La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, irá en la lista de En Comú Podem a las elecciones autonómicas del 21 de diciembre en un intento por acrecentar la base electoral de la coalición. La regidora barcelonesa ocupará un puesto sin posibilidades de salir elegida, posiblemente en último lugar, según han informado a El Independiente fuentes solventes. Salvo sorpresa, Colau quiere dejar clara su apuesta inequívoca a favor del candidato por ella ha promovido, el actual diputado nacional Xavier Domenech, y el control de una candidatura donde Podemos juega un papel subsidiario.

Tras los decepcionantes resultados de las últimas catalanas, en 2015, los «comunes» no quieren caer en los mismos errores que entonces. Para empezar, unas siglas electorales que llevaron a la confusión, Catalunya Sí que es Pot (CSQP), y un candidato, Lluis Rabell, poco conocido por el electorado. Los once asientos conseguidos en el Parlament supieron a poco y el paso del tiempo demostró de manera descarnada que tampoco estaban bien avenidos.

Los «comunes» quieren propiciar un tripartito de izquierdas con ERC y PSC

Joan Coscubiela, de Iniciativa, fue uno de los principales protagonistas de las tumultuosas sesiones parlamentarias del 6 y 7 de septiembre pasado, cuando se aprobaron las leyes de desconexión. Su discurso resultó más aplaudido por Ciudadanos, PSC y PP que por muchos de los suyos, hasta el punto de anunciar su abandono de la política en cuanto se celebraran nuevas elecciones catalanas, camino que seguirán otros compañeros de escaño. De hecho, ese debate acabó con el grupo parlamentario de CSQP fragmentado en varias facciones con una lucha cainita que dejó constancia del abismo que les separaba. Además, el que era hasta hace poco líder de Podemos en Cataluña, Albano Dante, hoy destituido, busca acomodo en la lista de ERC.

La nueva candidatura no dejará lugar a dudas. Se denominará En Comú Podem-Catalunya en Comú y la encabezará Domenech, a quien su paso por el Congreso no sólo le ha convertido en un rostro mucho más conocido en Cataluña que el de Rabell en su momento, sino en uno de los políticos más valorados, según el CIS.

Aún con estos credenciales, la intención de Colau es volcarse en la campaña hasta el punto de ocupar un puesto en la lista. El plazo límite para la presentación de candidaturas es el viernes 17. La presencia del nombre de la alcaldesa demuestra de forma inequívoca una apuesta estratégica por la que se quiere recuperar parte del apoyo que les convirtió en la primera fuerza política de Cataluña en las últimas generales y, con ello, en árbitro del escenario político saliente del 21-D.

La integración de Espadaler en la lista de Iceta no ha gustado a Colau y los suyos

Y es que la formación de Colau cree que, en ausencia de una mayoría absoluta parlamentaria de las fuerzas secesionistas, es posible configurar un tripartito de izquierdas con los republicanos de ERC y el PSC de Miquel Iceta. El hecho de que ERC acuda a estas elecciones con sus propias siglas, y no en coalición con el PDCat, abona la tesis de que pueden configurarse mayorías que rompan con la dinámica de bloques entre independentistas y constitucionalistas.

Otra cosa es hasta qué punto se compadece ese plan con la integración de los herederos de Josep Antonio Durán Lleida en la lista del PSC. El anuncio de que el dos veces consejero de la Generalitat -entre los años 2001 y 2015- y secretario General de Unió, Ramón Espadaler, irá de «número tres» en la candidatura socialista, ha hecho torcer el gesto a Colau y los suyos. Esa apertura al catalanismo moderado de la que habla Iceta es vista por los «comunes» como un giro conservador que puede dar al traste con un hipotético tripartito de izquierdas.

Colau «imita» a Aznar, que en 2003 cerró la lista del PP al ayuntamiento de Bilbao

Curiosamente Colau, a quien el TSJ de Cataluña ha abierto una causa penal por presuntos delitos de desobediencia y denegación de auxilio el 1-O, sigue los pasos del mismísimo José María Aznar. Siendo todavía presidente del Gobierno, cerró la candidatura del vasco Antonio Basagoiti a la alcaldía de Bilbao en las locales de mayo de 2003. En su caso por solidaridad con los dirigentes del PP vasco, entonces en el punto de mira de ETA.

Fuera mérito o demérito de Aznar, lo cierto es que Basagoiti apenas mejoró los resultados de su partido con respecto a las municipales de cuatro años antes. Colau espera, sin embargo, que su presencia impulse la candidatura de los «comunes» y, con Domenech a la cabeza, conseguir arrastrar parte de ese respaldo que les hizo ganar las elecciones del 26-J en Cataluña al convertirse en la primera fuerza política con un 24,53 por ciento del voto. Hoy por hoy, los sondeos catalanes no le son propicios, aunque hay una bolsa de 700.000 votantes que nunca se había movilizado en autonómicas que ahora confiesan estar dispuestos a ir a las urnas el 21-D.