El Podemos que hoy conocemos quedará atrás a partir del lunes. Los resultados de la Asamblea Ciudadana Estatal, más conocida como Vistalegre II, marcarán el rumbo de la formación para los próximos años y pondrán números a la mayor división que ha afrontado el partido desde su nacimiento, con la confrontación entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón. Los datos se darán a conocer este domingo hacia las 14 horas y, sea cual sea el resultado, la reestructuración del partido, hoy partido en dos, parece inexorable.

Las votaciones cerraron el sábado a las 20 horas y en ellas participaron 155.275 inscritos, superando en más de 8.000 votos la cifra récord hasta ahora: la consulta sobre el pacto de Gobierno con el PSOE y C’s. Unas cifras por las que los dirigentes se han felicitado, pese a que alcanzan sólo el 34% del total -frente al 37% de entonces-, en la que podría ser la consulta más importante de su historia. La empresa de votaciones, Ágora Voting, trabaja ya sobre los datos y aplicará filtros de corrección para evitar el fraude electoral. La facilidad de inscripción en Podemos, para el que apenas se exigen requisitos más allá de un número de teléfono, un email y un DNI, hace que estos filtros dejen atrás los votos duplicados.

Las votaciones de última hora beneficiarían a Errejón, sostienen sus afines

Las sensaciones de unos y otros apuntan a que los números estarán ajustados entre el equipo de Iglesias y el de Errejón, aunque ninguna corriente predice con certeza el resultado. Sobre el papel, la mayor participación beneficiaría las tesis de Errejón, puesto que los seguidores de Iglesias tendrían perfil más militante con un techo a partir del cual se beneficiaría el secretario político. Otro elemento que influye es la cuestión de los tiempos: la hipótesis que se contempla es que los afines a Iglesias votaran en un primer momento, y que en los últimos días los inscritos menos movilizados acabaran por decantar su voto por el hasta ahora número dos del partido.

El último momento de confrontación entre ambos dirigentes antes de que se cerraran las urnas tuvo lugar este sábado en la primera jornada de la Asamblea, donde defendieron sus respectivos proyectos. El tono fue mucho más rebajado que en las últimas semanas pero el mensaje fue el mismo que el mantenido durante toda la campaña: Iglesias apelando al término de “transversalidad” como una forma de parecerse al país “y no a los viejos partidos”; y un Errejón que ha atacado al resto de formaciones políticas en un intento por marcar distancias. Los 9.000 asistentes que acudieron al auditorio también reflejaron la división en las aclamaciones a unas y otras propuestas, llegando a escucharse algún abucheo puntual a Errejón. Sin embargo, todo el auditorio se unió en varias ocasiones en una petición unánime: «Unidad, unidad«.

Una unidad que los dos líderes trataron de escenificar delante de las cámaras, con menciones expresas y abrazos fotográficos, pero que tuvo algo de impostada: el equipo de Iglesias por un lado y el de Errejón por otro. La dirección de Podemos se dividió en Vistalegre, y también geográficamente. Ambos sectores se guardaron sitios entre sí, y las dos corrientes se mezclaron lo justo en un encuentro que transcurrió en tensa calma. Una olla a presión que puede estallar el domingo al mediodía.

«El público nos está dando una lección», reconocían dirigentes de ambas candidaturas. El día se sucedió sin contratiempos, con una excepción de última hora: la irrupción en el escenario de un espontáneo que sujetaba un papel durante la intervención de Rita Maestre. Después de las peticiones lanzadas para que abandonara la plataforma, el individuo fue reducido por varios miembros de la organización. Tanto Iglesias como Errejón acudieron donde se encontraba el implicado a interesarse por lo sucedido, poco antes de que tratara de volver al escenario y fuese reducido y sacado entre varios trabajadores de la formación.

Pocos minutos después el secretario general salía de nuevo a escena para acompañar al espontáneo a un asiento en primera fila, en la parte central del auditorio. Este momento captó toda la atención de las cámaras en el momento en que defendía su proyecto la anticapitalista Lorena Garrón, que tuvo que hacer una pausa en su discurso ante el revuelo. Esto generó malestar entre el sector liderado por Miguel Urbán, aunque desde el equipo de Iglesias atribuyeron este gesto a una voluntad «conciliadora» del líder para «apaciguar» los ánimos. El sector errejonista, aunque no quiso pronunciarse en firme, lo consideró simplemente como un gesto innecesario.

El anuncio de los resultados este domingo romperá la rigidez que ha marcado la primera jornada de Vistalegre. En función de lo que salga, se impondrán unas u otras tesis y de eso dependerá en buena medida la nueva configuración de Podemos. Las votaciones son separadas a documentos y candidaturas al Consejo Ciudadano Estatal -el órgano de dirección de Podemos- e Iglesias ha defendido en los últimos días que es muy «improbable»  que salgan distintos resultados en cada apartado. En el caso de que Iglesias no gane tanto documentos como equipo, ha advertido que dejará su cargo y pasará a una segunda línea; una hipótesis que el errejonismo no llega a creer y lo ve como una estrategia política. La complejidad que traerá cualquiera de las salidas es uno de los factores que convierte en la segunda jornada de Vistalegre en algo impredecible. Las posturas están enconadas y el más probable de los finales es que, más allá del resultado, cada parte encuentre el relato de su propia victoria.