Podría haber sido otro motivo de discordia en un congreso que se pretendía que transcurriera por cauces tranquilos. Tras la sorpresa de ayer viernes, cuando estuvo a punto de prosperar una enmienda contra la acumulación de cargos, que ha acabado, incluso, con dimisiones, Javier Maroto ha conseguido embridar el debate sobre la gestación subrogada o vientres de alquiler. Motivo de enfrentamiento entre los «modernos» y los del «concilio de Trento», según nomenclatura de consumo interno,  Génova consideraba el asunto «inoportuno» por afectar a cuestiones morales.

Finalmente, el coordinador de la ponencia y vicesecretario de Acción Sectorial ha contentado a unos y a otros aplazando la cuestión y apelando a los expertos. En el texto de la enmienda transaccionada, el PP admite que uno de los nuevos debates presentes en la sociedad española es de la gestación subrogada «y en el ámbito de esta realidad se encuentran los niños que llegan en este momento a España y que han nacido por gestación subrogada en otros países». Todo ello, agrega el texto, «responde a una realidad sobre la cual existen opiniones y posiciones diversas».

Conscientes de las dificultades de alcanzar un acuerdo y  asumiendo que ésta es una realidad «muy delicada y extremadamente sensible», acuerdan que la cuestión «requiere un debate en profundidad, serio, sereno. Un debate que tras escuchar a los expertos, tanto desde el ámbito científico como jurídico y ético, nos permita dialogar, debatir y construir juntos un posicionamiento». De modo que el PP no se pronuncia y Maroto, partidario de la maternidad subrogada, aparca el tema para no dar ningún sobresalto más a su jefe de filas.