Cientos de personas han acudido esta mañana al homenaje que la izquierda abertzale ha organizado para despedir a la que fuera miembro del Comando Madrid de ETA e interlocutora de la banda terrorista en dos procesos de negociación con el Gobierno de España, Belén González Peñalva. Al acto, celebrado en Lazkao (Guipúzcoa), su localidad natal, han asistido significados representantes de la izquierda abertzale, con Arnaldo Otegi a la cabeza, acompañado de otros nombres como el secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez, José Luis Elkoro o la secretaria general del sindicato LAB, Garbiñe Aranburu.

Sobre el estrado se han escuchado diversos testimonios alabando la trayectoria “militante” de González Peñalva, tanto por  au labor en favor de la “libertad de Euskal Herria” como en apoyo a la defensa de las mujeres y los trabajadores, según han destacado.

La etarra, fallecida a los 60 años, fue condenada a 726 años de prisión  por haber participado en un secuestro y cinco asesinatos. La ex dirigente de ETA falleció el pasado día 16 en el Hospital Oncológico de San Sebastián, donde fue ingresada. González Peñalva había abandonado la prisión en 2009 y pasó a estar en libertad vigilada a consecuencia del cáncer que padecía.

Entre los testimonios, el de Antton López Ruiz, alias ‘Kubati’, el sanguinario miembro de ETA hoy en libertad gracias a la doctrina Parot y que fue condenado a más de 1.200 años de prisión por numerosos crímenes, entre ellos el asesinato de Dolores González Catarain, ‘Yoyes’ por querer abandonar la banda. ‘Kubati’ ha destacado el compromiso de González Peñalva y ha agradecido ‘a la vida’ haber podido compartir con ella esa “militancia comprometida”.

Otros testimonios han obviado los años en los que González Peñalva formó parte de ETA y de uno de sus comandos más activos, y han subrayado su lucha en favor de la mujer.

Acto permitido por la AN

La etarra había sido condenada por atentados como el perpetrado contra un furgón de la Guardia Civil en la Plaza de la República Argentina, con un muerto y 17 heridos, y el secuestro del financiero Diego Prado y Colón de Carvajal. También fue condenada por el asesinato del coronel Vicente Romero, su conductor y un experto en explosivos, cometido el 12 de junio de 1985 en Madrid, así como por la muerte del militar Fausto Estrigas.

El acto de homenaje había sido permitido por la Audiencia Nacional al desoír la petición de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) que había reclamado su prohibición. En su resolución la AN se limita a recordar a sus organizadores que deben evitar la comisión de “hechos delictivos” e insta a Policía y Guardia Civil a que vigilen el mismo ante la posible comisión de un delito de enaltecimiento o justificación de delitos de terrorismo o de humillación a las víctimas.