“Mucho te quiero perrito pero pan poquito”. Con estas palabras resumía Julio Anguita su historia con las encuestas cuando lideraba Izquierda Unida en los 90. Los resultados que daban los sondeos no correspondían con el que salía en las urnas, y eso le suena también a Ciudadanos. El síndrome electoral de Izquierda Unida se repite en la piel de la formación naranja. Ya lo sufrió en los comicios de 2016 y ahora teme revivirlo.

Las últimas encuestas catapultan a Ciudadanos, todas ellas le dan más del 13% de votos que recibieron el 26-J si las elecciones generales se celebraran ahora. Algunas, incluso, casi 10 puntos más. Pero la formación naranja es bastante escéptica en lo que a demoscopia se refiere, sobre todo desde que en 2016 algunas les señalaban como segunda fuerza y las urnas le dejaran incluso por detrás de Podemos.

IU tenía 364 días de buenas expectativas y un día malo, el de las elecciones”, comenta Arriola

“Ciudadanos ha sido importante en los grandes errores demoscópicos”, señala el politólogo Pedro Arriola. Tanto en las elecciones del 20 de diciembre de 2015 como en las segundas del 26 de junio, la formación de Rivera rompió todos los pronósticos. Tras convertirse en el primer partido de la oposición en Cataluña, los sondeos dispararon la intención de voto de Ciudadanos, que se presentaba por primera vez como partido nacional. Apenas una semana antes de los comicios del 20 de diciembre, Metroscopia le otorgaba un 18,2% en intención de voto; el CIS un 19,0%; Sigma Dos un 19,6% y GAD3 un 18,1%. El batacazo fue de más de 5 puntos. Recibió el 14% de los votos y menos aún, un 13,15%, en las segundas del 26-J.

“Hay que entender los fenómenos, Ciudadanos es una fuerza política nueva que se beneficia de ser una expectativa de renovación, pero la diferencia con las encuestas no es algo nuevo”, explica Graciano Viejo, director técnico de Simple Lógica, cuyo sondeo le otorga un 21,7% en intención de voto. Un dato muy similar al de Metroscopia, que le da un 22% y le sitúa como segunda fuerza empatando con el PSOE. El CIS, más conservador, baja esa intención al 17%.

El hecho de que sea uno de los nuevos partidos es una de las razones que influye en los errores demoscópicos, según ambos expertos. Según la encuesta de Simple Lógica, el principal benefactor de Ciudadanos es el PP, ya que el 18% de sus votantes estarían dispuestos a cambiar su papeleta por la de la formación naranja. Además, su líder, Albert Rivera, tiene la aprobación del 80% de los votantes populares, “más que ningún otra formación”.

Pero en 2016 las expectativas de traspaso de votos finalmente no se cumplieron: “Son votantes jóvenes y hay votantes potenciales que no fueron a votar finalmente. O engañaron al entrevistador”, apunta Arriola, que recuerda el caso de Izquierda Unida durante la etapa de Felipe González. “Tenía 364 días de buenas expectativas y un día malo, el de las elecciones”, comenta el politólogo.

Por aquellos años Julio Anguila lideraba la formación de izquierdas. Votar a IU estaba de moda y las encuestas así lo reflejaban. Pero en las urnas, la historia cambiaba. “Mucho te quiero perrito pero pan poquito”, bromeaba el ex dirigente en 2016 cuando escuchaba los buenos resultados de Alberto Garzón en los sondeos recordando su etapa al frente de la formación. Fue la mejor época del partido, que llegó a ser tercera fuerza en las elecciones de 1993 y en las de 1996, aunque muy lejos de PSOE y PP, con cerca del 10% de los votos, frente a los grandes porcentajes de sus dos rivales, que rozaban el 40%. “Cuando veías estos resultados decías, ¿qué ha pasado? ¿dónde están todos esos que iban a votar a IU?”, recuerda Arriola.

Prudencia

En Ciudadanos, por el momento, tratan los sondeos con “prudencia”, pero con la satisfacción que proporciona un buen resultado que ellos vinculan a su discurso “en un momento como éste”, según el secretario de Comunicación de la formación naranja, Fernando de Páramo. Esto es, el apoyo al 155 sin complejos, al Gobierno y el rechazo al independentismo. Aunque más que a su discurso, Graciano Viejo lo vincula a la poca firmeza del PP, ya que es de quien ha obtenido más votos la formación naranja.

Para no llevarse “sorpresas” Rivera se centra en sus encuestas. Y éstas le dan un 21% de los votos

En lo que sí coincide es que en estos resultados ha influido el asunto catalán. Según sus sondeos, antes del verano Ciudadanos tenía una tendencia ascendente, “pero no tanto”, el descenso del PP era limitado, pero seguía por encima del 30%. Ahora está por debajo. “Debe ser fundamentalmente por el tema de Cataluña, pero nada es excluyente sino acumulativo”, argumenta.

Después de las elecciones del 21-D, el comportamiento de cada partido puede ser fundamental de cara a las próximas generales, pero más que por el resultado de cada uno -ninguno ganará por mayoría- por los pactos que lleven a cabo. “Son rendiciones más que cesiones” y eso puede pasar factura. Pero por el momento, la volatilidad de los electores y la lejanía de las urnas hacen casi imposible predecir el resultado. El líder de Ciudadanos ya ha aprendido la lección del 26-J y, para no llevarse “sorpresas”, lo que hace es no ver las encuestas “de los demás” sino que se centra en las suyas propias. Y éstas, según él, le dan un 21% de votos.