Existe una máxima en política que proclama que las mociones de censura «no se anuncian, se presentan». Podemos, con sus hipotéticas nuevas formas, ha dado la vuelta a esa sentencia. Ahora las mociones se comunican sin candidato ni fecha, a modo de emplazamiento al resto de los partidos, algunos de ellos avisados apenas unos minutos antes, otros por sorpresa. Todo ello muy insólito hasta el punto de que en el Grupo Popular albergan la sensación de que «se trata de un farol» que no acabará de concretarse «como ha pasado con el anuncio de moción en la Comunidad de Madrid».

A la espera de que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, inicie el proceso de conversaciones que dice que va a emprender a pesar del portazo que ya ha recibido de PSOE, Ciudadanos y PNV  y de las reticencias expresadas por parte de ERC y del PDeCat, recuerdan que hace más de una semana el líder de Podemos también anunció otra moción, pero ésta para desalojar a Cristina Cifuentes del gobierno de la Comunidad de Madrid tras el estallido de la «operación Lezo». En este tiempo no ha habido más movimientos en la Asamblea autonómica.

«Las mociones se le acumulan», ironizan los populares que le animan a que «la presente ya»

«Las mociones se le acumulan», ironizan los populares que le animan a que «la presente ya» en el Congreso de los Diputados. Los votos para registrarla en la Cámara los tiene, porque basta con la firma de 35 diputados, un 10 por ciento del total de escaños. Otra cosa es que sume las 176 luces verdes que necesita para que prospere, esto es, la mayoría absoluta, lo que resulta imposible dado el rechazo cosechado.

Pero aún dando por bueno el anuncio y la intención del líder podemita, el PP aborda este proceso con la tranquilidad que da saber que el órdago se dirige realmente contra el PSOE. En todo caso, si lo que quiere Iglesias es aparecer en un hipotético debate como la única oposición a Mariano Rajoy «debe saber que no es obligatorio que el presidente intervenga. Lo que establece el reglamento de la Cámara es que quien sí debe subir a la tribuna es quien se promueve para jefe del Ejecutivo», de hecho, «Rajoy podría delegar y no presentarse más que a la votación».

Rajoy podría limitarse a aparecer a la votación y no dejarse ver en el debate

El artículo 177.2 del Reglamento del Congreso de los Diputados se limita a señalar que «podrá intervenir un representante de cada uno de los Grupos Parlamentarios de la Cámara que lo solicite», sin especificar quiénes deben ser éstos. Eso sí, el debate permite a uno de los diputados firmantes de la moción y al candidato a la presidencia del Gobierno hablar sin límite de tiempo » a efectos de exponer el programa político del Gobierno que pretende formar», dice el Reglamento. Iglesias podría aprovechar esa circunstancia dentro de su política de gestos, aunque sin consecuencias concretas.

No se presenta en España una moción de censura desde   siendo líder del PP, Antonio Hernández Mancha. Tampoc tenía los votos suficientes y fue su tumba política, tal y como perseguían los compañeros de partido que el animaron a ello. Mejor le salió en     a Felipe González frente a un ya noqueado Adolfo Suárez. El socialista rentabilizó esa moción porque le permitió erigirse en alternativa clara de Gobierno. No cabe duda de que Iglesias, que no ha aclarado que vaya a ser él el aspirante a presidente, se mira en ese González al que tanto denosta.

La moción de Rubalcaba

La última vez que se habló de moción de censura a Rajoy también tuvo como telón de fondo la corrupción, en concreto al ex tesorero del PP Luis Bárcenas. Fue Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE en 2013, el que amenazó con una moción  «testimonial» si Rajoy no comparecía ante el Congreso para dar cuenta del «caso Bárcenas» y de su ya famoso sms «Luis sé fuerte». Tras un debate interno que enfrentó al asesor aúlico Pedro Arriola y al director de Gabiente de Rajoy, Jorge Moragas, se impuso el criterio de éste último y el presidente del Gobierno prefirió comparecer ante la cámara un tórrido 1 de agosto a que Rubalcaba, aún sin posibilidades, materializara su amenaza. Es evidente que el PP no da el mismo valor al PSOE que a Podemos ni al hoy dimisionario  Rubalcaba que a Iglesias y aún no ha dado tiempo para evaluar el daño que pueda hacer la presentación de un moción de censura pro parte de la tercera fuerza política de la Cámara.