Mohamed Houlli, de 21 años y herido en la explosión del pasado miércoles de Alcanar, y Driss Oukabir, de 28, hermano de uno de los integrantes del Audi abatidos el jueves en Cambrils, han declarado ante el juez Fernando Andreu que «sabían» que el imán de Ripoll -muerto durante la deflagración de Alcanar- se quería «inmolar». Los dos son los principales sospechosos por sus vínculos con los atentados terroristas de Barcelona y han comparecido desde la mañana de este martes en la Audiencia Nacional junto con dos otros inculpados de carácter menor, de acuerdo con las fuentes judiciales.

La Fiscalía ha reclamado no obstante prisión incondicional para los cuatro detenidos por pertenecer a una organización terrorista, asesinato, estragos y tenencia de explosivos. Houlli, el primero, ha confirmado que la intención era detonar bombas en algún monumento de la capital catalana con el objetivo de lograr un atentado mayor.

Además del joven Houlli (hallado herido en Alcanar) y Oukabir -primero en aparecer, al entregarse a los Mossos para denunciar el robo de documentosa, aunque este martes ha incurrido en contradicciones con relación a su antiguo relato-, los otros dos que han desfilado hoy por la Audiencia Nacional son Mohamed Aalla (27, detenido en Ripoll y también hermano del abatido en Cambrils, Said Aalla); y Saleh El Karib, el mayor de 34 años, dueño de un locutorio y también arrestado en Ripoll.

Fuentes fiscales señalan que tanto Houlli como Oukabir han apuntado al radicalismo de Abdelbaki Es Satty, el imán. La comparecencia que más expectación ha generado ha sido la de Houlli, durante hora y media. Houlli ha confirmado que la célula preparaba un atentado mayor con bombas en algún monumento emblemático, sin citar la Sagrada Familia ni ninguna otra localización como inicialmente varios medios señalaron.

Houlli, cabizbajo

La Fiscalía entiende que la importancia de Houlli, en el lugar de la explosión y que salvó su vida de milagro, es capital para la instrucción, mucho más que la de los dos últimos. Al parecer Houlli, que recibió el alta el viernes de sus heridas y en principio ha colaborado con las autoridades, acudió cabizbajo a la Audiencia Nacional. No ha demostrado una gran pericia en la fabricación de explosivos, o al menos en cuanto a conocimientos relativos a su fabricación.

Siempre según fuentes judiciales, Houlli ha reconocido que sabía de las intenciones de la célula capitaneada Es Satty desde hace aproximadamente dos meses. Igualmente ha señalado que en Alcanar había más de cien bombonas de butano. Por contra desconocía el plan B de los asaltantes de arrollar a los viandantes en La Rambla así como la idea de apuñalar a gente en masa en el paseo marítimo Cambrils.

Atacar de noche para matar menos

Para exculparse, el joven herido habría aconsejado al resto de terroristas, siempre según estas fuentes, que perpetraran el futuro ataque de noche para causar el menor número de víctimas mortales. El herido ha ratificado en líneas generales lo que declaró en su momento a los Mossos.

Por su parte, Mohamed Aalla, el dueño del Audi A3 cuyos ocupantes fueron liquidados en Cambrils horas después del atentado de Las Ramblas -uno de ellos consiguió antes de morir apuñalar mortalmente a una viandante-, ha afirmado que el auto estaba a su nombre. Uno de sus hermanos (Saadi Aalla) viajaba en el Audi y fue abatido mientras que de otro (Yussef) se sospecha que puede ser una de las víctimas no identificadas de Alcanar.

Driss se contradice

En el caso de Driss Oukabir, éste ha dicho ahora durante los 45 minutos que ha durado su declaración que alquiló la furgoneta para realizar, junto con otros dos amigos, una mudanza de muebles. Inicialmente fue detenido cuando iba a denunciar ante los Mossos el robo de documentos por parte de su hermano Moussa. Ahora se ha retractado y según sus abogados declaró equivocadamente al principio «por miedo».

El dueño del locutorio, Saleh El Karib, ha dicho que compró dos billetes para Marruecos, uno para el imán y otro para Driss Oukabir; en el caso del segundo, según su propia confesión, se debía a una orden de alejamiento de su antigua pareja por maltrato.