Es el líder de Izquierda Unida desde julio, pero unos años antes pudo serlo de Podemos. Alberto Garzón (Logroño, 1985) escogió el partido histórico, que en aquel momento ofrecía más certezas que la formación morada. Los caminos volvieron a cruzarse en mayo, cuando ambas fuerzas sellaron una alianza electoral que se ha traducido en Unidos Podemos, el grupo parlamentario que comparten en el Congreso de los Diputados. Garzón cree que el PSOE está interesado en que los dos partidos vayan separados, y culpa directamente a Susana Díaz de contribuir al relato que apunta a que IU ha sido fagocitado por el partido de Pablo Iglesias. El coordinador federal reconoce un «antes y un después» de Vistalegre 2. Admite que los meses previos al cónclave morado fueron especialmente complicados para su partido, y que una vez cerrado el proceso «es todo más fácil». En esta línea, celebra la victoria de Pablo Iglesias, cuya tesis » va en la línea del documento político que ganó en IU» y reconoce que los resultados han permitido que se hayan acercado posturas: «Ahora Podemos está haciendo un esfuerzo mayor que el que hacía antes para que la alianza fragüe y continúe en el tiempo».

Pregunta.- En Murcia defendíais que la “única salida digna” era la electoral, ¿la postura de Podemos, que quiere Gobierno con el PSOE, no lo es?
Respuesta.- Que defendamos una salida electoral tiene un sentido democrático. Estamos en una situación dramática en Murcia y tiene envergadura suficiente para justificar una convocatoria electoral. Las diferencias que existen con Podemos son reales pero no les daría mucha importancia, simplemente somos dos organizaciones diferentes con formas distintas de enfocar a veces la táctica política.

P.- ¿Cómo valora esta alianza casi un año después de que se llevara a cabo?
R.- Era una alianza muy necesaria. Se trata de construir un espacio político que está siendo una anomalía. Mientras en Europa crece la extrema derecha y la izquierda está muy débil, en España tenemos un bloque político que representa a un 25% del electorado y con enormes esperanzas. ¿Eso significa que todo está bien? No, hay muchas cosas que se pueden mejorar y errores que se han cometido, pero es una alianza que ha de consolidarse y avanzar mucho más. Porque tenemos muchas tareas pendientes no sólo de coordinación para ser más eficientes en el trabajo parlamentario, sino de cuestión estratégica, para ir sabiendo dónde queremos situar el foco de nuestra agenda política: cómo vamos a ir a las elecciones, pero también a las manifestaciones y a construir tejido social. Enormes retos que muestran que la alianza es buena pero que queda mucho por desarrollarse.

Desde que se ha clarificado Podemos, es mucho más fácil construir juntos»

P.- ¿Qué tipo de errores?
R.- Errores naturales. La alianza se hizo de forma muy rápida, en virtud de una convocatoria de elecciones anticipadas y cuando las cosas se hacen deprisa tienen más posibilidades de que haya errores. Somos organizaciones distintas, no hace falta subrayarlo, pero cuando entramos en un mismo camino para trabajar conjuntamente arrastramos determinadas contradicciones. Con esta estrategia entramos en las elecciones de junio y supuso que no obtuviéramos los resultados que hubiéramos esperado. Pese a ser muy buenos resultados en términos históricos, es verdad que no fue lo que podríamos haber conseguido, probablemente lo podríamos haber hecho mejor. Y la disputa interna en Podemos ha retrasado la consolidación de una alianza y un bloque social más amplio porque han estado mucho tiempo discutiendo y lógicamente han dedicado más energía al debate interno que a consolidar esta alianza. Desde que se ha clarificado esto en Podemos, es mucho más fácil ir construyendo conjuntamente. Desde que ha terminado Vistalegre II la coordinación del grupo parlamentario es mucho más fácil, rápida, más eficiente, eficaz.

P.- ¿Cuáles son las contradicciones a las que se refiere?
R.- En el Congreso no nos hemos encontrado con grandes dificultades, no hemos votado de forma diferente en ninguna ocasión. Las contradicciones tienen más que ver con que Podemos es una fuerza nueva y nosotros somos una fuerza histórica. Había un electorado de IU que no veía con buenos ojos a Podemos y uno de Podemos que no veía con buenos ojos a IU. Eso nos obliga a trabajarlo mucho, a decirle a la gente que estamos construyendo por una necesidad histórica y tenemos más en común que lo que nos separa. Es mucha pedagogía. La contradicción es natural porque somos dos fuerzas distintas.

P.- Más allá del bloque histórico, ¿se ha desdibujado IU como formación?
R.- No tengo esa sensación, soy consciente de que ha habido una estrategia por parte de actores como Susana Díaz para intentar construir un marco en el que se supusiera que IU había desaparecido. Es un relato construido en el imaginario. Lo cierto es que cuando uno va a los datos no encuentra fundamentación. Tenemos ocho diputados en el Congreso y dos senadores, son datos que no teníamos desde 1996. Son humildes, pero nunca los habíamos tenido. La militancia de IU es consciente de que nunca ha salido un coordinador federal tanto como ahora. Siempre hemos sido una fuerza que se ha quejado de la ausencia de visibilidad mediática. Recordemos los tiempos de Cayo Lara, de Julio Anguita y Llamazares. Eran tiempos en que no aparecíamos en medios de comunicación y nosotros estamos teniendo capacidad, a través de mí o de otros compañeros, para aparecer. ¿Cuál es el problema? Es que aquellos que han iniciado la estrategia contra IU, como Susana Díaz, creían que atacando al orgullo mal identificado de IU podían hacernos daño. Porque ellos prefieren que vayamos separados y que IU esté al margen de Podemos.

P.- Sin embargo, sus siglas han quedado relegadas y voces de su misma formación son críticas con esta pérdida de visibilidad.
R.- No estamos aquí para poner todo el rato nuestra bandera. El objetivo es transformar la sociedad y la única forma que tenemos es caminar conjuntamente con otra gente que no es igual. La única forma es la confluencia y eso es lo que nos importa. A mí la gente me reconoce como IU y no hay ningún problema pero es verdad que hay una parte minoritaria de IU que ha intentado hacer bandera de esa cuestión, sin rigor, sin garantías… pero es una minoría que no representa a la totalidad de los militantes. El mandato de la militancia es tan claro que el referéndum salió un 85% a favor de la confluencia. Está muy sobreactuada la crítica sin fundamento y sin rigor.

Podemos probablemente no quisiera hacer bandera de nuestra iniciativa de suprimir las misas de RTVE»

P.- La propuesta sobre la supresión de las misas en RTVE estaba firmada por diputados de IU, y fue Podemos quien se sumó a su defensa. ¿Está IU imprimiendo su línea a Podemos?
R.- No, hemos venido a colaborar. Hacemos iniciativas que compartimos y presentamos conjuntamente. Hay veces que se presentan individualmente porque pertenecen más al ámbito de actuación de una de las fuerzas. En el caso de la defensa de la laicidad, que también es importante para Podemos, quizá nosotros le ponemos un acento un poco mayor. Nosotros la registramos y siempre vamos en nombre del grupo parlamentario. Quizá en los medios, en vez de hablar de Unidos Podemos, tienden a hablar sólo de Podemos y se simplifica la realidad. Y la realidad es mucho más compleja de lo que parece. La realidad es un grupo parlamentario formado por cuatro organizaciones. Da la sensación de que Podemos se otorga todo, y no es cierto. Podemos probablemente tampoco quisiera hacer bandera de esta iniciativa nuestra, pero con tal de atacar a Podemos se utiliza cualquier cosa.

P.- Hace unos meses decía usted que era una buena noticia que por la calle no supieran distinguir si Iglesias era de IU o de Podemos, ¿lo sigue pensando?
R.- Absolutamente. Lo que pasa es que hay que entender el contexto, estábamos hablando de paralizar un desahucio. Cuando alguien está a punto de perder su casa, la ayuda que le viene no la va a distinguir. Hay un mismo objetivo, que es combatir la injusticia. La gente en realidad sabe que soy de IU, que Pablo Iglesias es de Podemos…No hace falta seguir subrayándolo, pero es verdad que cuando ve el grupo parlamentario casi nadie sabría distinguir quién es de quién, pero no es un problema sino una ventaja. Significa que estamos consiguiendo construir un bloque social histórico que aunque tenga matices, es más lo que nos une. Por eso lo veo como una ventaja.

El resultado de Vistalegre ha acercado posturas y ahora Podemos está haciendo un esfuerzo mayor»

P.- ¿Cómo valora el esfuerzo de Podemos a la hora de acoger a IU?
R.- Hemos tenido dos fases. La fase pre Vistalegre y post Vistalegre 2. La fase pre Vistalegre fue una fase muy, muy complicada en la relación entre IU y Podemos porque Podemos no había resuelto sus debates internos; había una corriente muy crítica con la alianza con IU y eso dificultaba todo. Uno sólo continúa una alianza en la medida en que el aliado quiera esa alianza, y eso no sucedía del todo. Había parte de Podemos que no quería estar con IU o estaba a regañadientes con hechos históricos recientes. Después de Vistalegre 2 las cosas han quedado muy claras, el documento político que ganó va en la línea del documento político que ganó en IU unos meses antes, en la asamblea en la que fui elegido. Eso ha acercado posturas y ahora Podemos está haciendo un esfuerzo mayor que el que hacía antes para que la alianza fragüe y pueda continuar en el tiempo. Eso es una buena noticia, reconociendo que aún queda mucho camino para ir construyendo lo que hemos puesto en nuestro documento y lo que puso Podemos en el suyo.

P.- ¿En el caso de que hubiera ganado Errejón hubiera terminado esa alianza?
R.- Es difícil hablar de situaciones hipotéticas. Probablemente hubiera sido más difícil pero por una cuestión de honradez política. Si ganan unas tesis en Podemos que no apuestan por la alianza, esa alianza se resiente. No podemos saber qué hubiera ocurrido, pero sí sabemos lo que ha pasado hasta ahora: ha ganado del documento que era más favorable a la alianza, por lo tanto estamos muy tranquilos y orgullosos de que el trabajo conjunto vaya por esta línea.

P.- ¿Ud. comparte la tesis de Iglesias de que los diputados deberían ser activistas institucionales?
R.- Absolutamente. Nosotros hemos sido unos defensores de esta posición en IU y estas tesis ganaron ya en junio de 2016 [en la Asamblea de IU]. Estar en las instituciones es necesario, pero lo importante es entender que el tablero de juego es el tejido social.

P.- IU lleva muchos años presente en el Congreso y nunca había escenificado acciones como las que ahora tienen lugar en el Hemiciclo.
R.- No lo tengo claro. Hay un cierto enfoque de lo que hace Podemos muy adanista, como si lo hiciera por primera vez. No es así, nosotros hemos sido de los que nos poníamos camisetas para reivindicar, nos hemos ido del pleno, a mí me han expulsado por hablar de Bárcenas en un momento en que supuestamente no se podía hablar de Bárcenas. Lo que hace Podemos es continuar una tradición, en un contexto nuevo con más gente, pero continuando al fin y al cabo.

P.- Hay un cierto malestar en el Congreso por estas actuaciones, ¿su grupo está traspasando ciertos límites?
R.- Yo creo que no, creo que el PP tiene el interés de desviar la atención. Si somos capaces de hacer acciones acompañando ese discurso puede ser que atraigamos a gente. Es una táctica que permite poner en el foco cuestiones de las que hay que hablar. El PP está sobreactuando por no hablar de otras cosas. Rafa Hernando intentó pegar a Rubalcaba en el pasillo. Eso ocurría mucho antes de Podemos, cuando estaba IU en el Congreso y lo veíamos. Si tuviera que preocuparme por algo, me preocuparía de que el PP no responda a las preguntas de control al Gobierno. Esto es política, es una reflexión de la vida y la vida está siendo muy dura fuera de las paredes del parlamento.

No estoy viendo política en las primarias del PSOE, los hechos me sugieren que es más una pelea de poder»

P.- ¿Teme que una victoria de Pedro Sánchez pueda seducir a su electorado?
R.- Hay que ir a los hechos y no a las palabras. Si viene Susana Díaz y dice «soy Napoleón», no me lo voy a creer. No voy a creer que uno diga que es más de izquierdas que la otra. Yo necesito hechos y los hechos me hacen ser crítico. Susana Díaz es la que descabalgó a Pedro Sánchez para facilitar un Gobierno de Mariano Rajoy, y Pedro Sánchez es quien buscó un acuerdo con Ciudadanos despreciando la posibilidad de pactar con la izquierda cuando había en nuestro país una oportunidad de un gobierno alternativo. Los hechos me sugieren que esto es una pelea de poder más que una pelea política. Yo no estoy viendo política en el debate del PSOE, sino palabras vacías, la compra de personalidades para que te acompañen a los mítines… El proceso lo afrontamos desde fuera pero somos escépticos.

P.- ¿Y ahora cree que con Sánchez sería más fácil un gobierno de cambio?
R.- Yo hablé con él muchas veces y él al final eligió a Ciudadanos. Desde IU hicimos un esfuerzo brutal. PSOE y Podemos llevaban 60 días sin reunirse por las peleas que tuvieran. Nos sentamos una mesa a cuatro, con Compromís, Podemos, PSOE y nosotros, empezamos a hablar y a las dos semanas nos enteramos de que el PSOE estaba pactando con Ciudadanos. Esa decisión la tomó Pedro Sánchez. Él dice que se equivocó, pero los hechos son los que son.

P.- En más de una ocasión ha utilizado la expresión de «superar IU«, ¿se van a superar sus siglas?
R.- No es un problema de siglas, sino de entender que para cambiar la sociedad hace falta colaborar con más gente y que no es sólo presentarse a las elecciones, es también crear un espacio más allá de las paredes del parlamento. Eso significa construir un movimiento político y social.

P.- ¿Pero IU va a seguir siendo IU?
R.- IU sigue siendo IU…

P.- ¿Y lo seguirá siendo?
R.- Seguirá siendo Izquierda Unida hasta el momento en que nosotros veamos que hace falta pasar a otra fase, pero eso lo decide la asamblea. En cualquier caso ya está aprobado que IU tiene que ser superada en un movimiento político y social. ¿Qué significa? Que construimos conjuntamente con otros un nuevo espacio político. No podemos predecir el futuro, pero lo que estamos viendo en Cataluña es muy similar: partidos que no desaparecen pero que construyen un sujeto nuevo. Es lo que queremos hacer en el resto del Estado, siempre y cuando los aliados y el contexto lo permitan.