La fractura social generada por el proceso independentista ha llegado al Colegio de Médicos de Barcelona, liderado por el ex diputado de CiU Jaume Padrós. Un grupo de más de 1.400 colegiados ha presentado un manifiesto de queja a la Junta Directiva del COMB para exigir que la entidad deje de posicionarse políticamente y, sobre todo, de arrogarse la representatividad de todos los médicos catalanes para colocarlos en el frente independentista.

El apoyo logrado por el manifiesto en apenas cuatro días -la recogida de firmas empezó el viernes- ha obligado a la junta directiva del Colegio a una rectificación que se hará pública en los próximos días.

El pasado miércoles, el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB), juntamente con el sindicato Médicos de Cataluña, emitió un comunicado en el que expresaban el «firme y decidido apoyo al Gobierno de la Generalitat» y el «rechazo absoluto a la decisión del Gobierno de aplicar el artículo 155» decisión que a su juicio demuestra «el desprecio a nuestras instituciones y pone en riesgo la convivencia democrática y pacífica en Cataluña».

Un comunicado que provocó la reacción en numeroso grupo de colegiados que el sábado ya superaba el millar de médicos en contra de la postura de la Junta. José Ramón García Garzón, especialista en medicina nuclear, y Emilio Batista, urólogo, han liderado la reacción de «descontento porque el colegio sistemáticamente se posiciona» en el debate político, señala Batista.

Nos representan en asuntos profesionales y es inadmisible que se manifiesten en nombre de todos los colegiados en temas políticos» advierten

«Queremos expresar nuestra disconformidad con el comunicado» emitido por el COMB, señala el manifiesto. Los Colegios, añade, «nos representan en asuntos profesionales y es inadmisible que se manifiesten en nombre de todos los colegiados en temas políticos sobre los cuales mantenemos opiniones muy diferentes».

El texto se refiere también al Sindicato de Médicos de Cataluña (SM), que también secundó el texto, para advertir de que «un sindicato defiende derechos laborales y sus afiliados igualmente poseen opiniones políticas variadas».

Este rechazo que ha obligado a la Junta a rectificar. Tras un encuentro celebrado esta tarde en la sede del Colegio con miembros de la directiva -los doctores Trilla y Casas-, la junta se ha comprometido a retirar su comunicado y publicar el manifiesto. Pero, sobre todo, «han reconocido que no pueden posicionarse», especialmente atribuyéndose la portavocía de todos los médicos catalanes, pese a que el comunicado del miércoles ni siquiera tenía la aprobación de los colegios de Tarragona y Lleida.

No era el primer comunicado del Colegio en defensa del Govern. El día 3 de octubre ya emitió una nota en la que se sumaba al «paro de país» decretado por la Generalitat, apoyando la huelga general propuesta por los sindicatos catalanes minoritarios, en defensa del referéndum del 1-O. Estas actuaciones ya habían sido respondidas por numerosos médicos a título personal, pero no se había llegado a la respuesta organizada de esta semana.

Y el día 20 de diciembre, el Consejo de Colegios Médicos de Cataluña emitió un nuevo comunicado en el que mostraba su apoyo al informe del Departamento de Salud de la Generalitat sobre el balance de heridos por la actuación de la Policía y la Guardia Civil para impedir el referéndum independentista. Un balance que el Govern elevó a un millar de personas, y que había sido cuestionado por miembros del Gobierno y dirigentes del PP, lo que a juicio de las entidades colegiales ponía en cuestión su criterio profesional a la hora de avalar los partes médicos sobre los damnificados por el 1-O.

El actual presidente del COMB es Jaume Padrós, médico de familia y ex diputado de CiU en el Parlament entre 1989 y 1995. Ocupa el cargo desde 2014, cuando ganó las elecciones colegiales con una candidatura continuista -el ascendente de CDC en el Colegio de Médicos viene de antiguo- con un 60% de los votos. Entonces aseguró que tomaba nota del descontento en la profesión que reflejaban los apoyos a la candidatura de su opositor, Joan Gené, que se presentó con la promesa de más transparencia en el COMB y su grupo de empresas.