Después de las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente, Venezuela será otro país. Es en lo único en lo que coinciden Gobierno y oposición. Estará más cerca de Cuba y más aislada, bajo la amenaza de sanciones inminentes de la comunidad internacional, que denuncia cómo el chavismo acaba con lo que quedaba de democracia en la República Bolivariana. “Muchos tienen las maletas preparadas”, explica Andrea Tavares, dirigente de la opositora Alternativa 1 desde la popular zona de Catia en Caracas.

“Los venezolanos tienen claro que hacemos frente a un intento del Gobierno de imponer una Asamblea Constituyente que anula principios como el voto universal. Pretenden que funcione como un órgano de poder supraconstitucional. Es una dictadura de grupo”, señala desde Caracas Jesús Chúo Torrealba, ex secretario general de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD).

La oposición, que logró 7,6 millones de votos en su consulta popular del 16 de julio contra la Constituyente, mantiene las marchas en las calles este domingo. Hay una creciente preocupación por la seguridad que ha llevado a varias compañías aéreas como Iberia a interrumpir sus vuelos a Caracas este fin de semana.

Sin embargo, el presidente Nicolás Maduro ha defendido insistentemente esta asamblea “ciudadana, obrera, comunal, campesina”, como un proyecto que representa la última posibilidad de “un diálogo profundo”.

Al ritmo del superéxito musical Despacito, pese a las protestas de sus autores Luis Fonsi y Daddy Yankee, Maduro, que considera “un milagro” la votación, decía esta semana: “Ejerce tu voto en vez de las balas, ve con tus ideas siempre en paz y en calma”.

Los venezolanos están convocados este domingo para elegir a 545 consituyentes, de ellos 364 serán representantes territoriales y 173 del ámbito sectorial. La mayoría de los candidatos, que han pasado por una criba, son miembros del partido del gobierno o aliados.

El embajador venezolano en España, Mario Isea Bohórquez, ha denunciado “la presión internacional que con chantajes injerencistas pretenden inmiscuirse en el proceso”. EEUU y la UE han anunciado sanciones, que en caso de Washington podrían ir más allá del castigo a dirigentes concretos. España defiende que la UE pase a la acción si Venezuela viola los principios democráticos.

La oposición rechaza esta convocatoria porque viola la Constitución, al no haber sido aceptada en referéndum como estipula esta norma, y porque las condiciones vulneran cualquier principio democrático. “Han eliminado los controles. Se vota con el carné de la patria, que lleva unos códigos que pueden remitir a varios ciudadanos, incluso fallecidos, y no se marca con el dedo. Cualquiera puede votar por cualquiera”, denuncia Andrea Tavares.

Han eliminado los controles… cualquiera puede votar por cualquiera», denuncia la activista Andrea Tavares

“En estas condiciones la oposición no podía sumarse. Controlan a los candidatos sectoriales, que representan a organizaciones oficialistas y afines, y el resto se reparte de forma territorial sin tener en cuenta la población, lo que favorece a regiones chavistas. Participar en esta elección supone violar la Constitución vigente”, añade.

La Constituyente, que tendría como labor fundamental elaborar una nueva Carta Magna, no tiene fecha de caducidad, lo que supone un eslabón más que aumenta su poder. “Habrá sanciones, que irán más allá de lo que ahora ha anunciado Estados Unidos, pero prefieren las sanciones a entregar el poder”, señala Tavares.

Los expertos auguran un sombrío panorama para los venezolanos después del 30-J. “Lo que viene es un choque de trenes. Esta aberración democrática que es la Constituyente va a generar más conflictividad política y social. Apenas cuenta con un 15% de apoyo. El gobierno ejerce el control porque tiene las armas, pero la economía seguirá debilitándose. La revolución ha convertido a la Dubai de América Latina en un nuevo Haití”, explica José Manuel Puente, economista y profesor en el IESA y en Oxford.

La revolución ha convertido a la Dubai de América Latina en otro Haití», dice el experto José Manuel Puente

Coincide con esta visión el opositor Chuo Torrealba. “El gobierno puede cambiar de discurso pero no la realidad económica, social e internacional. La consumación de su plan el 30-J será pan para hoy y hambre para mañana. Podrán celebrarlo pero pronto se darán de bruces con la realidad. En 60 días habrán de hacer frente al pago de la deuda externa en una situación dramática: o bien se declara en quiebra o reduce a cero las importaciones de alimentos”, afirma este veterano activista.

La desesperanza se impone entre los venezolanos dentro y fuera del país. Desde España, Carleth Morales, presidenta de la plataforma Venezuelan Press, de apoyo a los periodistas, reconoce que “en 18 años ya llevamos muchos días antes y muchos días después, cuando pensamos que no puede haber un escenario peor, luego vemos que aún no hemos llegado al fondo”.  Morales cree que habrá “más represión, más muertes y más penuria”.

Escenarios después del 30-J

La votación ha tratado de diferirse o anularse hasta el último momento en conversaciones en las que ha estado involucrado el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien el sábado en un comunicado pedía a Maduro que la Constituyente «se comprometa con los principios de la República». A su vez, se refería a que la Asamblea Nacional debía poner fin a su «desacato» y legitimaba la convocatoria chavista, al solicitar a la oposición que respetara «el derecho pacífico» a votar. «Las próximas horas son trascendentales y deben transcurrir en paz», añadía.

Muchos han dudado hasta última hora de que el régimen siguiera adelante, debido a los grandes riesgos que asume, cada vez más aislado, y que habrá de sufrir la población venezolana. Una vez que se vote, aún habría un estrecho margen de maniobra hasta su instalación el 3 de agosto. «Venezuela seguirá existiendo pero estamos en el final de un ciclo», resumía el opositor Chúo Torrealba. Una vez puesta en marcha la Constituyente tras la votación del domingo, los analistas perfilan los siguientes escenarios:

De Venezuela a Cubazuela. La abogada Thays Peñalver, autora de La conspiración de los 12 golpes, mantiene que la Constituyente “no es un invento nuevo, sino la última etapa del plan para implementar el comunismo, que se iba a aplicar en 2019, según lo previsto ya en 2012”.

Según Peñalver, consagra “un golpe de Estado” al instaurar un nuevo Parlamento, eliminar el anterior elegido democráticamente y designar una nueva fiscal general, en sustitución de la controvertida Luisa Ortega, que cuestiona las últimas decisiones del régimen y animó a votar en el referéndum consultivo organizado el 16 de julio por la oposición.

De acuerdo con Tomás Páez, sociólogo y autor de La diáspora venezolana, “este modelo soviético o cubano producirá más pobreza, menos inversión, más hambre y más muerte”. Según el politólogo Armando Chaguaceda, que ha elaborado un informe con varios colaboradores sobre los posibles escenarios, “está claro que Cuba está detrás del giro de la Constituyente y muchos actores no lo terminan de entender”. Sería el fin de la república transformada en un Estado totalitario.

Un golpe de timón faraónico.  Los militares de momento apoyan al presidente, Nicolás Maduro. Sobre las bayonetas asienta su poder, pero hay inquietud en los cuarteles, que puede crecer si aumenta la violencia en las calles. “Después del 30-J podría darse una espiral de violencia sin control. Si en lugar de 100 muertos, hubiera mil o miles, entonces la división entre los militares sería mayor y podrían actuar. Si se vieran implicados en la represión, es posible que dieran la espalda al régimen para no ser culpados de delitos de lesa humanidad, que no prescriben”, señala Carlos Malamud, investigador del Real Instituto Elcano.

En este escenario egipcio, al que aluden tanto Chaguaceda como el periodista Andrés Oppenheimer en su artículo ¿Venezuela como Cuba o Siria?, la Asamblea Nacional resistiría el envite de la Constituyente y nombraría un gobierno paralelo en la clandestinidad. Como consecuencia de la oleada de violencia, el ejército interviene, arresta a Maduro y crea un gobierno provisional que anuncia elecciones en un plazo determinado. En Egipto el general Abdel Fatah Al Sisi luego se postuló en unos comicios muy cuestionados. Hay una variante en la que el cabecilla militar dejaría paso a candidatos civiles.

La anarquía libia o el Estado fallido. Se trataría de un colapso del Estado y el estallido de una guerra civil, o un conflicto fratricida de baja intensidad. De alguna manera Venezuela ya presenta algunos rasgos de Estado fallido, salvo por el control de sus reservas petroleras, el 25% de las mundiales. De acuerdo con el sociólogo Tomás Páez, hay elementos preocupantes «como la incapacidad para proveer servicios fundamentales, la ilegitimidad de las decisiones del régimen o su progresiva pérdida de reconocimiento internacional». Una vez consumada la Constituyente, el aislamiento se hará aun mayor.

A su vez, los radicales pueden imponer sus tesis tanto en el gobierno como en la oposición, lo que facilitaría que triunfe la anarquía. “Hay ahora una mayor polarización entre las dos Venezuelas. El grupo minoritario que controla las armas y las instituciones quiere imponerse a la mayoría, que se mantiene firme en las calles. Habrá más inestabilidad y más muertos. Es una situación muy peligrosa que puede desembocar en una guerra civil de baja intensidad”, señala José Manuel Puente.

15.000 jóvenes están en las calles dispuestos a dar la vida por el cambio», dice Gerbasi

Según el diplomático venezolano Fernando Gerbasi, “hay un profundo malestar. En las calles unos 15.000 jóvenes están dispuestos a dar su vida por el cambio. A ello se suma que habrá medidas de castigo internacionales que dejarán a Venezuela con menos divisas y su capacidad de maniobra será aún menor”.

Utopías según el modelo nicaragüense o español. El chavismo cede y limita la capacidad de acción de la Constituyente. Convoca elecciones tras un acuerdo con la oposición para que sectores oficialistas formen parte de un gobierno de transición y logran garantías para que los dirigentes chavistas no sean perseguidos en los tribunales. Después del voto del domingo, parece alejarse esta opción, pero la presión internacional combinada con las protestas internas puedan dar frutos.

“Es un país que tendrá que reinventarse, como lo hizo España cuando murió el dictador. No lo veo a corto plazo. Pero no se puede tener a una sociedad oprimida de manera permanente. Entrará en colapso político y económico. No habrá cambio económico y social sin cambio político”, señala el economista José Manuel Puente.

La diáspora

Mientras tanto, miles de venezolanos cruzan la frontera con Colombia principalmente para sobrevivir. Hay una creciente fuga de talentos: un catedrático apenas cobra 30 euros mensuales.  Colombia es el primer país que ha anunciado que no reconocerá el resultado de la votación de la Constituyente del domingo.

Como consecuencia del deterioro de la seguridad (29.000 homicidios en 2016) y de la grave crisis económica (la mayor inflación, los menores salarios de América Latina, la escasez de alimentos y medicinas), más de 400.000 venezolanos han salido del país en los dos últimos años, según los datos que maneja el experto Tomás Páez.

Es la migración que busca medicinas y alimentos en Latinoamérica, EEUU y Europa», dice Páez

“Es la migración de la desesperanza, que busca medicinas y alimentos en Latinoamérica, EEUU, islas del Caribe y también en Europa. España ocupa el segundo lugar, tras EEUU, en solicitudes de asilo y refugio”, afirma Páez. En el último año unas 4.000 personas han llegado a España desde Venezuela. “Vienen sin tener apenas idea de lo que precisan para instalarse, en una situación desesperada”, señala Manuel Rodríguez, secretario general de la opositora la Causa R en España.

Rodríguez insiste en que en Venezuela no habrá avances si Maduro sigue en el poder. Hoy domingo a las 19 horas participa en una manifestación en demanda del cambio en la Plaza de Colón en Madrid.

En el barrio de Catia, en Caracas, Andrea Tavares sabe que pronto tendrá que despedirse de su hija Lin Amarú, de 16 años, que está traumatizada tras ser perseguida por paramilitares. Su destino será Portugal, de donde proceden y donde tienen ya familia. Andrea, aún conserva la esperanza de que en algún momento haya un diálogo auténtico: “Ella sólo ha conocido el chavismo. Yo me quedaré. Me siento en deuda con mi país. Hemos de intentar abrir brecha”.