El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, se ha referido este martes a las informaciones publicadas durante esta semana por El Independiente, en las que se desvela que fue su antecesor, Jorge Fernández Díaz, quien autorizó la grabación de las reuniones que mantuvo en su despacho oficial con el entonces director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso. «Conviene mirar hacia delante, vamos a dejarlo como un capítulo muy desagradable», ha valorado el actual responsable de Interior.

«Si me está preguntando por la noticia que un periódico digital ayer describía, yo también he leído que el ministro del Interior negaba los hechos», ha añadido Zoido, que ha insistido en dar credibilidad a la versión del ex ministro, que niega su responsabilidad y su conocimiento de que estuviera siendo grabado.»Va contra la lógica que si lo hubiera sabido no hubiera destruido las cintaS», han declarado fuentes próximas al ex ministro a este diario.

«Tengo un respeto personal y político por Jorge Fernández Díaz y me creo su palabra», ha valorado el actual titular de Interior en declaraciones al programa Más de uno de Onda Cero. Zoido ha añadido que, cuando habla con su antecesor en el cargo, es para preguntarle por su salud después de que en marzo del pasado año se le diagnosticara un tumor en el hígado.

Me he dedicado a otras cosas y no he tenido ni la curiosidad de ver lo que decía», afirma Zoido

El ministro se ha referido también a las consecuencias jurídicas de las conversaciones que allí se produjeron y que en su momento, días antes de las elecciones generales del 26-J, desveló Público: «Nada de lo que allí se ha denunciado ha sido tenido en cuenta, no se han considerado los hechos delictivos».

El ministro del Interior hacía referencia así a los procedimientos archivados en la Fiscalía y el Supremo, centrados en el contenido de la conversación pero no en el origen de las grabaciones, que esta semana desvela El Independiente.

En ese sentido, Zoido ha asegurado que la Policía abrió en su día una investigación que encargó a la Comisaría General de la Policía Judicial y que posteriormente se derivó a la Fiscalía. Sobre su resultado, no se ha pronunciado: «Me he dedicado a otras cosas y no he tenido ni la curiosidad de ver lo que decía. Y por mucho que yo me hubiera enterado, no me habría aportado absolutamente nada».