Las fuerzas de seguridad sospechan que el cerebro tras los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils, que dejaron 14 muertos y más de 100 heridos, es Abdelbaki Es Satty, que ejerció desde 2015 y hasta hace poco más de dos meses como imán de Ripoll, la localidad de origen de buena parte de los integrantes de la célula islamista que sembró el caos en Cataluña el pasado jueves.

Es Satty, que desapareció de Ripoll en junio asegurando que volvía a Marruecos, no llegó a completar ese viaje. La principal hipótesis de los investigadores es que se trasladó a Alcanar, y que allí pasó los últimos meses completando la radicalización de la célula y colaborando en la manipulación de los explosivos que finalmente terminaron con la casa derruida y el sangriento plan A de los terroristas frustrado.

Los Mossos valoran que el propio Es Satty, al que oficialmente dan por “huido”, falleciera en la explosión de la vivienda del pasado miércoles. Por ello, lo único que se llevaron tras el registro de su habitación en un domicilio alquilado en Ripoll, por la que pagaba 75 euros al mes, fueron muestras de ADN para cotejar con las encontradas entre los escombros de Alcanar.

Es Satty comentaba habitualmente que quería trasladarse definitivamente a Bélgica o Marruecos

El imán, mayor de 40 años, “solitario y reservado” según los fieles a los que dirigía en la oración, es en realidad un salafista radical, comprometido con la implantación completa de una visión rigorista de la ley islámica, según transmiten ahora fuentes de la investigación. Además de solitario y reservado, no obstante, también era viajero: se desplazaba habitualmente tanto a Bélgica como a Marruecos, y a ambos sitios aseguraba querer trasladarse definitivamente.

Antecedentes extensos

No era, ni mucho menos, un desconocido para las fuerzas de seguridad. Abdelbaki Es Satty fue condenado a cuatro años de prisión por tráfico de hachís y cumplió su pena en la cárcel de Castellón, no demasiado lejos del chalet de Alcanar. Fue puesto en libertad el 5 de enero de 2012, según informaba este sábado El País, tras trabar una muy buena relación con el resto de la comunidad islámica del centro penitenciario.

Coincidió en la cárcel de Castellón con Rachid Aglif, condenado a 18 años por su participación en el 11-M

Según este medio, citando fuentes de la lucha antiterrorista, Es Satty era “amigo” o “conocido” de detenidos por el 11-M. Tratándose de la cárcel de Castellón, el único de los terroristas responsables de la matanza de 2004 con el que pudo haber establecido contacto es Rachid Aglif, conocido como El Conejo, amigo de la infancia de Jamaal Zougam y El Chino y condenado a 18 años por participar en las reuniones en las que se negoció con José Emilio Suárez Trashorras la obtención de los explosivos que provocaron la muerte de 192 personas.

No fue este, sin embargo, su primer contacto con terroristas, lo cual eleva las dudas sobre cómo pudo pasar desapercibido durante meses, logrando mantener fuera del radar a una célula compuesta por hasta 12 personas. El nombre de Abdelbaki Es Satty ya había aparecido en investigaciones antiyihadistas en el año 2006, cuando la Policía y la Guardia Civil desarticularon entre Cataluña y Madrid a una célula compuesta por 20 personas en el marco de la Operación Chacal.

El imán de Ripoll compartió piso en 2003 con suicidas e integrantes de una célula yihadista desarticulada tres años más tarde

Los detenidos estaban acusados de captar fondos para el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), vinculado a Al Qaeda y responsable de los atentados de Casablanca en el año 2003, así como para el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC). También de facilitar el envío de combatientes a Irak. En este sentido, la Audiencia Nacional consideró a la célula responsable de la captación y el envío del suicida argelino Belgacem Bellil, que estrelló el 12 de noviembre de 2003 un camión cisterna cargado de explosivos contra la base italiana en Nasiriya (Irak), asesinando en el acto a 28 personas.

La documentación del imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty, apareció entonces fotocopiada durante el registro de la vivienda de Mohamed Mrabet Fhasi, considerado uno de los cabecillas de la célula y condenado por la Audiencia Nacional, aunque absuelto por el Tribunal Supremo en 2011 al entender que los indicios en su contra eran “insuficientes”.

Decía el TS en su sentencia que si bien la relación y la ayuda económica entre Mrabet y Bellil se podía considerar probada y “ciertamente podría obedecer a las actividades como miembro de una red terrorista”, nada excluía tampoco la opción de que “esa ayuda económica pudiera haberse realizado bien como auxilio a un amigo o conocido en situación de necesidad económica o por cualquiera otras causas ajenas a sus actividades como integrante de la red”. Bellil fue, durante algún tiempo, empleado en la carnicería que regentaba el propio Mrabet.

Fuentes policiales confirman que Mrabet no sólo poseía también la documentación de Es Satty, sino que el imán de Ripoll llegó a compartir piso en Vilanova i la Geltrú, donde fue desarticulada la célula, con el suicida Belgacem Bellil, hace ahora algo más de 14 años.