El terremoto político vivido en Cataluña entre el 1 y el 27 de octubre ha desmontado prácticamente todas las certezas de buena parte de los votantes catalanes y dejado un escenario en el que todos los analistas advierten de que las urnas pueden deparar más de una sorpresa. No sólo por la volatilidad del voto, con una masa de indecisos que sigue entorno al 25% de los consultados según todos los sondeos, sino por los trasvases de electorado entre fuerzas que ya se han empezado a hacer evidentes a lo largo de la campaña. En el bloque constitucionalista, la burguesía tradicional parece haber girado a la izquierda para otorgar sus mimos a Miquel Iceta, mientras C’s arrasan en los actos en el «cinturón rojo», y en el independentista Carles Puigdemont ha conseguido sembrar dudas en los votantes de la CUP, mientras Esquerra es vista como la opción más conservadora.

El sector económico ha sido uno de los objetivos prioritarios del bloque constitucionalista, conscientes C’s, PSC y PP de que el enorme daño infringido por el procés a las empresas catalanas lo había convertido en terreno abonado para sus prédicas. Y en este terreno Miquel Iceta parece haber llevado siempre la delantera, pese a los esfuerzos del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que ha visitado la sede de Fomento del Trabajo y de Freixenet para sacar pecho de su aplicación del 155 y prometer medidas de apoyo a la economía.

Iceta fue el primero en ser invitado a las dos sedes patricias por excelencia de Barcelona: el Círculo Ecuestre y el Círculo del Liceo, por los que después han pasado Inés Arrimadas y Xavier García Albiol. El candidato socialista ha visitado también el Círculo de Economía y la Asociación para el Progreso de la Dirección, además de mantener encuentros «privados» con nombres de peso de la sociedad catalana. La burguesía tradicional, huérfana de CiU, ha visto en el candidato socialista la apuesta más segura por esa «reconciliación» que les permita volver al catalanismo moderado que no puede ofrecer C’s.

Una opción en la que ha sido clave la incorporación a su candidatura de Ramon Espadaler y los herederos de Unió para tranquilizar a los más reacios a votar socialista. De hecho, algunos estudios señalan que Iceta podría hacerse con 85.000 de los 100.000 votos cosechados en 2015 por Unió, que se perdieron al no alcanzar el 3% necesario para entrar en el Parlament. «Estas elecciones el PSC va a subir por primera vez en Sarrià y Sant Cugat» ironizan algunos en referencia a los bastiones tradicionales de Convergencia.

Iceta podría hacerse con 85.000 de los 100.000 votos conseguidos por Espadaler en 2015

Paradójicamente, uno de los principales frenos al crecimiento socialista está en el éxito de C’s en el cinturón metropolitano de Barcelona, su tradicional granero de votos. Los socialistas siguen siendo mayoritarios en todas las grandes alcaldías excepto Barcelona y Badalona -controlan Hospitalet, Cornellà, Santa Coloma o Terrassa- pero su ventaja en las elecciones municipales se esfuma en las generales y autonómicas desde 2015. En estos comicios, una buena parte del electorado tradicionalmente socialista ve en el partido naranja un voto más seguro en contra del independentismo.

Ya sucedió en 2015, cuando C’s ganó en localidades como Hospitalet de Llobregat, Rubí, Castelldefels, El Prat del Llobregat, Barberà o Sant Adrià. Los socialistas sólo retuvieron Cornellà y Santa Coloma de Gramanet y por un escaso margen de dos puntos. Un trasvase de votos que amenaza con repetirse el 21-D y que los socialistas sólo podrán salvar, aparentemente, a costa de los comunes, a los que arañan votos por su indefinición ante el proceso independentista.

Puigdemont resta a la CUP

En el bloque independentista se registran trasvases de votos igualmente sorprendentes. La fuga de Carles Puigdemont a Bruselas, sus ataques a la Unión Europea y su discurso resistencialista a ultranza lo han convertido, sorprendente, en la opción más atractiva para los votantes más radicalmente independentistas, que en 2015 votaron a JxS con la nariz tapada porque nunca habrían apoyado a Convergencia o se decantaron por la CUP para castigar la alianza de ERC con el pujolismo.

Un trasvase al que no es ajeno la confección de una lista en la que la única presencia reconocible del PDCat es la de los ex consellers querellados Rull y Turull, mientras destacan nombres tan heterogéneos como la ex socialista Marina Geli, el ex republicano Héctor López Bofill o el Padre Manuel, que ya ha pedido la intercesión divina para salvar al ex president de las garras de la justicia.

En este contexto, Esquerra, castigada por la ausencia de un Oriol Junqueras en prisión y desconcertada por la agresiva campaña de Puigdemont, ha visto como se volatilizaba buena parte de su ventaja al dividirse el voto independentista. Los republicanos han acabado apareciendo ante el votante como la opción más conservadora del bloque, lo que explica que sea la opción favorita de los ex votantes de CSQP que en esta ocasión apoyarán decididamente al independentismo -un 17% según la última encuesta publicada por El Periódico-.