No es la primera vez que Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, se enfrenta a una situación límite, pero nunca antes había ocurrido en directo y en una manifestación contra el terrorismo. El sábado, la dirigente popular sufrió un escrache durante una entrevista en La Sexta tras la concentración por los atentados de Barcelona y Cambrils. El nivel de los gritos e insultos que recibió en el set instalado en la calle impidió por momentos continuar su intervención, aunque dos días después cuenta a El Independiente cuál fue su reacción inmediata: «Cuanto más oía los gritos, más me salía demostrar que somos una ciudad tolerante y que esa actuación debe ser minoritaria porque nos empequeñece como sociedad».

«Los que estaban allí eran unos cuantos, pero nos estaba mirando mucha gente de España y del resto del mundo, y no a mí, sino al la manifestación. Sólo tenía palabras para expresar la sensación de cómo el terrorismo golpeaba a mi ciudad. Yo soy de Barcelona y tuve que llamar a mis amigos y familiares para saber que estaban bien», relata la dirigente popular. La diputada en el Parlament catalán defiende al partido de Gobierno desde las trincheras, en un escenario marcado por la hoja de ruta del procés que culminará en el referéndum del 1 de octubre. Levy cree que «los independentistas convocaron una manifestación paralela» como una campaña más para el referéndum soberanista.

Hubo una organización para visualizar que aquello era una manifestación independentista»

En este sentido, apunta a que «algunos radicalizaron la manifestación del sábado», donde a su juicio «se demostró que había cierta organización para que se visualizara el movimiento independentista». «La ANC convocó una concentración previa y hubo una organización en espacios localizados muy estratégicamente para visualizar que aquello era una manifestación independentista, y en este movimiento, las esteladas estaban situadas justo detrás del set, para que se vieran, pero allí no hablábamos de independentismo, hablábamos del terror que nos ha golpeado». «No pude imaginar que mientras estábamos unidos por el dolor algunos gritaran para votar el 1 de octubre», admite.

«Es respetable la libertad de expresión pero la educación para el duelo era más importante», concluye Levy, que señala habla directamente a una «utilización que faltó al respeto a las víctimas». «Las víctimas no tienen ideología ni reivindicación, sino que son las consecuencias del sectarismo y de la intolerancia. En la concentración era para responder con el grito unánime contra el terrorismo, decir que no le tenemos miedo. Utilizar el hecho de que estuviéramos allí es alejar la causa que nos unía. Dieron una muestra de profunda insolidaridad», determina la diputada catalana, que lanza un mensaje: «Nunca como sociedad debemos perder el respeto por le dolor que nos une».

Levy, que el sábado tuvo que salir de la entrevista escoltada por los Mossos d’Esquadra, defiende a Barcelona como su casa. «Mi abuela vivía en Plaza de Cataluña, he vivido mucho de mi infancia allí, y paso por Las Ramblas para ir a trabajar. Y el sábado me decían que me fuera a mi casa», explica la popular que, dice, no cederá un paso tras el incidente del sábado: «No me voy a sentir extraña en mi ciudad ni extraña por defender lo que defiendo en un país que goza de democracia».