Pablo Iglesias sale reforzado después de la primera ronda de asambleas regionales tras Vistalegre II. El líder de Podemos ha revalidado en dos importantes comunidades Castilla-La Mancha y Castilla León, y ha conquistado Navarra, que hasta ahora estaba liderado por la familia anticapitalista. En las tres comunidades, han sido elegidos candidatos que en su día apoyaron la candidatura de Iglesias para el congreso nacional. No ha sido así en la Comunidad Valenciana, el que fuera uno de los bastiones de Iñigo Errejón que ha quedado fuera del control de las dos principales familias.

En Castilla La Mancha ha sido José García Molina quien ha revalidado con un 57% de los votos su mandato como secretario general. El líder del partido en la región, que desde el principio contó con el respaldo personal de Iglesias, ha sufrido terremotos internos en las últimas semanas, después de la dimisión de seis miembros de la dirección que se mostraban críticos con Molina, a quien acusaban en un manifiesto de actuar de «espaldas a la dirección».

El pablista Edu Santos gana por 28 votos a la hasta ahora líder, la ‘anticapi’ Laura Pérez

El pablismo también revalida en Castilla y León con Pablo Fernández a la cabeza, mientras que en Navarra ha sido el diputado en el Congerso Eduardo Santos Itoiz, afín a Iglesias, quien ha ganado la secretaría general por sólo 28 votos frente a la hasta ahora secretaria general, Laura Pérez, próxima a la corriente anticapistalista del eurodiputado Miguel Urbán. Pérez, que optaba a ser revalidada, ya ha pedido una auditoría externa para certificar los resultados, mientras que Santos, que recibió apoyo expreso por parte de miembros de la dirección estatal de Podemos, afines a Iglesias, ya ha comparecido como ganador y ha pedido un «Podemos menos de batalla y un poquito más eficaz».

Mientras, la Comunidad Valenciana se ha rebelado contra las dos grandes corrientes de Podemos y se ha impuesto la lista encabezada por el diputado valenciano Antonio Estañ, formada por anticapitalistas y críticos con el hasta secretario general autonómico, el ‘errejonista’ Antonio Montiel. Éste es uno de los territorios más importantes para el partido tanto por su peso -es la cuarta comunidad más grande del país- como en el papel que Podemos tiene en el parlamento regional. El socialista Ximo Puig fue investido como presidente en la Comunidad gracias a ocho votos de Podemos, y la postura que afronte el nuevo secretario general marcará en buena medida la deriva política de la región.

Pilar Lima, respaldada por Pablo Iglesias, ha sido vencida por un hasta ahora desconocido

Esta comunidad es donde la batalla entre pablistas y errejonistas era más directa por la importancia de la plaza, y la candidatura de Iglesias estaba encabezada por la senadora sordomuda Pilar Lima, que figuró en la lista del secretario general para Vistalegre y que es actual miembro de la dirección estatal de Podemos. El respaldo del aparato morado no ha sido suficiente para arrastrar el voto, que en su mayoría ha ido a parar a un nuevo actor, Antonio Estañ, un filósofo de 29 años hasta ahora desconocido en el plano nacional. Su apuesta por la «feralización y descentralización» va en la línea de la líder andaluza Teresa Rodríguez, aunque también defiende hipóstesis cercanas al errejonismo. Andalucía y Comunidad Valenciana son los dos territorios controlados por los llamados ‘anticapis’, que sin embargo no consiguieron mantener su poder en Navarra.

Los resultados valencianos tampoco benefician a la corriente afín al actual secretario de Análisis Estratégico de Podemos, Iñigo Errejón, que pierde el bastión más importante que controlaba hasta el momento. Una vez perdido, sólo cuenta ahora con Murcia, que afronta su asamblea autonómica en junio, y el País Vasco, que fue renovada el pasado año.