La presidenta del Congreso, Ana Pastor, y el conceller de Empresa, Santi Vila, han sido los dos máximos representantes del Estado y la Generalitat respectivamente en una cena del Premio Planeta que ha sufrido el contexto político en forma de fuga de líderes políticos y empresariales. La gala que anualmente acoge Barcelona para anunciar el ganador del premio mejor dotado de la literatura en español ha sucumbido a la tregua en la que permanece la crisis política hasta que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, haga pública mañana su respuesta al requerimiento del presidente del Gobierno para que aclare si ha proclamado o no la independencia de Cataluña.

La posición del Grupo Planeta, que la semana pasada anunció que abandonará Cataluña justo después de que Puigdemont protagonizara en el Parlament su declaración de independencia suspendida, se ha traducido en el vacío del Gobierno catalán, sólo roto de forma testimonial por Santi Vila, así como de todos los representantes del mundo cultural catalán asociados al soberanismo.

Pero las ausencias han sido igualmente destacadas en el ámbito empresarial, donde se ha echado de menos a representantes de La Caixa, Abertis y el resto de las grandes compañías con sede -hasta ahora- en Barcelona. La fuga de empresas vivida desde el 1 de octubre se ha trasladado también, aparentemente, a la cita anual del Grupo Planeta.

Vacío de PDCat,  ERC y los Comunes

Tampoco ha asistido ningún representante de los dos partidos que dan apoyo al Govern, PDCat y ERC. Sí han estado ahí la líder de C’s en Cataluña, Inés Arrimadas, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta. La representación del Ayuntamiento de Barcelona ha quedado igualmente limitada al regidor del PSC Jaume Collboni, aliado en el gobierno local de Ada Colau.

«Es domingo» se afirmaba en los corrillos previos a la cena, para excusar las ausencias. Pero el contraste es notable con la celebración del Premio Planeta de 2016, presidido por los Reyes. En plena campaña de imagen en Cataluña y volcados en dar apoyo a las empresas y entidades que más claramente se han posicionado en los últimos años en contra del proceso independentista, con Planeta y Freixenet a la cabeza, los reyes desembarcaron el año pasado en una muestra de apoyo al grupo que acababa de perder a su presidente, José Manuel Lara Bosch.

Entonces estuvo también la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, así como el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. El ministro de Justicia, Rafael Catalá, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllon, y el de Cultura, José María Lasalle, completaban el cuadro del que este año sólo quedan los citados Pastor y Vila.