Para entrevistar Henrique Capriles Radonski (Caracas, 1972) hay que atravesar una persiana metálica. Su cuartel general está atrincherado desde que la policía regional del Estado que gobierna, Miranda, fue intervenida por el oficialismo. El líder opositor aparece a la carrera, denunciando la retención del pasaporte de un diputado de su partido, Jorge Millán, por parte de las autoridades migratorias. Su propio documento de viaje fue anulado el pasado mes de mayo. Comienza, de pronto, su discurso veloz. Es la hora, dice, de que haya un cambio en el país.

Pregunta.- ¿Qué es la “hora cero” a la que ha convocado la oposición?

Respuesta.- El país va a un punto de inflexión, que es el 30 de julio. Podemos ir a marchas y concentraciones. A la toma de Caracas, que es que toda Venezuela venga a la capital, o a la toma de Venezuela, que es que los venezolanos protesten en las arterias principales del país. Es una Venezuela que se vuelca a la calle con un mandato claro que se ha expresado a través del voto. Los venezolanos vamos a defender nuestra democracia, no vamos a permitir que Maduro la sepulte. No hay camino mejor para superar la pobreza y las profundas desigualdades que hay en nuestro país que la democracia. Por eso, cuando oigo a gente de Podemos en España digo: ¡Qué fácil es, tomándose un buen tinto y comiéndose un buen pedazo de carne en un restaurante famoso en Madrid, hablar del proceso revolucionario Venezolano! Venga, señor Iglesias, yo lo invito si quiere. No tiene ningún compromiso. Eso sí, no le vamos a llevar donde el gobierno quiere. Le vamos a llevar a ver la Venezuela real. La que sufre, y la que queremos cambiar.

P.- Leopoldo López ha salido de prisión y la destitución de la Fiscal General Luisa Ortega se ha paralizado. ¿Existen gestos del gobierno hacia una negociación?

Los venezolanos vamos a defender nuestra democracia, no vamos a permitir que Maduro la sepulte»

R.- Para nada. Leopoldo López, sin duda es el preso político más conocido, pero no es el único. Hay más de 400 presos políticos en el país. Tenemos al alcalde metropolitano de Caracas preso desde hace tres años y lleva tiempo con casa por cárcel. Es decir, sigue preso. Leopoldo López es como un secuestrado que el secuestrador cambia de sitio, pero sigue estando preso. Gesto es que cancelen la Constituyente. Eso sí es un gesto de que haya diálogo en el país. Pero que a un preso lo hayan sacado de la cárcel y lo hayan llevado a su casa… Esto no resuelve la crisis que vive el país ni es una señal de rectificación del Gobierno. En Venezuela ha habido muertos y heridos porque el gobierno los ha provocado. Porque en Venezuela se dio un autogolpe. ¿Qué pasaría en España si la Corte Suprema cierra el parlamento español? Es un Golpe. Que el Gobierno pretenda ignorarlo es otra discusión.

P.- ¿Entonces, si no hay diálogo, estamos más cerca de un estallido social definitivo?

R.- Esa es mi preocupación. Siempre lo ha sido. El Gobierno no tiene voluntad de resolver la crisis. Si yo viera algo distinto lo diría. Ojalá en Venezuela pueda darse un diálogo pero… ¿Con quién se dialoga del gobierno? Escúchelos a todos. ¿El diálogo es una Constituyente fraudulenta, para cortar cabezas, o una comisión de la verdad que la integran todos los miembros del Gobierno, que son los mismos que todos los días acusan de que toda la violencia en el país ha sido consecuencia de quienes queremos cambio?

P.- ¿Qué significaría que se celebrase la Asamblea Constituyente?

Leopoldo López es el preso político más conocido, pero no es el único. Hay más de 400 presos políticos en el país»

R.- Todo el poder. Que usted se lo entregue a 545 personas elegidas de forma fraudulenta, porque nos deja sin el voto universal, directo y secreto, al inventarse Maduro una elección sectorial y territorial que no está en la Constitución. Es una designación a dedo, prácticamente, porque los militantes del partido validan los candidatos. Es la primera vez que vamos a votar por número y no por nombre ni apellido. Serán 545 personas que tienen todo el poder para tomar todas las decisiones. Se pone prácticamente por encima del pueblo. Si la Asamblea Constituyente mañana dice que está cerrada la Asamblea Nacional, la cierra. Si mañana la Asamblea Constituyente dice que hay que sacar de su cargo a la Fiscal General de la República, la sacan. Esa es su intención.

P.- ¿No están acusando ustedes a Maduro de estar haciendo precisamente eso ya?

R.- Sí, pero se ha aguantado, porque es sumamente escandaloso. Con lo de la fiscal, por ejemplo. La aspiración de ellos es cortarle la cabeza con la Constituyente. Basta ver a los principales voceros del Gobierno, como Diosdado Cabello, diciendo qué es la Constituyente. Uno dijo que era para arrasar. Otro dijo que era para caerle a coñazos a la oposición. A golpes. Eso es una grosería.

P.- ¿Qué opina del papel del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero en la crisis?

R.- Para nadie es un secreto las diferencias que yo he tenido con el ex presidente Zapatero, fundamentalmente porque toda esta crisis que está viviendo el país se hubiese evitado si hubiésemos tenido un referéndum revocatorio y el ex presidente Zapatero estaba en contra. Para mí eso era inaceptable. Es un derecho Constitucional. Si él quiere mediar, no puede venir a interpretar la Constitución. Si él está en la disposición de ayudar al pueblo venezolano y de que en Venezuela se pare la locura del fraude Constituyente, bienvenido sea. Y si su gestión da resultado y aquí se suspende y se cancela este fraude Constituyente, teniendo él algo que ver, el primero en reconocerlo voy a ser yo, porque no tengo esas mezquindades. Yo le agradezco a toda persona que quiera ayudar, pero que venga a ayudar al pueblo venezolano y no que venga a ayudar al gobierno de Maduro, que fue la actuación del ex presidente en tiempo reciente. Desde que Zapatero vino ningún problema en Venezuela se ha resuelto. Más bien todos los problemas se han agravado.

P.- ¿Hay divisiones dentro de las Fuerzas Armadas?

Es más fácil para Maduro dar el autogolpe por el Tribunal Supremo que a través de los tanques y las armas en las calles»

R.- Dentro de la Fuerza Armada existe el mismo sentimiento que hay en las calles de Venezuela. Si Venezuela quiere cambio, tú te metes en los cuarteles y el corazón es igual al país. Quienes reprimen son una cúpula. Venezuela está hoy en el mejor escenario para el oficialismo, en un 70% de apoyo para la oposición y 30% para el chavismo. En la represión participa un solo componente de las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional. El Ejército no está ahí. La Armada tampoco, ni la Aviación. Y luego tienes otra institución que es la policía nacional. La destruyeron. Maduro les ha cambiado el uniforme por uno de camuflaje. Ahí se caen todos los discursos de una policía humanista y te muestra el Gobierno hacia dónde quiere empujar las cosas. Hay una división profunda en las Fuerzas Armadas como nunca ha habido. Eso puede desembocar en un levantamiento. Que yo no lo quiero, no lo promuevo. Pero puede pasar. No veo que sea posible, eso sí, un autogolpe. El autogolpe de Maduro se ha dado a través del Tribunal Supremo. No eligió el autogolpe militar por dos razones. Una, porque tiene divididas a las FFAA. Y dos, por una cuestión de imagen internacional. Es más fácil para Maduro dar el autogolpe como lo viene dando, por el Tribunal Supremo, dándole un manto de que es la Corte Suprema la que decide, que a través de los tanques y las armas en las calles.

P.- Se ha hablado de un gobierno de Unidad Nacional transitorio. ¿Habría cabida para chavistas en ese Gobierno?

R.- Claro que sí. Tiene que haberlo. Pero no la cúpula. Maduro no entra en un Gobierno de Unidad Nacional. Diosdado Cabello tampoco, ni Tareck el Aissami. Puede entrar gente que haya podido estar en el chavismo. El país tiene que dar un paso al frente, y la unidad no es solamente la MUD.

P.- ¿Qué opina de las divisiones del chavismo y qué papel deberían asumir esos chavistas apartados?

R.- Defender la Constitución. Esas fracturas van a seguir. Vienen más pronunciamientos. Esos pronunciamientos pueden terminar siendo decisivos en términos de la transición, del acuerdo político que debiera darse en el país. La fiscal es un ejemplo de ello. Ella era chavista, chavista, chavista… bárbara… ¡Y el giro que dio!

P.- ¿Sobre Óscar Pérez, el inspector de la policía científica que tiroteó el Tribunal Supremo desde un helicóptero, qué sabe?

R.- No tengo ninguna información que dar sobre él. No quisiera cambiar la atención a eso. Sobre algo que no sé no opino.