Podrían acudir a una manifestación y pasar desapercibidos, ir en bermudas por la Gran Vía como un turista más o comprar el pan en pijama sin ser perseguido por las cámaras. Son ciudadanos del montón. Perfectos desconocidos que sin embargo ocupan un escaño en el Congreso de los Diputados. El CIS ha arrojado los datos más curiosos de impopularidad, con políticos elegidos en las urnas que que dejan indiferente hasta al 90% de los encuestados. La inmensa mayoría no sabe quiénes son, no conoce su nombre ni a qué partido pertenecen, aunque cobren sueldos públicos y fueron votados por ellos mismos.

¿Se imaginan que Pablo Iglesias cayera en mitad de una intervención, en la Tribuna del Congreso de los Diputados? La estampa coparía portadas y los informativos abrirían con la escena. Es lo que le pasó a Joan Baldoví, uno de los cuatro diputados de Compromís que  en febrero de 2015 protagonizó el desafortunado incidente. Un desmayo hizo que la ahora presidenta del Congreso, Ana Pastor- médico de profesión- saltara a la palestra a atenderle. Si bien es cierto que aquel día ocupó titulares, también lo es que el 81,3% de los españoles no saben quién es. Y no será porque no ha hecho ruido.

Baldoví estaba en el Parlamento desde mucho antes que Podemos y abrió brecha en la Cámara. Había sido alcalde de la ciudad valencia de Sueca y llegó al Congreso en 2011 como un completo desconocido. Se dio a conocer recurriendo camisetas, silbatos o sobres para dar proyección a su mensaje. En 2014, Celia Villalobos le llamó «payaso» por romper un pan en la palestra, y Baldoví aprovechó la anécdota para hacer campaña y Compromís le mostró su apoyo con el lema #jotambésocunpallasso. El carácter afable del diputado, más allá de sus estridencias parlamentarias, puede haber contribuido a que sea también uno de los diputados más valorados entre los españoles que sí le reconocen. Aunque para los que no, aún tiene mucho que conquistar.

Este top ten del anonimato está encabezado por Isidro Martínez Oblanca. Posiblemente tengan que buscarle en Google. Si es así, tranquilo, no está solo: el 90,6% de la población también tendrá que hacerlo (mal de muchos…). Si es ud. asturiano, seguramente será parte de ese 10% al que le suena el nombre. Efectivamente, este diputado es el único representante en la Cámara Baja del partido Foro Asturias, fundado en 2011 por Francisco Álvarez-Cascos tras su salida del PP.

El diputado clave, esencial, del que dependen las cuentas de todo 2017 resulta ser otro completo desconocido. Pedro Quevedo, único político de Nueva Canarias en el Congreso, también puede pasear al perro en chándal porque está fuera de los focos para el 88% de los españoles. Y no porque sea nuevo. Desde su juventud ha estado ligado a varios partidos canarios, y en 2005 fundó Nueva Canarias; su  trayectoria le convierte en uno de los referentes del nacionalismo canario, pese a haber nacido en Caracas (Venezuela) y a ser cirujano de profesión. Esta legislatura su papel es clave: la Cámara está partida en dos mitades perfectas, un empate técnico de 175 diputados a favor y 175 en contra que sólo Quevedo tiene visos de romper. Y no lo hará a cualquier precio. Ya ha reclamado al Gobierno la reforma del Estatuto canario y cientos de millones de euros para dar su voto a favor.

La también canaria Ana Oramas es otra de las integrantes del ránking de anónimos, desconocida para el 84,3%. Es la única diputada de Coalición Canaria, que también votará a favor de los Presupuestos de Mariano Rajoy.

Otro de los más desconocidos para los españoles es, según el CIS, el navarro Iñigo Alli. El 90% de los encuestados no conoce a este representante de Unión del Pueblo Navarro que llegó al Congreso tras las elecciones del 20-D después de su etapa en el ejecutivo foral, donde fue consejero de Políticas Sociales bajo el gobierno de Yolanda Barcina.

Aitor Esteban, uno de los diputados más desconocidos, protagonizó un cómico episodio con Mariano Rajoy

Dos de los incluidos en la lista del anonimato son representantes vascos. Una es Marian Beitialarrangoitia, sólo reconocida por el 9,7%. Esta diputada de EH Bildu, ex alcaldesa de Hernani entre 2007 y 2011, saltó la semana pasada a la palestra por su reunión con Pablo Iglesias para abordar la moción de censura. El segundo es el portavoz parlamentario del PNV, partido de Gobierno en Euskadi: Aitor Esteban, desconocido para el 85,9%. Los cinco representantes del Partido Nacionalista Vasco -Esteban a la cabeza- negociaron la reforma del Cupo a cambio de votar a favor de los PGE. Un pacto clave para la estabilidad del Gobierno de Mariano Rajoy. Una petición que además, ya anticipó en octubre, en el debate de investidura, donde protagonizó uno de los debates parlamentarios más cómicos.

«Si bien me quieres Mariano, da menos leña y más grano», espetó Esteban a Rajoy, que respondió con lo que hoy se podría leer como toda una declaración de intenciones: «Si quieres grano, Aitor, te dejaré mi tractor». «Es lo único que se me ocurre a estas horas de la tarde», justificó la dedicatoria el presidente, que consiguió arrancarle una sonrisa al portavoz parlamentario del PNV, Aitor Esteban, que desde entonces carga con esta anécdota como uno de sus episodios más reconocibles.

Forman parte de Unidos Podemos, y pese a estar en contacto con la formación morada, reina de las cámaras, permanecen en el anonimato para una gran mayoría. Ni Xavi Doménech, portavoz de En Comú Podem, la confluencia catalana de Podemos, ni Alexandra Fernández, diputada de En Marea, son conocidos para el gran público. La gallega es la segunda mayor desconocida, sólo por detrás de Martínez Oblanca: un escueto 9,6% de los ciudadanos encuestados dicen saber quién es.

Mientras, al catalán sólo le conoce un 25% de los encuestados, pese a que protagonizó un episodio histórico en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Los hechos se remontan a marzo de 2016, cuando, después de la intervención de Doménech, Iglesias le recibió en su escaño con un apasionado beso. Una imagen histórica que dejó atónitos al resto de diputados y que sin embargo no ha conseguido disparar la popularidad del político catalán.

Un Gobierno poco célebre: sólo 5 ministros reconocibles

El desconocimiento general de alguno de los 350 diputados puede justificarse en el tamaño partido, que en muchos casos es regional, o en su integración en un grupo muy numeroso. Pero el desconocimiento del equipo de Gobierno de Mariano Rajoy tiene difícil justificación. Y es que según el CIS, 8 de los 13 ministros son desconocidos para más de la mitad de los encuestados.

Sólo se libran de esta lacra la vicepresidenta y ministra de la Presidencia, Soraya Sáenz de Santamaría, la más conocida con casi un 90% de respuesta favorable. Es difícil olvidarse de Hacienda, y es por eso que su ministro Cristóbal Montoro, es el segundo titular de Gobierno más conocido, seguido por María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa y secretaria general del PP, y de Fátima Báñez, que encabeza la cartera de Empleo.

Por abajo, los más desconocidos son los ministros ‘recién llegados’, que fueron incorporados en noviembre. El nombre de Álvaro Nadal no le dice nada al 73,6% de la población, según el CIS; aunque ocupe el ministerio de Energía y Turismo. Tampoco el de Alfonso Dastis, ministro de Exteriores, que pasa desapercibido para el 73,4%. La tercera más desconocida es la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, de la que un 66,9% dice no saber quién. Por detrás, Isabel García Tejerina, ministra de Medioambiente, Iñigo de la Serna, ministro de Fomento, o Iñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación-