Ciudadanos, con un 17,5 de porcentaje en intención de voto, asciende tres puntos con respecto al CIS de julio. El sondeo conocido este martes apunta, en cambio, a un nuevo descenso del PP (28,0), del PSOE (24,2) y, también, de Podemos (18,5%), que se mantiene, eso sí, como tercera fuerza política pese al crecimiento de la formación de Albert Rivera. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha hecho público su barómetro de octubre, que incluye datos de intención de voto y cuyo trabajo de campo se realizó en los primeros días del mes pasado, justo después de la celebración del referéndum independentista en Cataluña y los avisos del Gobierno para la aplicación del artículo 155 de la Constitución al objeto de restaurar la legalidad estatutaria en la comunidad.

La formación de Albert Rivera rentabiliza la oposición al independentismo catalán con una espectacular subida que se había estancado en julio con respecto a abril, ya que perdió casi medio punto en intención de voto. En el barómetro de abril consiguió un 14,9 y descendió a un 14,5 en julio.

Ahora sube hasta el 17,5 frente a un Partido Popular que va perdiendo fuelle desde el sondeo del mes de enero, cuando arañó un 33 por ciento de porcentaje de voto para tener que conformarse ahora con un exiguo 28. Esta cifra le sitúa cinco puntos por debajo de los resultados del 26-J de 2016, cuando se alzó con el 33,03 por ciento de las papeletas electorales. De hecho, el CIS de este mes de octubre marca su peor resultado desde las últimas generales.

En el PP se veía con indisimulable malestar que la formación naranja se hubiera hecho con la bandera de aplicación del artículo 155 y exhibiera una dureza frente al independentismo que robó a los populares parte de su mensaje contra la deriva del gobierno de la Generalitat. Gobierno y PP ni siquiera han podido sacar ventaja política de la controvertida actuación del 1-O, pero los resultados tampoco constituyen una gran sorpresa en Génova.

Para el PSOE supone un frenazo en la línea ascendente que el partido venía experimentando desde enero después de la profundísima crisis interna que forzó la salida de Pedro Sánchez de la secretaría general y a la que volvió meses después en un proceso de primarias, elegido, otra vez, por el voto directo de la militancia socialista. Desde comienzos de año, en que apenas llegó al 19 por ciento de estimación de voto (18,6), un progresivo crecimiento le hizo recuperar terreno en abril (19,9) y en julio.

De hecho, aquel sondeo fue el primero que hizo el CIS tras la vuelta de Pedro Sánchez a la Secretaría General del PSOE y otorgó a su partido un 24,9% de apoyo, su cota más alta desde la aparición de Podemos y Ciudadanos. La ventaja entre ‘populares’ y socialistas se recortaba hasta los 3,9 puntos, su nivel más bajo desde la mayoría absoluta de Rajoy.

Por su parte, después de la moción de censura de Pablo Iglesias contra Rajoy, Unidos Podemos y sus confluencias mantenían la tercera plaza con un 20,3%, ocho décimas menos de lo que lograron en las generales de junio de 2016. La formación morada y sus confluencias consiguen mantenerse en esa tercera posición, pero también en una tendencia descendente que los últimos acontecimientos en torno a la crisis del partido en Cataluña no puede hacer más que empeorar más las cosas para sus perspectivas electorales.

Aunque los barómetros de opinión del CIS son mensuales, sólo incluyen preguntas de intención de voto y de valoración de líderes políticos cuatro veces al año, en enero, abril, julio y octubre. El centro oficial no hace, sin embargo, extrapolación en número de escaños, por lo que no resulta imposible los juegos de mayorías posibles en caso de formación de gobierno.