Son seis personas y se presentaron el pasado 8 de septiembre ante la Generalitat. Allí les recibió el consejero de Asuntos Exteriores, Raül Romeva, horas después de firmar el decreto de convocatoria del referéndum del 1 de octubre. Los observadores internacionales de la consulta sobre el futuro de Cataluña vienen desde el Centro de Estudios Estratégicos de La Haya, un think-tank privado y centrado en el análisis político, sin ninguna experiencia previa en la observación de procesos electorales.

Es esta institución (HCSS, por sus siglas en inglés) quien financia a los enviados para evaluar las garantías y el desarrollo del referéndum. La duda está en quién financia al HCSS.

«No sé cuáles son sus fuentes de ingresos. Como equipo de observación hemos acordado con el Centro que no nos informarán de ello, con el objetivo de que permanezcamos libres de cualquier influencia y seamos capaces de trabajar con estricta independencia e informalidad», asegura Daan Everts, jefe de esta misión, que lleva semanas trabajando en Barcelona.

El líder de los observadores ha sido pieza clave antes en Albania, Kosovo y Afganistán

Everts (Wildervank, 1941) no debuta como observador en Cataluña. Y le precede un currículo mucho más amplio que el de la institución a la que representa. Diplomático de profesión, se estrenó en el ministerio de Asuntos Exteriores holandés como empleado en la embajada de Washington a finales de los 70. Desde entonces ha trabajado con las Naciones Unidas en Nueva York, con el Programa Mundial de Alimentos en Roma y dirigido la misión de monitorización de la Unión Europea para la antigua Yugoslavia desde Zagreb y Sarajevo. Más tarde asumió un rol central en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y desempeñó puestos clave en Albania y Kosovo. Su último trabajo mediático arrancó en 2006, cuando acudió como enviado especial del secretario general de la OTAN a Afganistán.

De su trayectoria se desprenden dos claves. La primera: una experiencia amplia dentro de los organismos que habitualmente se encargan de las labores de observación internacional, como son la OSCE, la ONU y la Unión Europea. La segunda: su carrera nunca ha escatimado en escenarios turbulentos.

Por eso dice Everts, en conversación con El Independiente, que «hasta el momento nos ha impresionado la autocontención que han mostrado ambas partes». Lo hace cuando se le pregunta si le preocupa el ambiente de tensión y la masiva movilización de policías y guardias civiles de cara al 1 de octubre: «Hemos observado la clara intención de evitar las agresiones y la violencia. Esperamos que este espíritu prevalezca pese a las provocaciones».

El interés del HCSS en la consulta catalana es más académico que político

Sobre la conveniencia de que sea una entidad privada y sin experiencia la que asuma las funciones de observación, se limita a contestar que el HCSS está «interesado en el desarrollo de la situación entre Cataluña y España desde una perspectiva general de política europea». El interés es más académico que político. Y aclara la imposibilidad de que la tarea la hubieran asumido las Naciones Unidas o la propia UE: «Son instituciones intergubernamentales y sólo pueden trabajar bajo petición del gobierno central de un Estado. Las instituciones académicas o no gubernamentales tienen más libertad de acción».

Sí podría haber acudido a Cataluña, por ejemplo, el Centro Carter, la entidad privada con mayor reconocimiento y experiencia en la materia. Pero no lo ha hecho. En su lugar ha aterrizado también en Cataluña un equipo de investigadores del Reino Unido, Francia, Irlanda y Nueva Zelanda dirigido por Helena Catt, ex directora ejecutiva de la Comisión Electoral del país oceánico. También fueron recibidos por Romeva.

‘Prejuzgar supondría una interferencia’

Como diplomático experto, Everts mide sus palabras al milímetro y no concede interpretaciones políticas sobre lo ocurrido hasta el momento. «Me reservo mis juicios hasta que veamos lo que sucede finalmente. Prejuzgar supondría una forma de interferencia que va contra los principios de la observación», contesta cuando se le pregunta si la orden de precintar los colegios electorales afecta a las garantías de la consulta. Aunque eso sí, confirma «absolutamente» que su equipo tendrá en cuenta a la hora de emitir su valoración final los dictámenes del Tribunal Constitucional en los que suspende la consulta: «Son muy relevantes para el proceso».

Everts, no obstante, rechaza comentar si una campaña en la que la Generalitat hace campaña por el ‘Sí’ y el ‘No’ no hace campaña en absoluto desemboca en un proceso justo: «Estamos tomando nota de todo lo que están diciendo y haciendo todos los actores involucrados».

Una de sus funciones, de hecho, consiste en reunirse con una representación plural del espectro político: «Estudiamos todo el material relevante, incluyendo legislación, proyectos políticos, comunicados oficiales y visiones personales», dice, y subraya, con especial énfasis, que lo hacen «en todos los bandos».

El equipo de Everts afirma que el único actor que se les resiste hasta el momento es el delegado del Gobierno, Enric Millo

Sin embargo, pese a haberse reunido con la Generalitat y con asociaciones políticas civiles de uno y otro lado, asegura que la única pieza que se les ha resistido hasta el momento es la del delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo. Llevan semanas tras él: «Seguimos intentando contactar con todo el mundo. Con el señor Millo aún no hemos tenido éxito». En otras entrevistas, Everts se apresura a matizar que no han recibido una negativa por su parte, sino que su agenda, hasta el momento, no se lo ha permitido.

A apenas 48 horas para que se abran, o no, las urnas, Everts ni siquiera está seguro de que vaya a haber votación. En caso afirmativo, recibirán en las próximas horas el refuerzo de otros 14 expertos para supervisar la jornada: comprobar que las papeletas sean reglamentarias, que se vote en secreto, que las identificaciones sean correctas, que no haya presiones, que los recuentos sean transparentes, que la comunicación de los escrutinios sea limpia…

Es la tarea habitual de un proceso de observación, pero a muy pequeña escala. Incluso aunque llegaran a juntarse los 20 expertos financiados por el HCSS, la misión aún estaría a años luz de las que suelen enviarse a procesos electorales en todo el mundo, para los que la Unión Europea moviliza equipos que rara vez descienden de los 150 efectivos y en ocasiones alcanzan los 400.

El papel de los expertos del HCSS, en cualquier caso, acabará como tarde el 6 de octubre, e incluirá la valoración sobre lo que pase tras el domingo. El equipo deberá publicar un «primer comentario» el 2 de octubre y un extenso informe final con conclusiones y recomendaciones a lo largo del mes. Su carácter no será vinculante, ni siquiera oficial, pero una cosa está clara: sin duda será valioso como arma arrojadiza para cualquiera de las dos partes involucradas en el proceso.