Todo el Gobierno, PP y una buena muestra de la clase empresarial de este país ha acudido al desayuno informativo organizado por Europa Press que tenía como protagonista en este arranque de semana al jefe del ejecutivo, Mariano Rajoy. Buena parte de su intervención ha estado marcada por la crisis política catalana, pero quizá lo más llamativo ha sido cuando, en respuesta a si adelantará elecciones generales en caso de que vuelva a ganar el independentismo, ha desligado un cuestión de otra y explicado que «los mandatos duran cuatro años y la gente elige para cuatro años», para estimar a continuación que las próximas generales se celebrarán «en junio de 2020».

Nunca había afinado hasta el posible mes de celebración de los comicios. Y en cuanto a su posible continuidad política, ha sido más cauto que otras veces pues se ha limitado a comentar que «lo veremos en el futuro. Me encuentro en forma, y a ver qué dice mi partido». Más breve aun se ha mostrado a la hora de hablar de corrupción, cuyos actos «no fueron buenos», para calificar de «funcionarios» del partido las personas que deberán declarar por el caso de los ordenadores de Luis Bárcenas, entre ellos la tesorera, Carmen Navarro.

El jefe del Ejecutivo advierte de que en Cataluña «se seguirá cumpliendo la ley»

En cuanto a la situación política catalana, lo más significativo ha sido la advertencia respecto al futuro que abren las elecciones del21-D. Tras apelar a su deseo que se supere la política de «desafío constante y desobediencia», ha subrayado que en España «la ley se cumple y así va a seguir siendo», porque el estado de derecho «ha demostrado que tiene mecanismos democráticos y eficaces para defenderse» de quienes quieren liquidarlo.

Aviso a navegantes en caso de que vuelva a pretenderse una nueva vía unilateral, que no es otra cosa que «la liquidación de la ley y la ruptura de la convivencia», ha apuntado el  presidente del Gobierno.

Tras afirmar que el PP será un partido «constructivo» a la hora de abordar una política de pactos postelectoral es en caso de que los constitucionalistas sumen y pedir a los «comunes» que tengan alguna posición clara -puesto que en sus manos está, según todos los sondeos la futura gobernabilidad de Cataluña si ningún bloque suma mayoría absoluta- ha restado credibilidad de los sondeos, que apunta a un descenso de su partido. Ha venido a decir, de forma harto críptica, que en 2015 también las encuestas les dieron por debajo de los resultados finalmente cosechados.

Rajoy ha apelado al voto útil al PP para que la democracia española «se defienda»

En todo caso ha aprovechado para hacer campaña a favor de la candidatura de Xavier García Albiol al apelar al voto útil al PP «porque ha servido para superar una crisis e económica de caballo» y para que la democracia española «se defendiera» ante el desafío independentista.

Previamente, durante su discurso Rajoy ha señalado que sin derecho «no puede haber sociedades libres. O la ley es el eje de gravedad de la convivencia o cualquier sociedad se atomiza en un sin fin de conflictos que acaban por destrozar la convivencia». La hilo de esta reflexión, a habré dado que cuando se rompe con las leyes de un país democrático, la sociedad en su conjunto «allana el camino hacia la sinrazón generalizada y el caos». Surgen, en definitiva, «el miedo, la inseguridad y la zozobra» se rompe la convivencia y se liquida el estado de bienestar.

Ha aprovechado para explicar a su auditorio que una de las razones fundamentales por la que se decidió a aplicar el artículo 155 de la Constitución fue poner fin «al gravísimo deterioro económico que la desobediencia y la deslealtad del gobierno de la Generalitat estaba causando a Cataluña y, por extensión, al resto de España», por lo que procedió a su destitución en pleno.

Reforma constitucional y Sijena

Tras señalar por otro lado, que no se opone a una reforma constitucional, pero que ésta «no puede ser un eslogan» y que necesita de amplios apoyos parlamentarios, ha sido interrogado sobre el traslado de los bienes del monasterio de Sijena (Huesca) desde el Museo de Lérida. Se ha limitado a afirmar que «las resoluciones judiciales conviene acatarlas. Ya hubo una sentencia anterior que fue cumplida por la Generalitat. Ahora se trata de otra resolución judicial que se debe cumplir».