Vistalegre II es el escenario de batalla en Podemos y Pablo Iglesias e Iñigo Errejón han continuado la dinámica de las últimas semanas, en clave de campaña. Bajo la mirada atenta de los 10.000 asistentes que han acudido a la Asamblea Ciudadana Estatal de Podemos, los líderes de las dos principales corrientes se han esforzado por marcar distancias entre sí, con el grito del público de «¡unidad, unidad!» como una constante. A la vez que defendían tesis enfrentadas, ambos líderes apelaron a la unidad en un intento por contrarrestar la ruptura que ese palpa en la formación. La mañana en la Asamblea culminó con una intervención de Iglesias. En ella estaba previsto que defendiera su candidatura a la secretaría general, pero utilizó su tiempo para nombrar, uno a uno, a los miembros de su lista al Consejo Ciudadano Estatal, el órgano de dirección de Podemos. Un gesto que no gustó al sector errejonista, que reconocía el malestar con esta decisión. Iglesias salvó el discurso con un broche integrador, tendiendo la mano a los dos líderes de las otras candidaturas: «Iñigo Errejón y Miguel Urbán, cuento con vosotros».

«Me hubiera gustado más que hubiera dado un discurso para todos, y no sólo para una parte, su equipo», reseñaba un cargo público de Podemos integrante de la lista errejonista Recuperar la Ilusión. «También es mi secretario general», reseñaba otro miembro de la candidatura. Iglesias tampoco hizo ninguna referencia a su único rival en la secretaría general, el abogado y diputado andaluz Juan Ignacio Moreno Yagüe, que también defendió su proyecto para liderar Podemos. Un discurso que, critican, fue más dirigido a la cuestión interna que a la presentación de un futuro candidato a la Moncloa.

Iglesias hace un llamamiento en su intervención inicial a «crear un bloque histórico»

En su primera intervención, Iglesias mantuvo un perfil bajo y respondió a las peticiones del público: «El ensimismamiento y la división trabajan para el enemigo», aseguró Iglesias, que donde también insistió en mantener las alianzas con otras fuerzas, refiriéndose a las candidaturas municipalistas como «las fuerzas a las que debemos seguir abrazando para poder gobernar España». La relación con otros partidos es un escollo entre el líder de Podemos y Errejón; mientras el primero busca estrechar lazos, el segundo mantiene que sólo se establezcan alianzas puramente electorales. «Estamos llamados a gobernar, a crear un bloque histórico con las fuerzas hermanas y la sociedad civil», ha insistido Iglesias, que también ha lanzado un guiño a la mujer mayor de cuarenta años, el sector de la población menos movilizado e Podemos, en un último intento por animar le voto a su favor, y ha mandado un saludo «a las autónomas, a las abuelas, a las que limpian, o a las que sirven copas».

El líder de Podemos ha tomado la palabra en la primera jornada de Vistalegre hasta en tres ocasiones, con el saludo inicial, la defensa del documento político de su candidatura, Podemos Para Todas, y la defensa de su proyecto a la Secretaría General, donde compite con el abogado Juan Ignacio Moreno Yagüe, mientras Errejón sólo lo ha hecho en la defensa de su tesis política. El único enfrentamiento abierto entre ambos aspirantes se ha referido a la defensa de las tesis políticas, aunque los discursos no han distado mucho de la línea mantenida en las últimas semanas durante la campaña.

«No podemos olvidar de quiénes somos», ha comenzado Iglesias en su defensa. «El parlamento es importante, pero la transversalidad no tiene que ver con parecerse a Ciudadanos o al PSOE sino con no parecerse a las élites, con parecerse a España», ha asegurado, en una clara alusión al secretario político, al que ha acusado en las últimas semanas de parecerse a otros partidos. En este sentido, Iglesias ha apelado a la movilización social asegurando que «hay que ganar socialmente para ganar electoralmente».

Errejón marca distancias con el resto de partidos para zafarse de las comparaciones a la que es sometido en su partido

Errejón ha tratado de zafarse de las comparaciones y ha comenzado su defensa de los documentos marcando distancias con el PP, Ciudadanos y PSOE, y ha advertido que «a partir del lunes, más juntos, más Podemos, más fuertes», en un cierre de discurso que ha levantado a parte del auditorio, y en al que otra parte de se ha mantenido ajena a los aplausos. El clima de división se ha hecho patente en el auditorio, y los aplausos y gritos sólo han sido unánimes en una ocasión: con la exposición de la tesis política de Miguel Urbán y Teresa Rodríguez.

El líder de Anticapialistas, la tercera corriente en liza, es el que mejor ha recogido la petición del auditorio y ha hecho continuas llamadas en una misma dirección: «Estamos aquí no para elegir enemigos internos», ha advertido. «Aquí en Vistalegre no hay enemigos. Somos compañeros», ha proclamado, levantando a cada uno de los asistentes al cónclave. «Nuestro enemigos son las élites, no nos podemos equivocar. Nos podremos equivocar en muchas cosas, pero nunca de quiénes somos». Teresa Rodríguez, líder andaluza de la corriente anticapitalista, ha hecho referencia a las movilizaciones sociales como una forma de cambio político y ha llamado a fortalecer el «músculo sindical». «La movilización social no es una consigna estética ni identitaria. Cuando la gente pelea en la calle, las victorias son más duraderas, más posibles que con cualquier proposición no de ley”, ha zanjado.

El culmen ha llegado en la tercera intervención de Iglesias, en la supuesta defensa de su candidatura a la Secretaría General. El primero en intervenir en este apartado ha sido Juan Ignacio Moreno Yagüe, el único aspirante al puesto, que ha apelado al espíritu del 15M. Llegado su turno, Iglesias ha empleado los 15 minutos de intervención en nombrar y presentar a los miembros de su lista, Podemos Para Todas. El líder de Podemos es consciente de que su liderazgo no está en cuestión y se ha mantenido en la dinámica de campaña para sacar los últimos apoyos al Consejo Ciudadano Estatal, el órgano de dirección de Podemos. «Hablar de secretaría general es hablar de Iñigo Errejón y de Miguel Urbán. Cuento con vosotros, compañeros», ha culminado Iglesias, en un gesto claro de integración y mano tendida, siguiendo el mandato del auditorio en el palacio de Vistalegre.