Dieciocho de los 21,4 millones de euros que desembolsó la filial latinoamericana del Canal de Isabel II (Inassa) por la compra del 75% del capital de la empresa brasileña Emissao se transfirió a una cuenta bancaria en Suiza y en un tiempo récord: tan sólo transcurrieron 69 días entre la firma de la operación y el tercer pago convenidos en el contrato de compraventa firmado a finales de 2013, cuando al frente de la Comunidad de Madrid se encontraba Ignacio González. Éste es el principal detenido en el marco de la operación Lezo, desplegada esta semana por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y el el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco.

En los autos por los que dicta prisión eludible con fianza para algunos de los detenidos en el marco de la operación Lezo, adelantados este viernes por El Confidencial, el magistrado llama precisamente la atención sobre el desvío de dinero público a cuentas bancarias “en terceros países con opacidad respecto de las titularidades reales” -en velada alusión a Suiza- y la consiguiente “desaparición del patrimonio de la empresa pública madrileña” para el enriquecimiento injusto de “determinadas personas”. La investigación trata de determinar si parte del dinero desembolsado para la adquisición de la compañía carioca, sin tasación independiente y despreciando la alerta que la auditora KPMG había lanzado un mes antes, terminó en bolsillos de ex altos cargos.

El 14 de noviembre de 2013, Soluciones Andinas del Agua SRL -una tenedora de acciones y sin actividad con sede de Uruguay que el Canal de Isabel II había adquirido cinco meses para acometer la inversión de Brasil- firmó un contrato de compraventa con el empresario carioca Sebastiao Cristovam por el que la compañía controlada por la Comunidad de Madrid adquiría el 75% del capital de Emissao por 68.702.400 reales brasileños (unos 21,4 millones de euros).

El vendedor estaba obligado a constituir una fianza de tres millones de dólares y nunca lo hizo

Dicho documento establecía que el dinero se desembolsaría en tres pagos y que el último no se haría hasta que el vendedor hubiera constituido una fianza de millones de dólares para responder por las contingencias que pudieran presentarse en el futuro. Según detalla Velasco en su resolución, se renunció a dicho aval “sin justificación y sin autorización”.

El primer pago se materializó el 29 de noviembre de 2013, justo dos semanas después de que se cerrara la operación. Días antes, Inassa había dado órdenes a su banco -el Helm Bank en Miami- para que hiciera dos transferencias de 10 millones de dólares cada una a una cuenta corriente de Sebastiao Cristovam en el Royal Bank of Canadá de Suiza.

La segunda transferencia a favor de Cristovam, por importe total de 5 millones de dólares, se hizo el 2 de diciembre de 2013 a una cuenta que el empresario tiene en el Banco Bradesco, la segunda entidad financiera privada más importante de Brasil. Y el tercer pago, de 4,44 millones de dólares y fechado el 21 de enero de 2014, tuvo como destino la misma cuenta domiciliada en el Royal Bank of Canadá.

Cesión de acciones

El hecho de que la mayor parte del dinero se abonara en Suiza se ha conocido tras el cambio en la dirección del Canal de Isabel II. Edmundo Rodríguez Sobrino, presidente ejecutivo de Inassa entre abril de 2006 y abril de 2016 y presunto cerebro de la operación de compra de la empresa brasileña, habría ocultado esta circunstancia al consejo de administración de Canal Extensia (accionista mayoritario de Inassa).

La investigación interna que llevó a cabo el Gobierno de Cristina Cifuentes sobre esta sombría operación acometida por la filial latinoamericana del Canal de Isabel II, y cuyas conclusiones puso en conocimiento de la Fiscalía el pasado verano, ya descubrió que en junio de 2015 se modificó el acuerdo de accionistas inicial en virtud del cual la fianza de tres millones que Sebastiao Cristovam estaba obligado a constituir antes de que se le pagara el tercer tramo del dinero se sustituyó por una cesión del 15% de las acciones que aún mantenía en la compañía para responder por las contingencias que iban apareciendo. No sólo no lo autorizó sino que ni siquiera fue informada de esta permuta Canal Extensia.