El afiliado del PP que presentó la llamada enmienda anti-Cospedal, contra la acumulación de cargos, fue amenazado con declararle «militante non-grato» si no retiraba su texto. Eso contribuyó «a enfadarle aún más», admiten fuentes de Génova, lo que provocó que fuera la única enmienda en ese sentido que llegó viva al debate en plenario.

Francisco Risueño la perdió por solo 25 votos y dos votaciones, después de resistir las presiones internas que vinieron de la mano de su partido en Cuenca, última parada de una cadena de instrucciones que arrancó de la dirección regional del partido, pasó por el responsable de la diputación provincial, Benjamín Prieto, y acabó en la alcaldesa del ayuntamiento de San Clemente y presidenta del partido allí, la popular Marisol Herrera, según ha podido saber El Independiente.

Fue en ese tramo final cuando se le amenazó con ser declarado «militante non grato» por negarse a transaccionar su enmienda. De hecho, el vicesecretario de Organización del PP  y responsable de la ponencia de Estatutos, Fernado Martínez-Maillo, lo intentó como con el resto de los ponentes, pero fuentes del entorno de Risueño admiten que resultó imposible «porque estaba muy enfadado».

Cruce de acusaciones entre la dirección nacional y la de Castilla-La Mancha

Tras lo acontecido ayer hay cruce de acusaciones entre Génova y el partido en Castilla-La Mancha. Desde la dirección nacional afirman que la iniciativa debiera haberse desactivado por la dirección regional antes de llegar a su debate en el XVIII Congreso nacional. Por su parte, los castellano-manchegos reprochan a los responsables de la ponencia de no haber organizado bien el debate, considerando que el primer error fue hacerlo en plenario, con la participación de todos los compromisarios, y no en una comisión tasada, «más fácil de controlar», y eso que se alertó a los compromisarios para que participaran en la ponencia con el objetivo de que no hubiera sorpresas.

La desazón entre el sector próximo a María Dolores de Cospedal es evidente. El que iba a ser el día grande de la secretaria general -con un único discurso esta vez no interferido por el de José María Aznar, ausente del Congreso- acabó convertido en un titular «que parece reflejar que la mitad del partido está en contra de ella», lamentan.

Desde Génova, en cambio, explican que Risueño «tuvo la habilidad» de defender su enmienda sin citar a Cospedal, «lo que pudo atraer más apoyos habida cuenta de que muchos compromisarios votaron en clave interna de cada una de sus organizaciones «, esto es, en contra de cargos provinciales que suman desde hace décadas un sinfín de cargos orgánicos y públicos. La bronca ha acabado ya con una dimisión, la del miembro del comité ejecutivo regional Rogelio Pardo, ex alcalde de Minglanilla (Cuenca), por creer que hubo «pucherazo en la votación de la enmienda. El concejal conquense Pedro García Hidalgo también ha presentado su renuncia en solidaridad con él.