Los investigadores esperan disponer en el plazo aproximado de un mes de resultados clave para terminar de encajar las piezas del puzle del doble atentado de Barcelona y Cambrils (Tarragona) que quedan pendientes, una vez analizada la información que contienen los teléfonos móviles y ordenadores que utilizaron los terroristas que perpetraron el pasado 17 de agosto la matanza en Cataluña.

Expertos antiterroristas disponen ya de una copia íntegra de la información de los dispositivos electrónicos después de que el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu autorizara el volcado de los mismos. Las fuentes consultadas por este periódico confían en que el análisis de los números a los que los integrantes de la célula telefonearon o desde los que recibieron llamadas en las semanas previas al atentado arroje datos relevantes para terminar de conocer cómo se preparó la acción terrorista y muy especialmente las conexiones internacionales que el comando pudiera mantener, lo que podría servir para desarticular otros grupos yihadistas potencialmente operativos.

Entre las incógnitas que quedan por despejar se encuentra el motivo del viaje que cuatro de los terroristas realizaron a París días antes del atentado. De acuerdo con los datos ofrecidos por las autoridades francesas, el desplazamiento tuvo lugar los días 11 y 12 de agosto y se hizo en el Audi A3 que los implicados en la masacre utilizaron para llevar a cabo el atropello en el paseo marítimo de Cambrils. Al volante iba Younes Abouyaaqoub, el terrorista que conducía la furgoneta que arrolló mortalmente a más de cien personas en la Rambla de Barcelona.

La incógnita del viaje a París

“Nadie piensa en estos momentos que realizaron este viaje para comprar una cámara de fotos en la FNAC”, declaró el el pasado 23 de agosto el fiscal de París, François Molins. El grupo “vino a trabajar a París”, había desvelado el día antes el ministro galo del Interior, Gérard Collomb, en declaraciones al canal BFMTV. El vehículo fue detectado por un radar al circular a mayor velocidad de la permitida en el departamento de Essonne (región de París), antes de pasar por Puy de Dome (centro del país) y posteriormente por Aude (Occitania), y sus ocupantes habrían pernoctado en un hotel a las afueras de la capital francesa.

El rastreo de las llamadas realizadas o recibidas en los días previos podría ofrecer pistas clave para determinar el motivo de este desplazamiento fugaz. ¿Viajaron a París para recibir instrucciones precisas? ¿Acaso para recoger material para la elaboración de los explosivos que preparaban en el chalé ocupado de Alcanar (Tarragona)? ¿O el tránsito por Francia fue un simple viaje de paso hacia otro destino, como ya informó el diario Le Parisien citando fuentes policiales? Son algunas de las preguntas para los que los investigadores no tienen respuesta en este momento. Quizá sí dentro de un mes, cuando ya esperan tener algunos resultados tras analizar los dispositivos electrónicos.

El rastro de los celulares de los terroristas podría ser determinante también para reconstruir lo que ocurrió entre las más de 17 horas que transcurrieron entre la explosión de Alcanar (a las 23.17 horas del miércoles 16 de agosto) y el atropello mortal de la Rambla (en torno a las 16.50 horas del día siguiente), quién pudo ser el verdadero autor intelectual del atentado y cómose financió la compra del más de centenar de bombonas de butano que acumulaban en la vivienda tarraconense.