Pablo Iglesias quiere restar poder al ‘errejonismo’ dentro de Podemos, pero sin prescindir de su número 2, Íñigo Errejón. Ése es el objetivo de la batalla iniciada por el secretario general de cara al congreso del partido, Vistalegre II, y de la campaña de acoso contra su secretario político con mensajes públicos como la carta abierta que le dirigió ayer.

Un ejemplo de esa estrategia es la decisión de Podemos Madrid de relevar al portavoz del grupo en el Parlamento regional, José Manuel López, destacado ‘errejonista’. «Existe la necesidad de una renovación en las tareas y responsabilidades del grupo parlamentario que se adecue al Consejo Ciudadano Autonómico y a la línea política que se votó en la Asamblea Ciudadana por los y las inscritas”, anunció en la noche del lunes la ejecutiva. Para hacer ese proceso correctamente, «debe haber una transición clara, pero desde el compañerismo, la inclusión y la pluralidad, lo que requiere tiempo y debate», según Podemos Madrid.

Iglesias quiere contar con Errejón en la Ejecutiva y la dirección de grupo

Fuentes cercanas al líder de Podemos aseguran que Iglesias quiere contar con Errejón en la próxima ejecutiva, así como en la dirección del grupo parlamentario, tras el congreso. No obstante, Iglesias considera que el ‘errejonismo’ está «sobrerrepresentado» en el partido, cuyo aparato controlaba hasta que destituyó al secretario de Organización, Sergio Pascual, en el mes de marzo.

Iglesias daba así un golpe letal al ‘errejonismo’ sin tocar a Íñigo Errejón, que guardó silencio al respecto y puso tierra de por medio con un viaje a Londres. Aquel día, Iglesias escribía otra carta pública, titulada ‘defender la belleza’, muy similar a la que este lunes dedicó a Íñigo Errejón en el diario 20 Minutos.

Advertencia por carta

En la misiva -considerada por el errejonismo una amenaza en toda regla- Iglesias advierte a Errejón de que quiere que trabaje a su lado, no frente a él. Con calificativos como «amigo» y «hermano» a su secretario político, el secretario general apela al componente emocional de la organización que tan buenos réditos le ha dado hasta ahora. Acusa a los medios de comunicación de interferir en la relación entre ambos líderes y recurre al victimismo político que ayudó a ganar a Ramón Espinar en las primarias de Madrid.

Ya por la noche, el secretario político escribió otra carta pública en la que devuelve los cumplidos a Iglesias pero mantiene su tesis de que en Vistalegre deben votarse los documentos políticos y organizativos por un lado, y las candidaturas personales por el otro.

La guerra por el poder entre Iglesias y Errejón indigna a sectores del partido

Esa pugna se dirimirá, principalmente, con el sistema de votaciones que se apruebe en una consulta a la militancia el día 20, y que inclinará la balanza a favor de uno de los sectores. Si se vinculan las votaciones de proyecto y líderes, Iglesias convertirá Vistalegre II en un plebiscito sobre su persona. Si Errejón logra que la estrategia política se vote de forma independiente será capaz de cuantificar el apoyo real de sus tesis, frente al giro a la izquierda de la organización decretado por Iglesias.

Errejón rehuye la batalla por los suyos

En cualquier caso, Errejón no se muestra dispuesto a presentar candidatura, ni a la Secretaría General ni lista alternativa al Consejo Ciudadano. El secretario político no quiere una guerra abierta con Iglesias que sabe que perdería y aguanta sus embestidas pensando a largo plazo. Esa decisión de no dar la batalla deja en la estacada a parte de su equipo, que saldrá de sus puestos dentro de la organización una vez que el errejonismo sea expulsado del aparato del partido.

Precisamente ese debate procedimental, sobre qué normas usar en las votaciones, ha generado malestar en numerosos sectores de Podemos, desde federaciones territoriales hasta feministas o anticapitalistas. Todos ellos entienden que Iglesias y Errejón están dañando la imagen del partido al personalizar tanto una guerra que sólo entraña una lucha de poder interna, y que solapa al debate político de fondo que demandan las bases y la sociedad. «Somos el principal partido de la oposición. Deberíamos debatir sobre cómo afrontar ese reto», explican fuentes del sector anticapitalista.

Dirigentes feministas y territoriales protestan por la pugna personalista

Por su parte, varias dirigentes de Podemos han pedido no reducir el debate sobre el futuro del partido a una «amistad entre dos hombres que viven en Madrid», «cansadas de tanto protagonismo masculino, ya sea en formato combate de boxeo o culebrón». «Somos muchas más y esto es mucho más grande», ha avisado la responsable de Igualdad de Podemos, Clara Serra.

«Dos hombres que viven en Madrid»

Por su parte, la secretaria general de Podemos en el País Vasco, Nagua Alba, ha pedido no»caer en el error» de pensar que el proyecto que representa Podemos «se construye sobre una amistad entre dos hombres que viven en Madrid». «Podemos está inevitablemente atravesado por miles de amistades -antiguas y nuevas- y relaciones personales de todo tipo. Eso es algo bello, algo que nos caracteriza», asegura, antes de recordar que el partido es «Pablo e Iñigo, pero también todos y todas sus militantes en los círculos, en los consejos ciudadanos, sus cargos públicos, sus cientos de miles de personas inscritas y sus millones de votantes».

En la misma línea se han expreado la secretaria de Coordinación Ejecutiva y diputada valenciana Ángela Ballester y la secretaria de Acción Institucional y Políticas Anticorrupción, la parlamentaria sevillana Auxiliadora Honorato. A esta protesta se ha sumado el diputado por Baleares y magistrado en excedencia Juan Pedro Yllanes, que lamenta una polémica que «deja fuera a mucha gente de Podemos» que también tiene ganas de trabajar.