El debate entre los candidatos a las primarias socialistas ha ratificado la ruptura en dos bloques del partido y las dificultades del tercero en liza, Patxi López, de buscar vías de consenso. Con un tono bronco, Susana Díaz y Pedro Sánchez se han lanzado todo tipo de reproches, en una suerte de epílogo de un desencuentro que comenzó sólo tres meses después de que la presidenta andaluza lo hiciera secretario general en julio de 2014.

Por primera vez desde entonces ambos se han dicho muchas cosas a la cara. Ante un Sánchez apagado, de voz casi susurrante, Díaz se ha adueñado del debate y no ha dejado de restregar al ex secretario general su responsabilidad en las derrotas electorales sufridas en las generales y en la ruptura del PSOE. Como solución, se ha presentado con el compromiso de mejorar los resultados electorales y acabar con la división interna. «La abstención fue una decisión dolorosa. Pero la raíz del problema son los 85 escaños que sacamos», ha insistido.

Por su parte, Sánchez ha reprochado las medias verdades de la presidenta, es decir, su corresponsabilidad en la ruptura del PSOE, al haberle dedicado un pulso soterrado desde prácticamente su toma de posesión. Ha recordado las portadas de los periódicos que anunciaban su derrocamiento y la constitución de una Gestora antes de las elecciones municipales de 2015, así como su ninguneo en decisiones importantes como el adelantamiento electoral en Andalucía.

También ha cuestionado su posición respecto a Cataluña y, especialmente, su respeto por el PSC, así como su concepción del PSOE como un «partido de notables» que no consulta sus decisiones, como ocurrió con el acuerdo de gobierno con Ciudadanos en Andalucía, que no fue consultado con el Comité Director del PSOE-A, máximo órgano entre congresos.

Díaz reprocha la debacle electoral y Sánchez su deslealtad desde el pimer día

Entre ambos, Patxi López ha reforzado su papel como tercera vía de consenso y ha sacado provecho al escaso espacio que ha tenido en la confrontación.

De esta manera, Díaz se ha adueñado de un debate en el que tenía mucho que perder. La falta de determinación de Sánchez a la hora de atacarla le ha permitido salir indemne de una cita en la que se jugaba mucho, aunque ha quedado patente su falta de respuesta a las principales preguntas de su rival: No ha defendido la abstención, ni su programa -no ha presentado ninguno- ni su modelo de partido, y ha mantenido abiertas grandes incógnitas como su opinión sobre las primarias o las consultas a los militantes.Sin querer reconocerlo en una rueda de prensa posterior, Díaz se ha sentido vencedora. «Tenemos un partido que está malito, que lo ha pasado mal y que hay que levantarlo. Espero que me ayudéis los dos a hacer más grande el PSOE», ha concluido en su intervención final.

Frialdad entre los candidatos

Los candidatos han comenzado el debate con frialdad, con una pequeña introducción sobre su proyecto. El que más fuerza ha puesto en el primer bloque, el político, ha sido Pedro Sánchez, que ha entrado directamente en materia reprochando la abstención en la investidura de Mariano Rajoy.

Susana Díaz le ha respondido también sin ambages: la culpa de que el «peor PP, el más tóxico» gobierne, no es de la abstención socialista, sino de las dos derrotas electorales que sufrió el propio Sánchez. En este sentido, ha insistido en que Sánchez es el candidato preferido del PP porque «pierde», frente a ella, que «le gana por diez puntos». Según la presidenta andaluza, esa derrota se debe a los «bandazos» que ha dado el ex secretario general con sus cambios de criterio, especialmente en materia de modelo territorial.

«No se puede tener una visión de España distinta cada día de la semana», le ha reprochado. «No digo que seas voluble, sino que vas cambiando de opinión en función de lo que te viene bien. No eres pro Ciudadanos o pro Podemos, sino pro Pedro Sánchez, defiendes lo que te viene bien en cada momento», ha asegurado.

Según Susana Díaz, los ciudadanos no votaron al PSOE en las generales «porque no sabían a lo que estaban votando: si al que sacaba una bandera de España más grande que la de Aznar en la plaza Colón; o al que defiende la plurinacionalidad; o al PSOE de Ciudadanos o al que quiere ir codo con codo con Podemos. En cambio, todo el mundo tiene muy clara cuál es la visión que tengo de España», ha asegurado.

En respuesta, Sánchez ha recordado que Susana Díaz votó a favor del Estatuto Catalán ya ha reconocido en documentos del PSOE andaluz que España es una «nación de naciones». «Pedro, no mientas, cariño», le ha respondido la candidata. También ha criticado la coherencia de la que presume Díaz cuando defendió la abstención en la investidura de Rajoy después de que el PSOE decidiera lo contrario en sus órganos de dirección.

Las incoherencias del PSOE

En esa línea, Sánchez ha destacado lo incoherente que resulta que los barones del PSOE sí pacten con Podemos en comunidades como Aragón, Valencia, Castilla La Mancha y Extremadura, o en alcaldías como la de Sevilla y Marbella, cuando a él, como secretario general, le prohibieron la posibilidad de negociar con el partido de Pablo Iglesias. Asimismo, ha destacado que ella gobierne con Ciudadanos y sus alcaldes con Podemos, sin considerarse eso ninguna contradicción. «Aquí hay dos modelos: el de la gran coalición o el portugués, que baja impuestos, revaloriza pensiones y fomenta inversiones», ha zanjado.En ese punto, el candidato ha reprochado la deslealtad que sufrió desde el día que tomó posesión como secretario general. Ha sacado a relucir los titulares que anunciaban su defenestración y la constitución de una Gestora antes de las elecciones municipales y autonómicas de 2015, así como que él fuera «el último en enterarse de España» de que Andalucía sufría un adelanto electoral. Por estos motivos, ha prometido lealtad a quien gane las primarias y ha exigido, sin éxito, el mismo compromiso a Díaz.

«Estamos hablando de coherencia con una candidata que no ha presentado su proyecto. Por favor, Susana, hazlo antes del recuento», ha ironizado. También en el bloque de modelo de partido, Sánchez ha acusado a Díaz de «faltar a la verdad» por asegurar que consultó su pacto de gobierno con Ciudadanos con el Comité Director del PSOE-A, cuando no fue así, tal y como publicó El Independiente. «Pedro, no me difames con los titulares de un medio de derechas», ha replicado la presidenta.

«Pedro, tu problema no soy yo, eres tú»

Esas acusaciones han sacado a la luz las serias diferencias entre ambos candidatos, dos visiones distintas del PSOE, casi irreconciliables, y que la propia Díaz ha reconocido antes de lanzarle una lección a su adversario: «Pedro, tu problema no soy yo, eres tú», ha sentenciado. Ha relatado así que la mayoría de la Ejecutiva formada por Sánchez, así como sus portavoces parlamentarios le han dado la espalda.

También que referentes del PSOE como José Luis Rodríguez Zapatero, «que tanto te ayudó», ahora piense «que no eres de fiar», o cómo Felipe González «se siente engañado por ti». «Yo lo que tengo claro es que para unir al partido, primero tienes que unir a la Ejecutiva. Yo asumiré esa responsabilidad. Y si el PSOE no remonta electoralmente conmigo, me iré sin hacer ruido ni fracturar el partido», ha anunciado.

Patxi López ha reprochado esa mirada al pasado y ha apelado a sus rivales a hablar sobre el futuro. El ex lehendakari ha atacado con dureza a Sánchez y su ideario cuando el ex secretario general ha explicado que le parece bien que haya el domingo una papeleta con su nombre, aunque parte de sus ideas ya están recogidas en la candidatura del ex secretario general: «Me parece bien que si no tenías ideas, cogieras las mías», ha respondido Patxi López.

El ex lehendakari ha abogado por «no cavar más trincheras, sino hacer puentes». «No se trata de buscar culpables, sino de buscar soluciones. Por eso tenemos que sentarnos los tres el día 22 y decir: Se acabó la broma» ha asegurado. En este sentido, ha negado que busque la integración de su persona, sino la integración de todos, los que ganan y de los que pierden.