Había cafés de cápsulas, botellas de agua caliente y unas galletitas de té en una mesa junto a la puerta. En la séptima planta de la sede de Podemos en la calle Princesa, en el espacio que habitualmente utiliza como sala de prensa, había dispuestas una treintena de sillas plegables de Ikea en un círculo más bien ovalado. Una mitad, para los portavoces de Podemos, la otra, para un grupo de 17 periodistas. Según varios de los asistentes, parecía entre “una asamblea de la facultad” y una “terapia de grupo”.

Al llegar los convocados a las 10 de la mañana, antes de tomar asiento, varios de los presentes preguntaron al equipo de prensa del partido el porqué de la ausencia de algunos compañeros que habitualmente sí acuden a todos los actos. Les dijeron que no estaban invitados, en total, cinco medios (El Independiente, El Periódico, Vozpópuli, La Ser y El País), cuya exclusión el partido reconoció que había sido deliberada. Con otros ausentes, como Cope, el equipo de prensa de Podemos sí que se disculpó por el despiste.

La polémica había empezado a calentarse la noche anterior, el domingo, en un grupo de WhatsApp que comparten varios periodistas que cubren el partido:

– “¿Vais mañana al desayuno?”
– “¿Qué desayuno?”

Así fue como la víspera de la convocatoria empezó a correr el rumor de que se había “vetado” a algunos compañeros. No todos habían recibido este mensaje enviado por Telegram el 15 de junio encabezado por los emoticonos de una taza de café y un donuts: “¡Hola! El próximo lunes 19 a las 10.00 hemos preparado un desayuno en off en la séptima planta de la calle Princesa, 2, para presentaros a los nuevos y las nuevas portavoces estatales y contaros las funciones que cumplen en Podemos. La idea es que les conozcáis un poquito más mientras compartimos un café. Juanma del Olmo, como secretario de Comunicación, también nos acompañará. Por favor, confirmadnos asistencia antes de mañana a las 19.00. ¡Un saludo!”.

En vez de por el canal oficial de prensa, se envió individualmente por una persona de comunicación. “Ese formato se había repetido más veces”, comenta un periodista que asistió al desayuno y prefiere no ser citado para no comprometer a su medio. “Pero nunca con tanta gente ni en la misma sala donde normalmente se hacen las convocatorias de prensa”.

El diputado Juanma del Olmo explicó en el transcurso del desayuno que se había hecho para generar “espacios de confianza” y “buscando la comodidad de los nuevos portavoces”. Según varios de los presentes, esta explicación provocó un silencio incómodo.

Y así fue como lo que había sido concebida como “una convocatoria sin trascendencia”, según los propios convocantes, para presentar a un grupo de portavoces en un formato informal pasó a convertirse en una de las noticias de la semana. “Nunca hubiera sido noticia si es otro partido el que hubiera convocado un off “, insisten desde el departamento de prensa de Podemos. “No era una rueda de prensa, es un contexto privado y por tanto se puede invitar al que uno quiera”.

Reservado el derecho de admisión

No es la primera vez que Podemos organiza un off the record con periodistas, pero sí el primero que causa revuelo. ¿Qué ha tenido esta ocasión de especial para convertirse en noticia?

Después de Vistalegre II, la nueva directiva de Podemos empezó en febrero una ronda de encuentros con todos los periodistas que cubren el partido uno a uno. Tomaron tantos cafés para presentar el nuevo equipo que en el departamento de prensa bromeaban que les “iba a dar un infarto por tanta cafeína”, según los encargados de organizarlos. “Muchos nos dieron consejos de qué podíamos cambiar y hemos mejorado mucho gracias a ello”. Podemos niega que se excluyera a ningún medio de aquellas presentaciones, pero varios periodistas que cubren el partido siguen esperando ese café.

“Los partidos políticos pueden reunirse con quien quieran a tomar un café y eso es una práctica aceptada totalmente entre la profesión, por eso nadie se queja públicamente de ello”, afirma Anabel Díez, presidenta Asociación Periodistas Parlamentarios (APP). “Lo que ha llamado la atención es que en la convocatoria de esta semana estaban representados 17 medios y excluidos cuatro o cinco. Eso se sale de los cánones habituales. Llamar a un encuentro informativo con 17 medios de comunicación un espacio ‘de confianza’ parece una broma. Era tan generalizado que se hace muy evidente la exclusión y eso es lo que ha creado el malestar… El señalamiento es preocupante”.

“Todos los periodistas y los partidos estamos acostumbrados a los off the record“, afirma Pilar Gómez, adjunta al director de La Razón, quien asegura que su periódico nunca ha tenido ningún problema con el partido. “Pero no se puede convertir los off the record en una forma de vetar a algunos periodistas que no te gustan con esa excusa. Bien utilizados no tienen por qué generar ningún problema, pero se les ha ido de las manos”.

Doble rasero

Desde Podemos creen que el problema es que con Podemos muchos medios (incluido éste) ha sobredimensionado la polémica. También algunos periodistas comparten esa idea. “La relación de Podemos con la prensa es diferente a la de otros partidos porque cualquier noticia negativa relacionada con podemos adquiere dimensiones extraordinarias en medios y va a portada con situaciones que no serían noticiosas para otros partidos”, opina Andrés Gil, redactor jefe de Política de Eldiario.es. “Cualquier desliz de Podemos es portada”.

“Sinceramente creo que la polémica se está exagerando”, afirma Nacho Cardero, director de El Confidencial. “No lo calificaría de veto, sino de presiones dentro de una realidad complicada”. Y matiza: “Lo primero es la libertad de expresión, que debe de estar por encima de cualquier cosa. Y esas presiones hay que combatirlas, pero no creo que sea adecuado convertir a los periodistas en los protagonistas de la información”.

El asunto genera debate: “Lo que ha pasado con el off the record de esta semana sí es noticiable porque las tensiones entre medios de comunicación y partidos políticos es y debe ser noticia”, opina Lluis Orriols, doctor por la Universidad de Oxford y profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid. “No me parece exagerada la polémica en torno a esta cuestión”.

Desde el partido morado denuncian lo que ellos consideran un “doble rasero” porque hubo un desayuno convocado por Susana Díaz durante el Congreso del PSOE la semana pasada y al que tampoco estuvieron invitados todos los medios. “¿Por qué eso no es noticia?”, se preguntan desde Podemos. “Nos han convertido en noticia por situaciones que en otros partidos se dan sin ser un escándalo. Independientemente de que hagamos cosas bien y cosas mal. No se puede obviar los intereses de los dueños de los medios de comunicación contra Podemos”. En el partido lo consideran ” otra campaña de ataque de cierta prensa contra Podemos”.

Las explicaciones del diputado de Podemos Julio Rodríguez en Hora 25 de Cadena Ser también justificaron el encuentro basándose en el argumentario del partido defendiendo que era un acto “privado”, pero también denunciaba el doble rasero porque también “la Casa Real y el Estado Mayor de la Defensa invita [solo] a una serie de medios”, alegó el ex Jemad.

“No creo que a Podemos le beneficie compararse con lo que ellos mismos llaman vieja política”, afirma Pepe Fernández Albertos, investigador politólogo del CSIC, autor del libro Los votantes de Podemos. Del partido de los indignados al partido de los excluidos (Catarata, 2015). “Pierden credibilidad porque han hecho bandera de criticar esas viejas prácticas de la política. Han vendido demasiado la novedad de hacer las cosas transparentes y abiertas. Y eso contrasta con reproducir las viejas prácticas de las reuniones privadas que tanto han criticado”.

Entre periodistas de medios afines a Podemos también hay cierto recelo. “La actitud que tiene Podemos con los medios no siempre me parece correcta”, opina Antonio Maestre, colaborador de La Marea y La Sexta. “Yo mismo he estado vetado mucho tiempo. Se me ha excluido sistemáticamente porque escribía artículos molestos. Mi crítica era desde la izquierda, porque aquellos discursos de la transversalidad no me gustaban. Saqué informaciones cuando votaron a favor de vender las fragatas a Arabia Saudí y durante ese tiempo estuve apartado. Pero cuando haces un periodismo crítico te pasan estas cosas. También el PP me tiene vetado”.

El politólogo Fernández Albertos está de acuerdo en que lo que hace Podemos a menudo se sobredimensiona mediáticamente: “Quizás se le mira con más lupa y un gesto torpe de un equipo de comunicación que en otro partido pasa inadvertido a ellos se les transforma en un escándalo, pero generar más interés mediático también les ha ayudado electoralmente”.

“Cuando se ha señalado públicamente a compañeros por parte de dirigentes, como ha hecho Pablo Iglesias en alguna ocasión, se ha montado un escándalo y con razón”, añade Maestre, que se refiere a la ocasión en la que el dirigente de Podemos, en abril de 2016, atacó explícitamente en un acto en la Complutense a Álvaro Carvajal, redactor de El Mundo, criticando la cobertura que hacía del partido. “Señalar con nombre y apellidos a un compañero está mal, eso nadie lo duda. Pero cuando Esperanza Aguirre llama La secta a La Sexta nadie se ha quejado a la APM”.

“¿Qué periodistas van a plantarse ante un desplante del Rey o de Soraya Sáenz de Santamaría porque no les invite a un off the record?”, añade Maestre. “No se van a arriesgar porque se le cae el pelo en la redacción, pero rebelarse contra Podemos es un plus en muchas redacciones. Estas campañas de dignidad periodística se dan cuando montar el escándalo es fácil”.

Otros periodistas, sin embargo, destacan que la diferencia de rasero más que informativa o ideológica ha sido en las formas: “Los medios tenemos que hacer una reflexión del trato que se le ha dado a Podemos”, opina Pilar Gómez. “No concibo que en una relación profesional se den las confianzas como para que te sientes en el suelo en el Congreso de los Diputados. Ahí nos equivocamos los periodistas, porque el Congreso no es el concierto de Benicasim. Podemos malentendió que con llevarse bien con la gente bastaba. Y esto no funciona así. Por tomarte una caña con un político no vas a dejar de publicar lo que tengas que publicar”.

Pablo Iglesias, en un corrillo en el suelo con periodistas en el Congreso de los Diputados.

Pablo Iglesias, en un corrillo en el suelo con periodistas en el Congreso de los Diputados.

También Enric Hernández, director de El Periódico, destaca las confianzas como pecado original de las tensiones del partido con la prensa:  “Al principio Podemos tuvo una excesiva complicidad con los periodistas y luego les ha pillado por sorpresa que los traten como uno más”. Y añade: “Entre el 15-M y las elecciones europeas, hubo un enamoramiento porque tanto los periodistas como los de Podemos sentían vivir un momento histórico del derrumbe bipartidismo. Me recuerda a la complicidad de la Transición. Esa sensación entre muchos periodistas de que no era un partido más y se estaba haciendo Historia. Y eso a la larga ha sido malo para las relaciones de Podemos con los medios. Y ha habido choques con profesionales que no se han dejado condicionar”.

La confrontación como estrategia

Hay sectores de Podemos que opinan públicamente que “estar contra la prensa es estar contra el régimen”. Otros diputados, sin embargo, reconocían esta semana estar abochornados por el espectáculo dado en el desayuno de la discordia. Y reconocían, sólo en privado, que “el problema con los medios es político pero lo pagamos con los periodistas”.

“Políticamente es una estrategia torpe, porque es difícil pensar que eso no va a trascender”, afirma Carlos Barrera, profesor de Comunicación Política de la Universidad de Navarra. Este experto en medios de comunicación y su relación con la política en la España contemporánea piensa que no ha sido una torpeza inocente, sino estratégica:  “Puede tener intencionalidad señalar a algunos medios ante la opinión pública para deslegitimar a periodistas encargados de cubrir esa información. Podemos tiene una política del enfrentamiento que forma parte de la estrategia en los otros campos y la están siguiendo también en lo comunicativo”.

Dividir el mundo entre buenos y malos, la gente y la casta, es parte de su estrategia fundacional. “El partido parece vivir cómodo en una lógica de confrontación con la prensa y eso denota una forma de entender el entorno mediático”, coincide Fernández Albertos. “Han decidido fomentar la confrontación porque la percepción de los medios es muy polarizada. Los dirigentes de Podemos están poniendo constantemente a algunos medios en la picota porque creen que su electorado no les va a penalizar el enfrentamiento con ellos”.

Barrera opina que los medios excluidos han sido los que resultan informativamente más molestos al partido. “El País y La Ser es evidente que tienen un posicionamiento molesto para el partido y con El Independiente no hay que olvidar que la directora adjunta es Victoria Prego, la presidenta de la Asociación de la Prensa, que presentó la petición de amparo de los periodistas que se habían quejado por sufrir amenazas del partido”.

Otra diferencia de Podemos es que depende menos de los canales tradicionales de comunicación por su manejo de las redes sociales para conectar con el electorado. Pablo Iglesias, con más de dos millones de seguidores en Twitter, es el político más seguido en internet. “Podemos puede contar sus mensajes  y dirigirlo de forma más autónoma y sin intermediarios”, explica Fernández Albertos. “Pagan menos que los demás partidos el coste de enfrentarse con los medios. Hace diez años te aislaba informativamente de la población, pero ya no”.

Señalamiento

El momento más tenso en la relación de Podemos con la prensa fue cuando en el mes de marzo, coincidiendo por cierto con la ronda de cafés post Vistalegre II,  un grupo de periodistas pidió el amparo de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) después de lo que denominaron una “campaña sistemática de acoso” por parte del círculo cercano a Pablo Iglesias. Era la primera vez que sucedía tal cosa con un partido político. Varios periodistas, que solicitaron permanecer en el anonimato “para evitar represalias”, denunciaron haber recibido  amenazas verbales del tipo: “Ten cuidado con lo que escribes” o “Te vas a buscar problemas”.

“No presionamos a los medios”, responden tajantemente desde la formación política. “Jamás hemos amenazado a nadie y cuando salió el primer comunicado de la APM nos reíamos porque Podemos no tiene ese poder. Y aunque quisiéramos presionar, que no queremos, no tenemos poder para hacerlo. Sería naïf obviar que nuestro partido no maneja el nivel de publicidad institucional de otras formaciones. ¿Con qué vamos a amenazar nosotros?”.

Rubén Amón, Periodista de El PaísOnda Cero, señala que mientras “los partidos convencionales utilizan procedimientos convencionales de presión de ámbito más institucional, Podemos la encomienda a la reacción que esperan de sus hooligans en redes sociales cuando Iglesias difunde una consigna a sus dos millones de seguidores en Twitter. Las redes sociales son su mecanismo cotidiano de presión”, añade.

Cuando Pablo Iglesias ha señalado en varias ocasiones alguno de los artículos de Amón en El País, el periodista sabe que va a recibir “cientos de tuits” contra él y su trabajo. El último ataque tuitero que recuerda fue hace dos meses, durante las elecciones francesas, por comparar en un artículo al izquierdista Melenchon (el candidato al que apoyaba Iglesias) con la ultraderechista Le Pen. Iglesias tuiteó entonces una viñeta satírica donde se caricaturizaba al periodista. La reacción no tardó en llegar.

 

“Es el método de presión que más he experimentado, aunque me resulta intrascendente, no estimula ni  coarta pero incomoda porque me da tendinitis de tener que bloquear a tanta gente”, bromea Amón. “No quieren que rectifiques, si no que la próxima vez te lo pienses dos veces antes de hacer este tipo de artículos porque sabes lo que te espera, pero no me coacciona el trabajo. Eso sí, en el trato personal no pueden ser más encantadores”.

Según algunos periodistas que cubren habitualmente a Podemos, esta manera que Iglesias tiene de señalar a un periodista no es un caso aislado.  “De esto no se puede responsabilizar a Podemos”, defienden desde la formación política. “Lo bueno y lo malo de las redes sociales es que no se pueden controlar. Las opiniones son libres”.

No es un fenómeno es exclusivo en redes sociales. La Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP), a raíz del episodio con Álvaro Carvajal, emitió un comunicado manifestando su firme rechazo al señalamiento público de periodistas por parte del diputado: “La mofa, el escarnio, la ridiculización hacia un informador resultan absolutamente intolerables en una sociedad libre, abierta y democrática”. También recordaba la APP que Iglesias se ha burlado de periodistas públicamente incluso por su vestimenta o aspecto personal, como ocurrió con Ana Romero, de El Español, cuando le preguntó por su proyecto de Gobierno y le contestó “precioso abrigo de piel trae usted”.

Nueva política, viejas presiones

Claro, que no es nuevo que los partidos políticos traten de presionar. “Esa tensión se da y se dará siempre”, recuerda Anabel Díez. “Podemos tiene alguna razón cuando se queja de que en otros casos no ha habido protesta y escándalo, porque también el resto de partidos lo hace a su manera. Pero su caso ha sido más público y notorio porque su forma de actuar ha sido más evidente”.

No todos los periodistas coinciden en este punto. “A mí me puede molestar que me puedan escribir 300 trolls en Twitter, pero lo que a mí me puede hace perder el trabajo es que coja el teléfono una empresa del Ibex”, opina Andrés Gil, de Eldiario.es. “Lo otro es incómodo, pero las amenazas importantes no las reciben los periodistas de a pie, sino los directivos. Y ningún periodista tiene su puesto de trabajo en juego por escribir contra Podemos. Me parece un error que se meta en el mismo saco una dimensión y otra de presiones”.

“Nosotros tenemos casos cada semana de boicots de partidos, lobbies y compañías, pero hay que combatirlos vengan de donde vengan”, afirma el director de El Confidencial. “Es parte del oficio”.

El director de El Periódico de Cataluña, sin embargo, cree que las presiones de Podemos son diferentes:”Recibimos llamadas de todo tipo, unas más sutiles que otras, de políticos y anunciantes que intentan influir en el medio. Pero cuando se plantea el debate en términos de ataques personales ya no es una presión a la línea editorial, que no es corruptible, sino de debilitar al redactor”.

“A nosotros Podemos no nos presiona porque nos dan por perdidos”, afirma Pilar Gomez, de La Razón. “Nuestro periódico es muy duro con ellos, pero no nos consideran estratégicos porque nuestros lectores no les votan. Les molesta más lo que publican medios como El País porque ahí sí pueden tener votantes”.

Desde Podemos no interpretan el señalamiento de ciertos periódicos como un acoso a sus periodistas sino una forma de “señalar a los propietarios de los medios y a sus intereses”.

“En realidad es un intento más de buscar protagonismo”, interpreta Barrera. “Un día lo hacen juntando a Bárcenas y a Cebrián en el Tramabús y otro con el veto al off the record. El mes que viene será otra cosa”.

¿Bisoñez?

“Lo explícitos que han sido lo atribuyo a la bisoñez de Podemos”, dice Hernández (El Periódico). “No es la primera vez que se excluye a un medio ni la primera vez que es polémico. En los 90 el PP de Aznar excluyó a Prisa, por ejemplo. Ahora es diferente el revuelo porque el mismo empoderamiento ciudadano que explica el alza de Podemos explica también que los periodistas se pongan de acuerdo para denunciar presiones. Algo que antes no se había hecho”.

Algunos de los periodistas que no gozan de la “confianza” de la secretaría general de Comunicación del partido, prefieren no saludar siquiera a sus fuentes porque saben que si se relacionan con ellos públicamente los meten en un problema en el partido. “Si eso no es una lista negra, se le parece mucho”, aseguran las mismas fuentes.

Entre los periodistas asistentes al desayuno de las sillas en círculo ha corrido la broma esta semana de que los siguientes en ser vetados por el departamento de prensa van a ser los que se quejaron por la ausencia de los cinco compañeros. Pero no lo han sido. Queda la duda de si una situación como la de esta semana volverá a repetirse y si, de suceder, merecerá tanta cobertura informativa.

Algunos de los responsables de prensa del partido opinan que si se hubiera previsto esta respuesta se habrían hecho las cosas de otra manera. Otros reconocen abiertamente (off the record, eso sí) que era deliberado. “Si volviera a ser útil la semana que viene volveríamos a hacerlo. Depende de la coyuntura”, reconocen desde Podemos.

Mientras tanto, varios de los periodistas excluidos “del espacio de confianza”, confían en poder seguir haciendo su trabajo con normalidad. Les preocupa más que el episodio de esta semana haya servido para dividir a los compañeros. “A algunos de los que asistieron al desayuno los llamaron palmeros y se han molestado”, explica una de las que no fueron invitadas. “Creo que el partido lo ha hecho para generar divisiones entre nosotros”.

Una cosa son las tensiones personales, y otra las profesionales. “La mejor forma que tiene una institución de blindar a un periodista es pidiendo su cabeza”, afirma el director de El Periódico, que no esconde su orgullo hacia la profesional de su medio “vetada del desayuno”. “Esa línea no se puede cruzar. Si como medio cedes a ese chantaje no sabes cómo vas a acabar. En las batallas entre medios y política siempre va a ganar el medio”. Y Enric Hernández añade: “No es arrogancia, pero no agradar a la fuente es nuestro trabajo. Creo que quienes dentro de Podemos tienen estas pulsiones de intentar condicionar las informaciones corregirán esta actitud y entenderán que están sujetos a críticas. Esta legislatura se foguearán en encajar la crítica y ganaremos todos”.

Desde la formación de Iglesias insisten en que la relación con los periodistas del día a día “es muy buena” y la polémica que alimenta este reportaje responde a un interés de sacar las cosas de quicio. “Desde el departamento de prensa somos muy cercanos en facilitaros el trabajo, enviamos los canutazos para todo el mundo… No es justo que el trabajo técnico del día a día quede tapado por una anécdota como la de este desayuno que informativamente no tenía relevancia”.

– ¿Y si no tenía relevancia por qué se excluyó a cinco medios?

– “Por una cuestión de confianza”…

Vuelta a empezar.