Ponencia de Administración Territorial

Se trata en concreto del grupo de trabajo que elaborará la ponencia «Económica y de Administración Territorial» que coordina el vicesecretario Javier Arenas y del que forman parte el líder del PP en Cataluña, Xavier García Albiol, -de ahí la presencia en Barcelona- además del gallego Alberto Núñez Feijóo, el vasco Alfonso Alonso y el riojano José Ignacio Ceniceros. Los ponentes tienen previsto celebrar nuevas reuniones en Galicia, País Vasco y La Rioja, aunque lo significativo de la del día 17 es que se suma Sáenz de Santamaría, y eso que los preparativos del congreso son cosa de María Dolores de Cospedal, que ya dirigió una reunión en Génova con este grupo.

A pesar de la «operación diálogo», Junqueras amenaza con acelerar el proceso independentista

Los distintos medios consultados coinciden en señalar que con su asistencia, la vicepresidenta «quiere hacer un guiño al partido en Cataluña por si se siente un poco apartado de la nueva estrategia» gubernamental con respecto al órdago independentista, «aunque hay espacio para todos», subrayan. Todavía no se sabe si Sáenz de Santamaría aprovechará para reunirse con representantes del Junts pel Sí, con los que tiene previsto entrevistarse antes de que acabe el año. Mientras tanto, mantiene una interlocución muy fluida con el vicepresidente de la Generalitat, el republicano Oriol Junqueras, que sí acudió a la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera en que debía tratarse el techo de gasto.

Forcadell y Homs

No obstante, Junqueras amenazó el pasado viernes con acelerar el proceso independentista, que culminará con un referéndum en septiembre de 2017, en disconformidad por el posible procesamiento de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y por la situación procesal del portavoz convergente en el Congreso, Francesc Homs, al que el constitucional ha pedido su suplicatorio para poderle imputar por la consulta ilegal del 9-N de 2014. La tensión, por el momento, se mantiene.