Esta semana, Gaspar Llamazares y Baltasar Garzón formalizaron la inscripción de Actúa como partido político en el registro del Ministerio del Interior. La nueva formación de izquierdas aspira a captar el millón de votos de los desencantados que se quedaron en casa tras la confluencia entre Podemos e Izquierda Unida previa a las elecciones del 26 de junio de 2016. Actúa, que pese a registrar su marca aún tiene que decidir si se presentará a los próximos procesos electorales, es un actor más en el tablero político. No el único.

Más de medio centenar de partidos han sido registrados ante el Ministerio del Interior en lo que va de 2017. La mayoría de ellos de ámbito autonómico o local, aunque también aparecen en la lista algunos encabezados por ex dirigentes de otras formaciones, según informaba este miércoles Europa Press.

En 2017 se han inscrito más de 50 partidos nuevos, aunque el nacimiento de Actúa no tiene contrapeso en la derecha

Además de Actúa, la otra formación destacada que ha nacido este 2017 es Contigo Somos Democracia (CSD), el partido de los críticos de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana. Su impulsor, de hecho, es el ex portavoz de la formación naranja en la diputación de Valencia, José Enrique Aguar, que dejó el partido tras el congreso nacional de febrero denunciando que Cs había “traicionado los principios de progreso, centralidad y liberalidad” y se había convertido en “una marca blanca del PP”.

Y también en el PP hay críticos, como el ex presidente del Foro de la Familia y secretario de Estado en el ministerio de Fomento, Benigno Blanco, que ha registrado en 2017 la formación Avanza. Sus motivos: considera que el Partido Popular ha abandonado los principios del humanismo cristiano, la vida, la familia y la educación.

A nivel autonómico, Cataluña aporta las mayores novedades con Demòcrates y Lliures

Los nuevos partidos surgen también al hilo de las preocupaciones de la sociedad. En el año de las polémicas en la Fiscalía Anticorrupción tras el paso por el cargo de Manuel Moix y las denuncias sobre su posible cercanía al PP, en 2017 ha nacido también el partido Unidos para la Independencia de la Justicia, surgido de la plataforma de afectados por el escándalo de Afinsa-Fórum, y presidido por Eduardo Berbis, ex director de seguridad de Fórum Filatélico.

En la misma línea, en Cataluña han surgido Demòcrates, como heredero de la antigua Unió; Lliures, integrado por ex diputados de CiU alejados del soberanismo; y otras fuerzas hasta el momento más clandestinas como Nosotros, el partido del ex concejal del PP Enrique Bermán, popular en su momento por mandar “a fregar suelos” a Ada Colau y romper el carnet del partido tras enviar una carta a Mariano Rajoy en la que le acusaba de haberle “traicionado”.

Equilibrio electoral

Los nuevos actores del panorama político romperán, hacia la derecha, el equilibrio que actualmente existe en los colegios electorales. En los pasados comicios del 26-J, cuando los ciudadanos acudieron a las mesas se encontraron con un reparto de papeletas equilibrado: recibieron votos 23 fuerzas de izquierdas y 23 de derechas. La avalancha de registros en Interior escora ese conteo hacia el lado conservador, aunque el peso específico de nombres como Garzón o Llamazares hace prever que el efecto atomización hará más daño en la izquierda.

En 2016 recibieron votos 23 fuerzas de izquierdas y otras 23 de derechas, con Escaños en Blanco al margen

En cualquier caso, la equidistancia actual hace que si se divide a los partidos en un eje puro izquierda/derecha y se los empareja por orden de voto, el PP compita lógicamente con el PSOE y Podemos con Ciudadanos. El equilibrio sigue hacia abajo y delimita batallas territoriales: el tercer partido de la izquierda es ERC, y el de la derecha Convergéncia. El cuarto por la izquierda es Bildu, y por la derecha el PNV.

Los siguientes careos están más descompensados: los protagonizan PACMA contra Coalición Canaria y Recortes Cero contra UPyD, que tras perder su representación parlamentaria el 20 de diciembre de 2015, estos días saca pecho en las redes sociales por una encuesta publicada por TeleLevante que les volvería a situar por encima del umbral del 3%. Cuesta creer en semejante resurrección para un partido que el 26-J obtuvo sólo 50.000 votos y no rebasó el 0,21% de cuota electoral.

El top-10 lo cierran por un lado el Bloque Nacionalista Gallego, el Partido Comunista de los Pueblos de España, Geroa Bai y Soberania per les Illes. Por el otro lo hacen Vox, la Falange Española de las JONS, Som Valencians -surgido a raíz de la antigua Unió Valenciana- y Ciudadanos de Centro Democrático, que protagonizó agrias polémicas con la formación de Albert Rivera por la disputada nomenclatura electoral.

La lista no hace sino confirmar un fenómenos clásico, directamente relacionado con la idea de país de unas fuerzas y otras. La izquierda se atomiza por regiones, con nichos de voto importantes, mientras que la derecha se escinde generalmente hacia su extremo aunque siempre con vinculación nacional, lo que dificulta su representación parlamentaria y termina por hundir a las formaciones, que son mayoría, sin implantación suficiente a nivel provincial.

La aparición de un partido nuevo por la izquierda que rompa esa línea y aspire a una representación global es una novedad reseñable. Actúa quizá no rompa el empate cuantitativo a papeletas en los próximos comicios, pero aunque haya menos, las de la izquierda pesarán más.