Pablo Iglesias volvió a hacer ayer un alarde de audacia política y pilló por sorpresa a los ‘errejonistas’ con una propuesta de ‘primera vuelta’ en la consulta a la militancia previa al congreso del partido, conocido como Vistalegre II. El secretario general encargó a su número 3, Pablo Echenique, que prepare una consulta a la militancia los días 18, 19 y 20 de diciembre para preguntar por el sistema de elección de la dirección que se utilizará en la asamblea, que coincidirá con el congreso del PP el fin de semana del 10 al 12 de febrero.

Por primera vez tras meses de enfrentamiento, Iglesias y Errejón confrontaron claramente sus distintos proyectos para Podemos, apenas dos años después de su nacimiento. El secretario general admitió la existencia de corrientes críticas y nuevos referentes, y el secretario político defendió la transversalidad fundacional frente al viraje a la izquierda que se ha producido con la coalición electoral Unidos Podemos, y que Iglesias y Teresa Rodríguez quieren consolidar.

Iglesias quiere convertir el congreso de Podemos en un plebiscito sobre su liderazgo

El objetivo de Iglesias es convertir Vistalegre II en un plebiscito sobre su persona que avale el giro a la izquierda que está dando al partido. Al vincular la votación del proyecto con el de las personas, como ocurrió en las primarias andaluzas, en vez de separarlos, como en las primarias madrileñas, pretende hacer valer su marca personal sobre el debate sobre la transversalidad o «la refundación de las izquierdas», como lo ha denominado Errejón.

El entorno del número 2 del partido temía la vinculación de las votaciones, aunque pensaba que podría frenarla en el Consejo Ciudadano Estatal, que se celebrará el 17 de diciembre, y en el que Iglesias no disfruta de mayoría. Por ese motivo, el líder del partido se salta el órgano de dirección del partido y deja la decisión en manos de la militancia -como hizo en su día Pedro Sánchez en el PSOE- y retando a Errejón a dar la batalla.

Un Podemos «coral»

«Es un clamor que el sistema de votación no cuenta con consenso», ha asegurado Iglesias en una rueda de prensa en la que ha admitido lo que lleva meses negando: las discrepancias internas. «No quiero un Podemos sin Íñigo, ni sin Miguel (Urban), ni sin Teresa Rodríguez, Echenique, Irene (Montero) o Rafa (Mayoral)», ha confesado Iglesias, que cree que todos ellos expresan la «coralidad» que les faltaba. «Podemos tiene que dejar de ser el partido de Pablo Iglesias, hace falta un Podemos con muchas más caras», ha enfatizado.

Por ello, espera que el diálogo entre todos pueda solventar las diferencias porque con Íñigo Errejón mantiene una «compenetración intelectual que no se ha roto nunca», ya que ambos son «capaces de pensar juntos», aunque sus discrepancias se «ensanchan por abajo», ha asegurado, asestando un golpe al entorno del secretario político.

Ante esas posiciones, Iglesias ha desvelado que les planteó, a Errejón y a Urbán, «que si quieren dar el paso me parecería bien y sería síntoma de grandeza». A pesar de esa invitación, ha asegurado que nadie discute su liderazgo ni va a competir con él por la Secretaría General. Iglesias se siente así «abrumadoramente» apoyado por lo que ya ha calificado abiertamente como «corrientes críticas de su partido», en las que incluye a los anticapitalistas del eurodiputado Miguel Urban y a los «errejonistas».

«No os peleéis»

En cualquier caso, ha añadido que no le «parecería mal» que «compañeros que no comparten algunas visiones dieran el paso adelante». «Pero todos me han dicho que quieren que sea yo», ha insistido Iglesias, quien se considera por ello con la responsabilidad y la obligación de intentar la integración. «Me voy a dejar la piel en intentarlo», ha añadido después de hacer hincapié en que el mensaje que le lanzan las bases de Podemos es: «No os peleéis».

Errejón no quiere «peleas de gallos»

Por su parte, Errejón no ha respondido si presentará candidatura o no en Vistalegre, a pesar de la insitencia de los periodistas. En una intervención muy medida, como todas las del secretario político, ha lanzado dos mensajes: que él representa el espíritu del Podemos original y que no quiere «duelos en OK corral» ni «peleas de gallos».

Errejón ha recordado que no se ha movido de posiciones «desde las elecciones europeas», las primarias a las que se presentó Podemos. Con ese proyecto fundacional han conseguido 71 diputados en dos años, con la estrategia de construir una nueva mayoría social a través de la «transversalidad». «Tenemos que ganar un país, no pelearnos», ha insistido, en su llamamiento «a los que faltan» para que Podemos pueda llegar a su fin «del trayecto»: el Gobierno de España.

En esa línea, ha defendido que él mantiene ese proyecto, y que puede ser Pablo Iglesias quien abogue ahora por otro modelo de partido, consistente en «la refundación de las izquierdas». También ha apostado por conseguir «dentro de Podemos» lo mismo que el partido reivindica de puertas afuera, en la sociedad y en la política: el pluralismo, la democracia interna, la transparencia, el federalismo y un partido «abierto y amable para la sociedad española».

Anticapitalistas no quiere un «congreso plebiscitario»

El eurodiputado de Podemos y referente de la corriente ‘Anticapitalistas’, Miguel Urbán, ha abogado por evitar que Vistalegre II se convierta en un «congreso plebiscitario», «controlado» y «cerrado», más propio de «un partido tradicional».

En declaraciones a Europa Press, Urbán ha explicado que esta es una de las motivaciones que ha llevado a Anticapitalistas a lanzar este lunes el manifiesto ‘Por una marea del cambio, por un Podemos en movimiento’, en el que abogan por construir un «partido movimiento descentralizado» mediante un proceso interno «abierto, democrático y pluralista».

«Corremos el riesgo de acabar en un nuevo congreso plebiscitario, que se parezca más a un congreso controlado y cerrado de un partido tradicional que a una asamblea abierta y participada de movimiento. Tenemos muchas cosas que debatir», ha avisado Urbán.