La Dirección de la Policía Nacional ha cambiado de puesto al responsable de la fallida operación contra el yihadismo desarrollada en Madrid en vísperas de la pasada Nochevieja, saldada con la detención de dos personas a las que el juez Santiago Pedraz terminó poniendo en libertad sin medidas tras pasar casi un mes en prisión.

Germán Rodríguez Castiñeira, hasta ahora responsable de la Brigada de Informaciói de la Policía de Madrid, ha tomado posesión este viernes como nuevo jefe regional de Operaciones de la Policía de Madrid en el curso de un acto presidido por la Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Concepción Dancausa, y que ha contado también con la presencia del Director Adjunto Operativo (DAO), Florentino Villabona, y el jefe superior de Policía de Madrid, Alfonso José Fernández.

Rodríguez Castiñeira estaba al frente de la unidad que dirigió la operación Serkan y que en julio pasado puso en marcha una investigación tras conocer que un ciudadano marroquí había intermediado ante una organización que compraba armas en Portugal para suministrárselas a un compatriota, vinculado a un grupo que estaba radicalizándose en el barrio madrileño de Valdebernardo. Este mando fue uno de los 36 comisarios principales que presentaron propuestas en enero para convertirse en Director Adjunto Operativo (DAO), el número dos en la estructura del cuerpo.

El juez Pedraz puso en duda el rigor de la investigación dirigida por el comisario Castiñeira

Comisario principal desde febrero de 2014, Castiñeira llevaba vinculado a la Jefatura Superior de Policía de Madrid desde 2002 después de haber estado destinado en San Sebastián, Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), la Comisaría General de Información y la comisaría provincial de Melilla. Lleva más de 41 años en el cuerpo y acumula varias distinciones, como dos cruces al mérito policial con distintivo rojo y una con distintivo blanco.

Sobre este dispositivo planeaban varias dudas que no fueron resueltas después de meses de instrucción. La solicitud de detenciones y registros en los domicilios de los dos detenidos, Edrissa Ceesay Sanuwo y Samir Sennouni Mouh, estaba avalada por la aparición de éstos en vídeos donde difundían proclamas en favor de la yihad y en los que aparecía un kalashnikov supuestamente auténtico. «No se ha podido determinar que el [fusil de asalto] AK-47 utilizado en los vídeos sea real», expuso Santiago Pedraz en el auto por el que decretó la libertad provisional de Ceesay y Sennouni.

El instructor puso en duda abiertamente el rigor de los investigadores policiales cuando rebatió la afirmación de que los supuestos yihadistas portaban armas «bajo la ropa y exhibiéndolas sin ningún tipo de reparo», como expuso la Brigada de Información. A este respecto, Pedraz recuerda que el agente encubierto «manifestó que bajo la ropa parecía que tenían armas (según su experiencia), pero no que las viera o las exhibiera». Las pesquisas tan sólo han permitido hasta el momento hallar cinco cargadores y diversa munición en la parcela que frecuentaban los jóvenes detenidos, pero no el arma supuestamente real que hizo a la policía creer en la peligrosidad de unos jóvenes que eran meros delincuentes.

Los supuestos yihadistas fueron puestos en libertad sin medidas tras estar casi un mes en prisión

No es la única incógnita que queda por despejar y arroja sombras sobre la actuación policial. Tampoco se han podido localizar en las redes sociales los vídeos realizados por la supuesta célula yihadista, establecida en una cabaña del parque de Valdebernardo, pese a que «se informó de que se habían colgado», añade Pedraz. También se descarta que los presuntos terroristas respondan a la tipología yihadista, sin que haya ningún indicio de que «profesen aquella ideología».

Sí se ha avanzado en el papel desempeñado por Manuel Mohamed Rodríguez Mniri, un antiguo confidente de la Policía Nacional apodado José y Lolo y al que se presenta como el cerebro de la trama. Fue éste quien entró en contacto con el agente infiltrado para solicitarle un cargador de AK-47, que el policía camuflado le entregó «a cambio de 65 euros», y a quien los detenidos Ceesay y Sennouni acusan de haberles inducido para que grabaran los vídeos en los que gritan en árabe ‘Alah es grande’ y ‘Vais a morir todos’. Se le señala también como el «artífice» de la adquisición y posesión de las armas.

El juez Pedraz llama la atención sobre el hecho de que Lolo acudiera a la Guardia Civil «el mismo día» en que se practicó el registro de la vivienda -el pasado 29 de enero- tras incriminarlo ante la policía tres personas que lo presentaron como el artífice de todo el montaje. El confidente se presentó en dependencias de este cuerpo para contar que los dos detenidos se habían radicalizado en una escuela coránica del barrio de Valdebernardo dirigida “por un tal Mousin, que les arengó a cometer un atentado en Madrid».

El supuesto ‘kalashnikov’ que supuestamente tenían los dos yihadistas detenidos nunca apareció

En el auto, el magistrado explica que la Guardia Civil emitió un informe el pasado 5 de enero en el que describía a Lolo como una persona «inteligente y manipuladora» con una «personalidad perturbadora» que indicó la existencia de unos zulos en los que se hallaron elementos de un arma automática. La Guardia Civil cree que 2podrían haber sido colocados por el propio ‘Lolo’ y que los elementos incriminatorios habían sido aportados intencionadamente para incriminar a terceras personas y que en todo caso son carentes de verosimilitud de amenaza terrorista».

Éste fue el mensaje que llegó a la cúpula del Ministerio del Interior, lo que ya llevó el pasado 9 de enero a su titular -Juan Ignacio Zoido- a descartar que hubiera existido riesgo ni «inminente» ni «remoto» de la eventual perpetración de esa acción terrorista por parte del supuesto grupo yihadista que tenía su base en una caseta del parque madrileño de Valdebernardo.

Tampoco pasó por alto Pedraz que, en el oficio presentado el pasado 27 de diciembre por el que pidió autorización judicial para llevar a cabo entradas y registros en diversos domicilios de los investigados ante el riesgo de que pudieran atentar por tener supuestamente armas reales, la Brigada Provincial de Información de Madrid «no hacía constar participación alguna de Manuel Mohamed Rodríguez Mniri (Lolo)» ni que «se hablara de José, que luego resultó ser ‘Lolo'», a pesar de los contactos personales y a través de Whatsaap que éste mantenía con agentes de dicha unidad desde el 23 de septiembre.

El jefe operativo de la Policía sigue dando pasos firmes para pasar página con la etapa anterior

El traslado de Germán Rodríguez Castiñeira a otro puesto tras el fiasco de la operación yihadista desplegada en Madrid en vísperas de la pasada Nochevieja ante el supuesto riesgo de atentado inminente es otra de las medidas que adoptado Florentino Villabona desde que Zoido lo nombró DAO a finales del pasado mes de enero. Villabona tiene la instrucción del ministro del Interior de llevar a cabo una operación limpieza al objeto de acabar con los clanes dentro de la Policía Nacional y acabar con las prácticas llevadas a cabo durante la etapa de Jorge Fernández Díaz, con el culmen del escándalo de las grabaciones en su despacho oficial.

El nuevo número dos de la Policía, que se jubilará el próximo mes de noviembre y que antes pretende poner los cimientos de la nueva etapa para allanar el camino a su futuro sucesor, ha desmantelado la Brigada de Análisis y Revisión de Casos (BARC) creada por su antecesor, Eugenio Pino, y ha destituido al responsable de la Unidad Central de Apoyo Operativo, Enrique García Castaño. Las fuentes consultadas por este diario dijeron que Florentino Villabona tiene manos libres y que cuenta con plena autonomía para tomar decisiones en la dirección encomendada por el ministro.