Política PREACUERDO PARA UN PROGRAMA ELECTORAL CONJUNTO

ERC y PDCat asumen que deberán negociar con el Gobierno para la independencia

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, en su etapa al frente del 'Govern'.

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, en su etapa al frente del 'Govern'. EFE

El fiasco de la lista conjunta ha castigado a los partidos independentistas, especialmente a ERC, que ve como parte de sus expectativas de voto se fugan hacia la lista encabezada por Carles Puigdemont. De ahí que tras la presentación de las respectivas candidaturas los dos partidos se han apresurado a negociar una serie de puntos en común para sedimentar un futuro gobierno en coalición. Un programa de mínimos que incluye la revocación de todos los procesos judiciales derivados del procés, pero también la renuncia a una nueva declaración unilateral de independencia (DUI), al aceptar que será necesaria la negociación con el Gobierno a partir del 22 de diciembre. Una cesión a la bilateralidad que ya ha sido rechazada por la CUP.

El acuerdo de nueve puntos publicado por Nació Digital, que según las fuentes consultadas «no es definitivo en absoluto», permite presentar un frente común del independentismo que parecía roto tras la batalla por incorporar a una y otra lista nombres de relumbrón en el ecosistema independentista. Fuentes de ambos partidos reconocen los contactos pero afirman que el acuerdo no está cerrado y el documento publicado «es antiguo». Se trataría de la propuesta de acuerdo que ambos partidos remitieron a la CUP para que esta formación lo debatiera con sus bases.

No rechazan, sin embargo, el contenido del texto que incluye como primera reivindicación la «liberación de los presos» y la retirada de las fuerzas policiales desplegadas en Cataluña con motivo del 1-O, aunque los más destacados son los puntos 8 y 9, en los que se aboga por abrir el espacio independentista y buscar una negociación con el Gobierno y la Unión Europea.

Negociación bilateral para la independencia

En concreto, el acuerdo habla de «alcanzar una negociación bilateral con el Estado y con la Unión Europea a partir del cual, sin ninguna renuncia previa por parte del Parlament y el Govern, se haga posible el acceso de Cataluña a la plena independencia».

Un elemento inaceptable para el Gobierno pero que ha abierto una puerta al acuerdo con los Comunes, cuya portavoz, Elisenda Alamany, ha saludado la renuncia del independentismo a la unilateralidad. «Si quieren apostar por esta bilateralidad y situar la agenda ciudadana en el centro podremos llegar a acuerdos de gobierno», ha señalado la número dos de los Comunes. quien ha advertido sin embargo de que «plantearlo sin hacer renuncias o exigiendo que el resultado sea la independencia hace que la negociación nazca muerta».

La CUP, por contra, sigue apostando por la vía unilateral como la única opción, y así lo ha señalado su candidato, Carles Riera, que ha insistido en que el proceso independentista «sólo avanza» cuando las instituciones catalanas optan por acciones unilaterales.

El acuerdo fija en su segundo punto la «exigencia de responsabilidades a los responsables políticos y policiales de la operación represiva» del 1-O y en el tercero la defensa de las instituciones ante la «agresión» que supone la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Acuerdan además exigir al Gobierno «un compromiso ante la comunidad internacional que garantice su respeto a los resultados del 21D» en la línea de los exigido por Carles Puigdemont en sus comparecencias desde Bruselas, para cuestionar la legitimidad y transparencia de los comicios convocados por Mariano Rajoy.

Reclaman, por último, defender la escuela catalana, cuestionada por las acusaciones de adoctrinamiento de PP y C’s, y «contrarrestar los efectos de la campaña contra la economía catalana orquestada por el Gobierno, que ha construido interesadamente una atmósfera artificial de caos, violencia e inestabilidad».

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