El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha comparecido desde Moncloa pasadas las nueve de la noche para advertir a los independentistas que «cada ilegalidad y vulneración» de la ley «tendrá su respuesta firme, proporcionada y rigurosa» sin renunciar a «ninguno de los instrumentos de nuestro Estado de Derecho» en alusión velada al 155. También que querido lanzar el mensaje de que el Ejecutivo «velará» porque ningún ciudadano de Cataluña resulte perjudicado por esta «deriva de radicalidad». Ha recordado que en un día como hoy, el Estado de Derecho ha demostrado tener «los mecanismos necesarios para defender la legalidad y también para exigir responsabilidades a quienes con tanta imprudencia están poniendo en grave riesgo la convivencia entre otros».

A los que aprovechan el órdago independentista para generar inestabilidad en las calles y debilitar nuestras instituciones, «les advierto de que tendrán que responder ante los españoles de su deslealtad». El Estado de Derecho «no fallará ni vacilará» a la hora de cumplir con su deber y ha expresado su respaldo a aquellos que garantizan el funcionamiento de las instituciones democráticas como la Fiscalía, los jueces y los tribunales en un día en que están siendo especialmente cuestionados. Ha dicho que «están defendiendo los derechos de todos los españoles, incluidos los catalanes, frente a quienes quieren liquidarlos».

Saben que este referéndum no se puede celebrar, es una quimera imposible»

Tras explicar que las leyes «no son una imposición arbitraria» sino el instrumento que nos hemos dado «para convivir en libertad», nadie puede situarse por encima de ellas. «Y por eso la desobediencia a la ley por parte de un poder público es todo lo contrario a la democracia», porque «significa una imposición y una injusticia».

Rajoy ha hecho estas afirmaciones  justo el día en que ha mantenido sendas entrevistas con los líderes de PSOE y Ciudadanos, Pedro Sánchez y Albert Rivera, respectivamente, aunque por separado. Parece que estos encuentros estaban previstos antes de que la CUP y la ANC hayan intentado calentar la calle por los registros que se han desarrollado en distintos departamentos de la Generalitat catalana, sobre todo los del área económica e informática, la detención de la cúpula de Oriol Junqueras tanto en el Govern como en ERC y la presencia policial en la sede principal de la CUP.

No se puede votar para incumplir la ley, se vota para cambiarla por métodos lícitos»

A los dirigentes de la Generalitat les ha pedido que «cesen en sus actuaciones ilegales» porque «saben ya que este referéndum no se puede celebrar, es una quimera imposible» ha dicho en otro momento de su declaración al tiempo que ha exhortado a Carles Puigdemont y a los suyos que «cedan en su propósito». «Renuncien de una vez a esta escalada de radicalidad y desobediencia, están a tiempo de evitar males mayores», ha proseguido en una declaración de poco más de diez minutos de duración. En la misma línea les ha pedido que no sigan adelante porque «no tienen ninguna legitimidad para ello. Regresen a la ley y a la democracia» para que la gente pueda pasar página «de estos días tan aciagos» y los catalanes puedan hacer su vida en paz.

La desobediencia por parte de un poder público «es todo lo contrario a la democracia, una imposición, una injusticia, un acto contra los derechos de la gente y un ataque a la raíz de la convivencia», en definitiva, «un acto totalitario», ha reiterado. En un sistema democrático «no se puede votar para incumplir la ley, se vota para cambiarla por métodos lícitos» ni, tampoco, para poner en marcha un «proyecto excluyente», respetando la pluralidad de la sociedad.

De «integral» ha calificado la respuesta del Estado de Derecho puntualizando que no se trata de una demanda política sino de un ataque al propio fundamento de la democracia y ha agradecido el apoyo de PSOE y de Ciudadanos.

Considera Rajoy que el proceso con el que se pretende celebrar un referéndum el 1-O es, desde su inicio, «profundamente antidemocrático» por el que se aspira a derogar la Constitución y el Estatuto catalán «por la puerta de atrás». Admite el presidente que el hecho de votar constituye la imagen más expresiva y clara de la democracia, pero a lo largo de la historia, «muchos regímenes no democráticos han utilizado el voto para intentar legitimarse».