Este tema ha sido muy difícil para el partido, que ha defendido su honorabilidad así como el desconocimiento de las acusaciones». De este modo respondía el vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado, sobre las acusaciones, en sede judicial, del ex tesorero del PP Luis Bárcenas. Casado comparecía tras una ejecutiva de trámite destinada a aprobar el calendario y el reglamento del XVIII congreso popular, a celebrar en febrero. Pero una presencia no invitada se ha colado en la segunda planta de la sede del PP, donde se reunía la dirección, la de Luis Bárcenas, que hoy declaraba en al Audiencia Nacional por su relación con la Gürtel.

Como era de esperar, dentro no se ha mentado al ex tesorero. Ha sido en la comparecencia posterior de Casado cuando han arreciado las preguntas respecto a esa declaración judicial, en la que Bárcenas ha dicho que el PP tenía una caja no fiscalizada, definida como «contabilidad extracontable», que ya es jugar con el lenguaje.

El portavoz popular ha subrayado que no se suelen pronunciar respecto a declaraciones judiciales «ni estrategias de defensa», pero que, si bien Mariano Rajoy ha hecho referencia a las «dificultades» de los últimos años, «el partido está tranquilo», en palabras de Casado. Los populares dan por amortizado a su ex tesorero.

Por lo demás, quizá lo más noticioso de la ejecutiva popular ha sido el llamamiento de Rajoy para que las direcciones regionales comiencen este verano a preparar las elecciones locales y autonómicas de 2019 y que aprovechen sus respectivos congresos, para resolver ya el tema de las candidaturas.

Tras apelar a la unidad de su partido como un valor frente a los conflictos en el Estado, no ha adelantado, sin embargo, nada respecto a la composición de su próxima ejecutiva ni sobre los debates que se suscitarán en el cónclave en torno a las primarias, la limitación de mandatos o las incompatibilidades y sus excepciones.