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Puigdemont y miembros de su Gobierno estudian pedir asilo político en Bélgica

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Puigdemont y miembros de su Gobierno estudian pedir asilo político en Bélgica

Resumen:

El destituido presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha viajado a Bruselas para mantener un encuentro con nacionalistas flamencos. El dirigente catalán estudia pedir asilo político en el país. Se trata del primer movimiento conocido del ex president después de su mensaje del sábado desde Girona y tras los tuits en los que felicitaba al equipo de su cuidad por su victoria ante el Real Madrid. De este modo, se confirma que el líder del independentismo no ha acudido a trabajar este lunes al Palau de la Generalitat, a pesar de colgar en su Instagram una foto del interior del recinto.

Carles Puigdemont, Meritxell Borràs (c-arriba); Salud, Antoni Comín (d-arriba); Trabajo y Asuntos Sociales, Dolors Bassa (i-abajo): Interior, Joaquim Forn (c-abajo); y Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Meritxell Serret (c-abajo).

Carles Puigdemont, Meritxell Borràs (c-arriba); Salud, Antoni Comín (d-arriba); Trabajo y Asuntos Sociales, Dolors Bassa (i-abajo): Interior, Joaquim Forn (c-abajo); y Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Meritxell Serret (c-abajo). EFE

Puigdemont no ha viajado sólo a Bruselas. Le acompañan varios miembros de su Govern, junto a los que comparecerá ante la prensa en la tarde de este lunes. El ex presidente de la Generalitat ha viajado a Bélgica asesorado por su equipo jurídico y como forma de protección ante las acciones de la justicia española, que debería emitir una euroorden de detención a uno de los países más garantistas de la Unión Europea, que debería así posicionarse aceptándola o no.

De hecho, los únicos miembros del Govern que se han dejado ver esta mañana en Barcelona han sido el vicepresidente Oriol Junqueras, que ha participado en la reunión de la ejecutiva de ERC, y el consejero de Territorio, Josep Rull, el único que ha acudido a su Departamento por unas horas. Según La Sexta, los consejeros que han acompañado a Puigdemont a Bélgica son la titular de Gobernación, Meritxell Borràs, y el de Interior, Joaquim Forn, del PDCat, las republicanas Dolors Bassa (Trabajo) y Meritxell Serret (Agricultura) y el independiente propuesto por Esquerra Toni Comin, titular hasta ahora de Sanidad.

El viaje del Presidente se habría pactado en la reunión mantenida ayer por el sanedrín del procés en Girona. El gobierno regional flamenco ha sido aliado tradicional de la Generalitat, y el único que recibió a Puigdemont en su último viaje oficial a la capital de Bélgica. El diputado de JxS Lluís Llach ha hecho su particular lectura de ambas opciones en las redes, con un tuit en el que asegura que “El presidente de la república exiliado es una denuncia contra España ante los estamentos europeos, internacionales y salvaguarda la dignidad del 1-O”.

Puigdemont, que ya conoce las querellas presentadas por la Fiscalía contra los responsables del proceso independentista, ha publicado dos fotos hechas desde un patio interior del Palau de la Generalitat, en las que se observa parte de un tejado y del cielo que ha acompañado con el mensaje “Bon dia” y un emoticono sonriente. Puigdemont no aclara si las fotografías han sido tomadas hoy o fueron captadas con anterioridad.

A las puertas del Palau de la Generalitat se concentraban desde primera hora de la mañana numerosos periodistas y reporteros gráficos a la espera de comprobar si Puigdemont, que no ha reconocido su destitución en aplicación del artículo 155 de la Constitución, acude a su despacho para intentar trabajar desde allí.

En Bélgica, precisamente, este fin de semana el ministro belga de Inmigración y nacionalista flamenco, Theo Francken, indicó que su país podría conceder asilo político al cesado presidente, si así lo pidiera ante la posibilidad de que no recibiera “un juicio justo” en el caso de ser detenido por su insistencia en seguir adelante con el proceso deindependencia de Cataluñadeclarado ilegal por las autoridades judiciales españolas. Una oferta que fue rápidamente desmentida por el primer ministro del Gobierno belga, Charles Michel.