La nueva etapa de Ciudadanos ya ha comenzado. En ella, el objetivo es gobernar España y entrar en todas las comunidades y ayuntamientos del país. Este domingo, Albert Rivera presentaba a los miembros de su nueva Ejecutiva con la que pretende llegar al poder y aseguraba que están «preparados para ser alternativa de gobierno». El plazo para conseguirlo: dos años.

Hasta que llegue ese momento, Rivera ya ha preparado su «gobierno en la sombra» con una Ejecutiva que ha pasado de 23 a 37 miembros y que se divide en dos ámbitos: uno formado por las diferentes secretarías de partido, y otro de áreas sectoriales o políticas. Éstas últimas cubrirían todas las carteras del supuesto gobierno de Rivera y cada una de ellas contará con un coordinador técnico y un grupo de trabajo de expertos que genere contenidos para cada tema, según ha explicado la portavoz nacional, Inés Arrimadas, en su primera rueda de prensa en este cargo.

Con este cambio, Ciudadanos pone sube el listón y apuesta por «transformar España» desde lo más alto. Ya no le bastan los pactos con el PP, sólo gobernar. La formación naranja, que nació en Cataluña, se ha extendido en una década hasta convertirse en un partido que trabaja a nivel nacional y que tiene presencia en las grandes regiones, y como tal quiere actuar.

Para conseguir su objetivo y con el foco puesto en 2019, la recién estrenada Ejecutiva trabaja en un plan estratégico a dos años vista, según ha informado Arrimadas. Éste plan, que se enmarcará en el documento de Estrategia del partido que será aprobado el próximo fin de semana en la Asamblea General de Ciudadanos, incluye también un desarrollo para cada una de las Comunidades Autónomas.

Adiós al hiperliderazgo

En esta nueva etapa que inicia Ciudadanos también se verá renovado el papel de su líder. Como él mismo anunció el domingo, nadie será imprescindible dentro del partido, empezando por él. El presidente de la formación naranja delegará en su equipo muchas de las funciones que ejercía hasta ahora para encargarse de lo más importantes: «escuchar a la gente».

De esta forma, el partido reduce el hiperliderazgo de rivera, algo que también se ha notado en el cambio de imagen de la sede de la capital, donde han desaparecido los grandes cuadros de su líder que cubrían la fachada del edificio. Ahora, la decoración se limita a la imagen corporativa del partido con su nuevo logo en naranja y blanco. «Renovarse o morir», ha justificado Arrimadas.