El lehendakari Iñigo Urkullu se ha convertido en una de las piezas clave capaz de desbloquear la situación y fractura a la que estaba abocada la crisis en Cataluña. La convocatoria electoral que el presidente Carles Puigdemont que se anuncia para las próximas horas tiene en parte el sello de Urkullu, quien habría ejercido una labor de mediación para que el Govern reconsiderase su posición. Los contactos entre el lehendakari y Puigdemont han sido fluidos en los últimos días, la última ayer mismo y sobre la que por el momento desde el Gobierno vasco se mantiene gran discreción. La posición de Urkullu, contraria a la aplicación del 155, que criticó con dureza, coincide con la de su partido que recientemente abogó por celebrar unas elecciones autonómicas en Cataluña si con ello se lograba anular el 155, fórmula que, si finalmente se co firma, podría aplicar el presidente en su posible anuncio de elecciones para el 20 de diciembre próximo.

El último gesto de mediación de Urkullu viene precedido de un encuentro con empresarios catalanes, a los que ayer recibió en Vitoria, y que le habrían instado a intensificar la mediación horas antes de que se celebrara el Pleno previsto para esta tarde en el Parlamento y en el que inicialmente Puigdemont podría declarar la independencia de Cataluña de modo unilateral.

El  lehendakari siempre ha abogado por evitar el choque de trenes y por impulsar el diálogo entre las dos partes. Urkullu hace semanas que se ofreció para mediar entre Puigdemont y Rajoy e incluso se ofreció al presidente de la Comisión europea, Jean Claude Juncker para ello a través de una misiva que le remitió el pasado 2 de octubre. En ella se ofrecía para mediar e instaba a la UE a que contribuyera a ello. Recordaba a Juncker que Europa “no se construyó intercambiando reproches y esgrimiendo los límites de la ley, sino escuchando, entendiendo al otro y construyendo con él”.

En sus últimas comparecencias públicas se ha reafirmado en las llamadas a moderación, a la búsqueda de una salida al enfrentamiento. El lehendakari ha repetido constantemente la coletilla de que “aún hay tiempo” para el diálogo. Ha defendido siempre la necesidad de buscar una salida pactada a la crisis en Cataluña y a ello ha apelado constantemente. Desde Lehendakaritza subrayan que el contacto con las dos partes ha sido permanente y el papel de Urkullu para mediar en las relaciones absolutamente rotas entre el Govern y el Ejecutivo de Rajoy se antoja ahora determinante.

La mediación de Urkullu llega pese a las profundas diferencias que ha mantenido con el procés en Cataluña, del que se ha desmarcado de forma clara. Urkullu llegó a afirmar que el referéndum del 1-O carecía de garantías suficientes y que era necesario ser “honestos” y reconocerlo. Siempre ha apelado a que cualquier paso en clave de autogobierno o soberanista se debe dar sustentado en un acuerdo “trasversal y pactado” entre todas las sensibilidades de una sociedad y en el marco de la legalidad. Las diferencias de Urkullu se han manifestado incluso en su ausencia en la Diada desde que ocupó la presidencia del PNV a finales de 2007 y que ha mantenido como lehendakari.

Urkullu ha actuado en todo momento en coordinación con la dirección de su partido, con cuyo presidente y algunos miembros de la Ejecutiva se ha reunido esta mañana en la Cámara de Vitoria. Contactos que también se han intensificado los últimos días entre el presidente del PNV, Andoni Ortuzar el Gobierno del PP con quien el dirigente nacionalista ha incrementado la comunicación en los últimos meses. Desde Sabin Etxea aseguran que la comunicación entre Ortuzar y Rajoy ha sido fluida. Desde el PNV se aboga por evitar la aplicación del 155 por el grave impacto que tendrá y se insiste en la búsqueda de una salida dialogada a la crisis en Cataluña. El pasado lunes el propio Ortuzar recomendó a Puigdemont que convocara elecciones autonómicas si con ello evitaba la aplicación del artículo 155.