No sólo acredita que era una práctica habitual grabar conversaciones en el Ministerio del Interior, como las mantenidas entre Jorge Fernández Díaz y el anterior director de la Oficina Antifraude de Cataluña. En la entrevista concedida a El Mundo, el ex número dos de la Policía Nacional Eugenio Pino también cuestiona la actuación de los jueces en el caso Pujol y no despeja las dudas sobre el origen de uno de los pendrives con información sensible sobre el ex president y su familia. Éstas son las claves de las declaraciones del anterior Director Adjunto Operativo (DAO), cuya jubilación coincidió con la difusión de las cintas en las que el anterior titular de Interior intercambia información con Daniel de Alfonso sobre casos de corrupción que afectaban a familiares de políticos independentistas catalanes.

  1. En Interior «se graba todo». Eugenio Pino es el primer miembro de la anterior cúpula policial que confirma la información publicada esta semana por El Independiente: «En el Ministerio hay salas donde se graba absolutamente todo porque estamos allí y cada uno tenemos una opinión, para que quede constancia de la postura de cada cual en las reuniones», asegura. Sin embargo, se refiere a «una sala de control» que fuentes del Ministerio del Interior niegan taxativamente que exista. Las grabaciones en el despacho en el que se reunieron Jorge Fernández Díaz y Daniel de Alfonso, entonces director de la Oficina Antifraude de Cataluña, se efectuaron con un dispositivo que se colocaba y retiraba tras cada encuentro.
  2. La culpa de la filtración, del «custodio». Las declaraciones del ex DAO a El Mundo no son sólo relevantes porque vienen a confirmar que era el propio departamento de Interior el que promovía las grabaciones. También pone el foco, sin citarlo, en el comisario Marcelino Martín-Blas. Utilizando el término que él mismo emplea, Martín-Blas -el mando al que el juez que instruye el caso del pequeño Nicolás puso al frente de la comisión judicial tan sólo unas semanas después de su destitución como jefe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía- sería el «custodio», la persona a la que el propio Pino le había entregado las grabaciones para que las guardara y quien habría traicionado a Fernández Díaz filtrando las cintas al diario Público. Él, no obstante, elude acusar directamente a Martín-Blas, aunque es el principal sospechoso desde el primer momento de que las grabaciones llegaran al citado medio de comunicación.
  3. ¿Brigada política? Ni ‘sí’ ni ‘no’… Preguntado por si, bajo su mando en la Dirección Adjunta Operativa, se organizó una ‘brigada política’ en el seno de la Policía para investigar a los políticos independentistas catalanes, Eugenio Pino siembra más dudas que certezas. Primero asegura que la acusación es «falsa de toda la falsedad», aunque inmediatamente después admite que al inicio del proceso soberanista la Policía recibe «muchísimas informaciones de gente que no está conforme con el rumbo que está tomando alguna parte de la clase política catalana». ¿Significa eso que las líneas de investigación no habrían sido las mismas si el «rumbo» político hubiera sido otro?
  4. ‘El caso Pujol’ y los «jueces garantistas». Lo que sí explicita Pino en la entrevista es su discrepancia con el criterio judicial en el procesamiento de los integrantes de la familia Pujol Ferrusola, en cuya investigación jugó un papel clave el ex DAO, jubilado el pasado mes de junio. «Yo he pedido varias veces que se les detuviera», asegura Pino, que señala el especial recelo de los jueces encargados del caso para no autorizarlo. En este sentido, llama mucho la atención el reproche directo hacia los magistrados, y más todavía los argumentos: «Lo ignoro [los argumentos para no autorizar las detenciones]. Quizá que las pruebas no eran muy consistentes». En otro momento de la entrevista, Pino realiza una reflexión más sorprendente aún atendiendo al cargo, número dos de la Policía, que ocupó hasta hace meses: «Los procedimientos son difíciles de investigar y los jueces en España son muy garantistas. Lógicamente en otra época había jueces más decididos, pero ahora son garantistas hasta el final y prefieren ajustar todo el procedimiento a unas pruebas reales y efectivas». Sorprende que el que fue número dos de la Policía arroje sombras sobre la actuación de los jueces que investigan casos de corrupción.
  5. Acta de entrega. Eugenio Pino también parece restar importancia al hecho de que el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata se plantee anular parte del sumario del caso Pujol por el posible origen ilícito de uno de los pendrives con información sobre la familia aportados por la Policía. El antiguo alto mando reconoce que es Marcelino Martín-Blas quien «aparece» con esa información que, «según le cuentan», habría sido facilitada por unas personas «próximas» a la agencia de detectives Método 3. «Ése es el origen», confirma Pino, que considera que la única falla de todo ese proceso es que «a lo mejor lo que ha faltada ha sido un acta de entrega».
  6. Investigación a Trías. Otro de los procedimientos dudosos a los que se refiere Pino es su denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción de que el ex alcalde de Barcelona Xavier Trías ocultaba una cuenta en Suiza con 12,9 millones de euros. Pese a que la causa fue archivada, Pino mantiene que la información era buena y lo hace basándose en que la fuente «ya nos había dado cosas buenas» y mantenían con ella «un intercambio fructífero». «Nosotros recibimos la información, la UDEF fue muy remisa y acudimos a Suiza», detalla el ex DAO, que lamenta el archivo de la causa, sustentada sobre dos fotos a una pantalla en la que presuntamente aparecían las cuentas del ex regidor: «Si la Fiscalía considera que no es motivo suficiente, pues bueno…»