Tras resurgir de sus cenizas, Pedro Sánchez se enfrenta a su asalto definitivo para regresar a Ferraz por la puerta grande. Este lunes se verá cara a cara con su máxima adversaria, Susana Díaz, la que lo hizo secretario general en 2014 y lo defenestró el 1 de octubre de 2016 para iniciar su propia andadura en el PSOE federal.

Desde entonces no han hablado. La secretaria general del PSOE andaluz se encargó de evitarle durante la capilla ardiente de Carmen Chacón el pasado 10 de abril. Hoy vuelven a la sede socialista en una cita decisiva para la batalla de las primarias. Tras su derrocamiento y el abandono de los principales dirigentes socialistas que le apoyaban, Sánchez estuvo a punto de tirar la toalla. Sólo la confianza e insistencia del alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano; el secretario general del PSOE de Valencia, José Luis Ábalos, y la diputada asturiana Adriana Lastra lo evitaron.

Sánchez acude al debate sintiéndose ganador

Animado por todos ellos, Sánchez inició una carrera de la que hoy día se siente ganador. Esa moral de victoria cunde en su candidatura, que ve en el debate la ocasión de consolidar ese estado de ánimo de cara a las votaciones del próximo domingo. A sólo 6.000 avales de la elegida por el establishment político, económico, mediático y del PSOE, Sánchez aparece como el favorito de las bases y quien más puede ganar en el ‘cara a cara’ de hoy.

Para lograrlo, cuenta con varias ventajas. Sánchez se ha enfrentado a más entrevistas que Susana Díaz y todas han sido mucho más duras que las que ofrece la presidenta andaluza, que generalmente se asegura la ausencia de preguntas comprometidas. Si las hay, contesta con evasivas. Por el contrario, Sánchez lleva dando todo tipo de explicaciones desde el 1 de octubre, cuando dimitió tras perder una votación en el Comité Federal. Precisamente el relato de lo que ocurrió ese día y los motivos de su derrocamiento -con la abstención socialista en la investidura de Mariano Rajoy como fondo- será uno de los elementos fundamentales del debate.

Hasta ahora, la presidenta andaluza ha negado que Sánchez fuera «derrocado». «No hubo derrocamiento, hubo una derrota», ha asegurado en La Sexta Noche, para eliminar ese halo de víctimismo que rodea a su rival. La corrupción en el seno del PP, con exponentes de actualidad como la operación Lezo; o la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado sin el concurso del PSOE -como podría haberse aprobado la investidura- permiten al ex secretario general reafirmarse en el ‘no es no’ a Rajoy que defendió con su dimisión también como diputado en el Congreso.

Sánchez no fue derrocado, fue derrotado», sostendrá Díaz

De esta manera, Sánchez intentará enfrentar a Susana Díaz a sus propias contradicciones a nivel externo y a nivel interno, al defender un partido vertical y sin la participación de la militancia en sus grandes decisiones. Saldrá a arriesgar para ganar. Con ese objetivo lleva días preparando el debate con su coordinador de estrategia, el sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, el dirigente que afilió al PSOE a Susana Díaz y uno de los que mejor la conocen.

Por su parte, la candidata mantiene una postura conservadora para afianzar su escasa ventaja sobre Sánchez. La presidenta andaluza tiene menos experiencia en debates electorales que el ex secretario general y ha perdido los dos que protagonizó en la campaña autonómica de 2015. «Da igual, después ganamos las elecciones», destaca su equipo, que se centrar en evitar los errores que entonces cometió: aparecer como una persona soberbia que se permitió mandar a callar a sus oponentes; mofarse de ellos y reprender a la moderadora. En este sentido, su propio carácter es su talón de aquiles. Esa debilidad la pule estos días con gente de máxima confianza de su equipo como el portavoz del Gobierno andaluz, Miguel Ángel Vázquez, y sus asesores de prensa.

A falta de un programa para el PSOE, Díaz prepara contrarreloj un documento político que presentará este martes a modo de programa para las elecciones generales, con el objetivo de consolidar su perfil de mujer de estado capaz de ganar las elecciones al PP. Con esa base afrontará el primer bloque, de 27 minutos (nueve para cada candidato) y el económico social. Tras una pausa de cinco minutos llegará su momento más complicado, el capítulo referente al modelo de partido que defiende, y del que no se ha pronunciado todavía.

En todas esas intervenciones intentará sacar a relucir los cambios de criterio de Pedro Sánchez -sus «vaivenes»- en cuestiones como la relación con Podemos, la consideración de Cataluña como nación o la respuesta a la moción de censura anunciada por Pablo Iglesias contra Rajoy.

En medio de esta cruda confrontación, Patxi López mantendrá su discurso como única opción de consenso y reforzará su perfil de mediador entre ambos sectores de cara a la negociación entre ambos tras las primarias, en el Congreso Federal del 17 de junio.

Unos 200 periodistas de 85 medios nacionales e internacionales están acreditados para el debate de los candidatos este lunes en Ferraz, que comenzará a las 12,15 horas. A partir de las 11,15 irán llegando los aspirantes a la Secretaría General, que serán recibidos por el presidente de la Gestora, Javier Fernández. La moderadora será la periodista Carmen del Riego.