La unidad de los partidos constitucionales ante el desafío soberanista ha quedado rota este martes. A menos de dos semanas del referéndum del 1 de octubre en Cataluña, Ciudadanos llevaba al Pleno del Congreso de los Diputados una iniciativa para escenificar el apoyo a la acción del Gobierno ante el referéndum del 1-O, suspendido por el Tribunal Constitucional. La iniciativa ha sido rechazada por el Congreso, con el voto en contra de PSOE. Sus parlamentarios han mantenido una discusión sobre la postura a adoptar en este punto y cuatro diputados socialistas han roto la disciplina de voto y han optado por la abstención. Además del PSOE, han votado en contra Unidos Podemos, ERC, PdCat, PNV y Compromís, sumando 166 ‘noes’ frente a los 158 ‘síes’ de Ciudadanos, UPN y PP.

Los diputados díscolos del PSOE son Soraya Rodríguez, y los andaluces Antonio Pradas, José Juan Díaz Trillo y Gregorio Cámara, todos ellos mostraron su apoyo a Susana Díaz en el proceso de primarias socialistas. Poco antes de la votación en la Cámara, una docena de diputados se reunió en el  patio del Congreso para discutir sobre su disconformidad con la postura adoptada por el Grupo Parlamentario, y entraron segundos antes de la votación. La ruptura en el grupo socialista se ha hecho evidente entre quienes quieren mostrar la unidad constitucional frente al referéndum y quienes temen ser acusados de alinearse con los planteamientos del PP.

A su salida tras la votación, Pradas explicaba que su abstención había sido fruto de la confusión, y con él Díaz y Trillo se sumaban a este argumento. La diputada Zaida Cantera, según ha explicado ella misma más tarde, gritó “abtención” por una pura confusión cuando la Cámara emitía el voto. Mientras ella rectificó el sentido de su voto poco después, tres compañeros de su misma fila llevaban su confusión hasta el final, han asegurado después del debate.

Soraya Rodríguez sí se desmarcó conscientemente de la postura de su grupo. Fuentes de su entorno critican que en la reunión del grupo socialista no se contempló nunca la opción de votar en contra. “De la reunión salimos con un sí, y en caso de que lo aceptaran, una abstención, pero en ningún momento el no”, apuntaban voces cercanas. “El ‘no’ no ha estado ni en el debate ni en el ambiente”, censuraban. Aunque Rodríguez coincide con el resto de los diputados en lo “inoportuno” de esta propuesta de Ciudadanos, la dirigente consideró que no podía votar contra este apoyo por la situación de “crisis institucional” vivida en las últimas semanas, en las que considera que hay que mostrar “la unidad de los demócratas”.

La postura predefinida era la abstención, y en la reunión de grupo que habían mantenido horas antes el único diputado que se había mostrado partidario de votar en contra fue el dirigente vasco Odón Elorza; una petición que -relatan asistentes al encuentro- no tuvo mayor repercusión. La opción del ‘no’ se contempló ya durante el debate del Pleno, aunque en forma de “rumor”, señalan fuentes socialistas. Cundo esta idea empieza a tomar fuerza, una docena de diputados del PSOE, entre los que se encontraban entre otros los susanistas Antonio Hernando o Ignacio Urquizu.

La portavoz socialista, Margarita Robles, trataba de quitar hierro a esta situación y aseguraba después del Pleno que su postura ante esta iniciativa “no cuestiona el respaldo al Gobierno”, y anunció que había hablado con su homólogo del PP, Rafael Hernando, para mostrarle su apoyo al orden constitucional. En el mismo sentido, la vicepresidenta de Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, también ha tratado de restar importancia a la votación, y ha defendido que cuentan con el apoyo de los socialistas.

Tensión en el debate

La propuesta, que reviste un fuerte carácter simbólico, ha desatado las críticas del resto de partidos a la formación de Albert Rivera, y se ha visto frustrada por la división de las fuerzas de oposición. Con su proposición no de ley, de carácter declarativo y no vinculante, Ciudadanos consiguió un efecto contrario al deseado, y el PSOE le ha acusado de “buscar la foto” y utilizar la cuestión catalana para “dividir”.

El rifirrafe entre Cs y PSOE comenzó horas antes. Los socialistas presentaron una enmienda en la que incluía un llamamiento al Ejecutivo a alcanzar una “solución pactada” con la Generalitat. Este punto causó un rotundo rechazo en Ciudadanos, de origen catalán, que se negó a incluir la enmienda, al considerar que “no se puede negociar con quienes dan un golpe de estado a la legalidad”, señalan desde su dirección. Los socialistas rechazaron eliminar este punto de la enmienda, y Ciudadanos se negó a incluirla con este apartado. El desacuerdo llevó a una ruptura que se escenificó durante el debate, que fue de alta tensión.

Albert Rivera recibió fuertes críticas del PSOE, a quien pidió su voto favorable

El propio Albert Rivera subió a la tribuna a defender la iniciativa e hizo un llamamiento expreso al Partido Socialista, al que pidió su voto a favor. “No es momento de buscar discrepancias. Sus concejales como los nuestros están defendiendo la legalidad en Cataluña”, aseguró Rivera, en un intento por sumar apoyos.

El líder de Cs explicó también la causa de la discrepancia y justificó su negativa a aceptar las enmiendas socialistas. “Esto nos une y después ya se hablará de pactar una solución política, como usted dice. Yo en eso no estoy de acuerdo”, zanjó el dirigente. Rivera hizo un llamamiento para dejar de lado las diferencias políticas, y aseguró que presentaría la misma iniciativa “si el PSOE gobernara”. “No se trata de quién gobierne, es para defender la unión”, aseguró Rivera, que fue recibido en pie por su bancada.

La socialistsa Meritxel Batet defendió la postura de su partido en su negativa a apoyar la declaración y cargó duramente contra el partido de Rivera, acusándole de presentar la iniciativa “para salir en la foto, para alimentar frentes, y para dividirnos más”. “Permítame que les diga que con su actitud, señores de Cs, ni suman voluntades ni proponen”. A juicio de los socialistas, la propuesta de Ciudadanos “no contribuye al diálogo sincero y honesto” y “no clarifica absolutamente nada”.