Ya no hay un Cristo crucificado mostrando su cuerpo a modo de despiece cárnico. Tampoco está el lema “Carnicerías Vaticanas”. Los retiró la mañana del lunes la Ertzaintza por orden judicial tras la denuncia del Obispado de Bilbao que consideraba “blasfema” la imagen del local festivo de la comparsa ‘Hontzak’ en el recinto festivo de la Semana Grande de Bilbao. Poco después en la barra no se hablaba de otra cosa, y se prometía escarmiento contra los que no han respetado lo que sus promotores consideran un mero ejercicio de libertad de expresión y no un ataque contra el sentimiento religioso de los bilbaínos sino contra la jerarquía de la Iglesia. Por el momento, donde antes se veía un Cristo crucificado ahora se lee «Con censura eclesiástica». Otras comparsas ya han mostrado su solidaridad con ‘Hontzak’ reproduciendo en sus propios locales la imágen retirada por el juez.

Por ahora, en la txosna o local festivo de ‘Hontzak’ hay quien ha optado por tensar más la cuerda. Lo ha hecho en forma de pintada junto al tirador de cerveza que no deja de llenar katxis. “Ave María purísima!! Quien no lo ha probado no sabe qué es esto. Gora ETA!!», reza la pintada en euskera. Permanece horas después de la intervención de las cuatro furgonetas de la Policía Autónoma Vasca y mientras en un rincón del local ya hay gente trabajando en la próxima “decoración” sobre temática religiosa con la que responder.

En el local donde el lunes la Ertzaintza retiró la imagen de un Cristo, «blasfemo» para el Obispado, la pintada con un ‘Gora ETA!’ permanecía horas después

Pero en El Arenal bilbaíno, el recinto festivo por antonomasia de la Aste Nagusia de la capital vizcaína hasta el próximo día 27, la reivindicación continúa dominada por el mismo sesgo que hace muchos años: los presos de ETA. Durante décadas el Colectivo de Konparsas, que junto al Ayuntamiento de Bilbao organiza las fiestas de la capital vizcaína, ha estado controlada por sectores afines a la izquierda abertzale. Así han dejado constancia en la decoración de buena parte de la treintena de txosnas instaladas en el recinto festivo. El final de ETA ha mitigado las proclamas afines al entorno radical pero aún son muy numerosas.

Así queda reflejado en la decoración de las grandes infraestructuras tubulares que cada konparsa instala con el apoyo del Consistorio de Bilbao, que soporta –no sin enfado del resto del sector hostelero de la ciudad- los gastos de luz y agua, así como de ocupación de espacio público, de las txosnas. Diez días de fiesta en la que los ingresos elevados que obtienen las konparsas continúan siendo una cuestión tabú y carente de transparencia para la opinión pública.

Un local con la imagen de 32 presos de ETA

Un paseo por el recinto festivo da fe de ello. A los carteles que por todos los rincones reclaman el final de la dispersión de los etarras en cárceles alejadas del País Vasco se suman las pintadas y murales de recuerdo al etarra muerto el pasado 31 de julio en la cárcel de Badajoz, Kepa del Hoyo. ‘Agur eta ohore, Kepa!’ (¡Honra y honor, Kepa!). Tampoco faltan los locales en los que abiertamente se honra a los presos de la banda terrorista. En uno de ellos la imagen de 32 presos de ETA reproducidas sobre bidones, con los ojos tapados, y bajo el dibujo de un gran pájaro rojo que los “traslada hacia la libertad” es sólo un ejemplo. Enfrente, otro local se mofa de la Guardia Civil, la Iglesia y los patronos y a escasos metros un tercer local apela a la necesidad de acabar con la política penitenciaria “asesina”.

En otro punto de El Arenal bilbaíno una torre de escalada para niños está decorada con colores vivos y sobre los que peldaños a peldaño los chavales deben alcanzar y coronar la cima en la que les espera el mapa de Euskal Herria reclamando el acercamiento de los presos de ETA a Euskadi. En la barra los bocadillos recuerdan con sus nombres que la izquierda abertzale continúa controlando esta área festiva de la ciudad; el bocata Erresistentzia (Resistencia) tortilla y pimientos rojos y el Gaztetxea (lomo con queso). Tampoco faltan referencias críticas al turismo que las juventudes de Sortu, Ernai, están promoviendo y que llevarán a una manifestación mañana en la capital vizcaína.

El recinto festivo de Bilbao está repleto de imágenes de presos de la banda, pintadas de apoyo al etarra muerto en prisión o incluso juegos infantiles con referencias a la dispersión

Apenas ninguna txosna carece de referencias a los presos de ETA. Esta cuestión en años anteriores provocó la intervención de la Ertzaintza para retirar imágenes y referencias a la banda y los presos. En este año, por ahora no lo ha hecho. Las imágenes se han cuidado de modo preciso para que carezcan de alusiones directas a la banda. No hace falta, todos saben quienes son.

Algunas comparsas muestran imágenes de etarras con el lema “Los queremos con nosotros” en un mural repleto de reclamaciones históricas de la izquierda abertzale y que mezcla desde la crítica al Tren de Alta Velocidad –obra históricamente amenazada por ETA- hasta la energía nuclear o el fracking.

Antecedentes en las fiestas

En 2009 el Ayuntamiento de Bilbao inhabilitó a dos comparsas para la siguiente edición de las fiestas por mostrar fotos de presos de ETA. En otra ocasión la Ertzaintza accedió al recinto festivo para retirar de nuevo imágenes de etarras e imponer un delito de enaltecimiento del terrorismo a 18 personas y más recientemente en Vitoria, durante las pasadas fiestas, también procedió a retirar imágenes de presos de la banda.

El ediciones anteriores el Ayuntamiento de Bilbao llegó a inhabilitar a varias comparsas por mostrar imágenes de etarras

Históricamente la decoración de estas instalaciones ha rozado siempre los límites de la legalidad en muchos casos y siempre se ha movido en un clima de transgresión y denuncia ideológica. Durante años figuras como el alcalde de Bilbao, el PNV, el PP o el PSE han sido el centro de las críticas. Este año apenas aparecen. También lo fue duramente durante su último mandato el anterior delegado del Gobierno en el País Vasco, Calos Urquijo, caricatura habitual que llegó a forzar una intervención de la Ertzaintza en 2015.