Juan Carlos Alonso está bastante satisfecho con la organización del World Pride. Es el coordinador general del evento gay más importante del mundo. Madrid es la quinta ciudad que acoge un acontecimiento similar. “Es la culminación de un sueño empezado en 1977 en Barcelona, cuando tuvo lugar la primera manifestación. Entonces había una ley que condenaba a los homosexuales”.

Si la Madrid gay es así como la conocemos, se debe sobre todo a Juan Carlos, que con Alfonso Llopart y Pedro Serrano son el motor del ocio desde la mitad de los años 90. Sus destinos están tan cruzados que en unos casos, como el de Juan Carlos Alonso y Pedro Serrano (presidente de la asociación Noche Madrid y ex dueño del Museo Chicote), comparten oficina en el centro de Chueca.

En 1978 nació el Orgullo Gay en Madrid y desde entonces, salvo en 1980, la fiesta se ha celebrado ininterrumpidamente en la capital, desplazando a Barcelona como epicentro homosexual, bisexual y transexual. En 2005, apenas unos meses después de la legalización del matrimonio gay, Madrid vivió una explosión con más de dos millones de asistentes. Hasta hoy.

De todo eso sabe Llopart, coordinador artístico del World Pride, es también el dueño y director de la revista Shangay. Y decir Shangay es lo mismo que hablar de la primera – y también la única hoy en día – revista gay de la que fue socio durante un tiempo también el difunto Pedro Zerolo, diputado del PSOE y presidente de la FLGTB desde 1997 a 2003, años en que se fraguó Chueca como el barrio gay referente en Europa.

Sobre las críticas

La entrevista empieza por el final, el evento que tendrá lugar en 2017: sobre la acusación de opacidad y de tarifas abusivas, que muchas asociaciones reprochan a la organización del World Pride Park (el espacio destinado a las asociaciones), denuncias adelantadas por El Independiente, Juan Carlos Alonso responde que hay un sistema de tarifas variables que llegan a un máximo de 160 o 200 euros para las peticiones tardías. A las asociaciones les ofrecen unos toldos, mesas y sillas con todo lo necesario. Las casetas cerradas tienen un coste diferente: de 410 a 830 euros. Añade que hay un descuento de hasta el 100% para las asociaciones con menos recursos, dependiendo de sus condiciones económicas, que se estudia caso por caso.

Sin embargo no explica por qué se comunicaron tarifas completamente diferentes respecto a las que exponen ahora y en las que no se menciona el  “descuento del 100%”. No dice por qué al Ayuntamiento le constan otras tarifas, iguales a las denunciadas por las asociaciones. Tampoco proporciona a este periódico la tabla de tarifas, que se ofrece a publicar, y que todavía no se encuentra en su web.

En el espacio que se estrenará en el Puente del Ángel de Madrid Río, habrá también escenarios y exposiciones. Un lugar no sólo para la comunidad LGTB, con actividades pensadas para familias y niños. El World Pride de este año, dice Alonso, será un evento con muchas componentes: a la tradicional cabalgata se junta una Conferencia mundial de derechos humanos (en la que participará también el ex presidente Zapatero), sobre el VIH, un programa cultural y deportivo y un festival de ocio en la calle.

La financiación de World Pride

Cuando se pregunta a Alonso si todos los componentes del World Pride requieren de financiación pública y cómo se gastarán los 700.000 euros concedidos por el Consistorio de Manuela Carmena, contesta que si todo dependiera del dinero público se harían la mitad de las cosas. El gobierno de Ahora Madrid ha multiplicado por diez las ayudas directas al evento. Un papel importante es el de los patrocinadores privados. A estos hay que añadir los ingresos derivados de las tarifas que se cobran a través del Pride Park o de las barras al alcohol y bebidas que se montaran en el barrio de Chueca. Para estos operadores las tarifas dependen del lugar y del tamaño de la barra, con un rango que irá desde los 800 a los 2.000 euros”. A la hora de proporcionar más detalles con el polémico tema del alcohol en la fiesta,  como ha hecho para los espacios del Pride Park de Madrid Río, responde que las tarifas se harán públicas cuando esté el presupuesto cerrado.

Sin embargo, a menos de un mes y medio del pistoletazo de salida, el presupuesto del World Pride no está cerrado y de momento – afirma Alonso – no tiene fecha. Todos los detalles se sabrán cuando se ultimen los acuerdos con los diferentes patrocinadores, explica Alonso.

Admite que el Ayuntamiento les aplica tarifas infinitamente menores en comparación a otros eventos para la ocupación de suelo público (el World Park, los escenarios, las barras, etc.) pero remarca que los costes de un evento de portada mundial como el World Pride también son muy altos: infraestructuras, seguridad, vallas, WC. Toda la información, dice, estará disponible en la web oficial de Pride, donde sin embargo la última información disponible es de 2011.

Este año el Orgullo se presenta con una fórmula parecida a la de los Juegos Olímpicos. World Pride es una licencia que otorga la organización InterPride. El coste que AEGAL (la asociación de empresarios gayfriendly a la que pertenece Alonso)  ha sufragado para obtener la marca World Pride es de 25.000. El World Pride, explica Alonso,  ha sido respaldado por todas las fuerzas políticas, institucionales y empresariales de Madrid.

Difícil conciliación con los vecinos del barrio

Aegal no obtiene ningún beneficio económico del evento, explica Alonso. Sobre los artistas invitados, afirma que se seleccionan en base a su disponibilidad a entender la filosofía del evento. También subraya el esfuerzo para minimizar el impacto medioambiental, aunque reconoce que todavía no han hablado con la Asociación de Vecinos de Chueca. Una asociación que lleva años denunciando los problemas derivados por el ruido (el año pasado el Ayuntamiento suspendió la normativa durante el Orgullo para no multar a los organizadores) y el deterioro del barrio durante los días del Orgullo.

Una de las quejas constantes de los vecinos, más allá del ruido, a la organización del Orgullo es la lenta pero inexorable expulsión de las actividades sociales y culturales en una manifestación que empezó como reivindicativa. Responde que la responsabilidad de conceder espacio es del Ayuntamiento y que la FLGTB tendrá un espacio en la Plaza Pedro Zerolo. Habrá desfiles solidarios, actividades en diferentes escenarios. Entre ella incluye también el pregón, que  el años pasado se quedó sin pregonero por el rechazo de las redes con los invitados: Samantha Vallejo-Nájera, Pepe Rodríguez y Jordi Cruz, los jurados de Masterchef.

La seguridad, dada la previsión de una masiva afluencia, es una de las razones que ha empujado el Ayuntamiento a cambiar de opinión respecto al año pasado, cuando permitió la instalación de algunos eventos ajenos a los organizadores oficiales del Orgullo. Una filosofía ‘descentralizadora’ que atribuye al propio Ayuntamiento y a su voluntad de “inundar otros distritos”. De cara al futuro, concluye Juan Carlos Alonso, el objetivo es mantener el Orgullo de Madrid en el nivel en que está y aumentar su compromiso internacional.