“Si no puedes hacer algo por erradicar la injusticia, por lo menos hay que darla a conocer”. Son palabras de la iraní Shirin Ebadi, primera mujer musulmana que fue reconocida con el Premio Nobel de la Paz hace 15 años, en su obra La jaula de oro. El Nobel ensalzó su lucha a favor de los derechos humanos, especialmente de niños y mujeres. Irán ha empezado 2018 con una oleada de protestas en decenas de ciudades. Ebadi compara la “insostenible situación” en su país con “un fuego que muchos creen apagado pero en el que aún hay chispas, chispas de malestar y descontento” que pueden prender en cualquier momento.

Nacida en 1947 en Hamadan, al norte de Irán, aprendió de su padre, profesor de Derecho, su sentido de la justicia. Fue presidenta de la Corte de Teherán entre 1975 y 1979, pero la llegada del ayatolá Ruhollah Musavi Jomeini al poder, que en principio vio con esperanza por su reclamo de “independencia y libertad”, truncó su carrera judicial. Durante años se dedicó a la defensa de presos políticos y en 1999 fue encarcelada por presentar pruebas de violencia policial en el caso de un estudiante muerto por la policía.

En diciembre de 2008 la policía iraní cerró su Centro para la Protección de los Derechos Humanos en Teherán y meses más tarde, tras las protestas por las acusaciones de fraude por la reelección de Mahmud Ahmadineyad, en junio de 2009, tuvo que renunciar a seguir su lucha en su país.

Continúa su combate de forma nómada con viajes constantes por todo el mundo. Vive entre Nueva York y Londres, donde tiene su oficina, pero sigue muy de cerca lo que ocurre en Irán, adonde volverá cuando sea un país donde se respeten las libertades y los derechos humanos.

Gracias a la mediación de su intérprete, la iraní asentada en Barcelona Ryma Sheermohammadi nos ha contestado en farsi unas preguntas sobre la revuelta que se inició el 28 de diciembre. Ha animado esta semana en una declaración a que los iraníes a que dejen de pagar por la luz y el agua como forma de rebelarse contra el gobierno, y desea que sigan en las calles hasta lograr sus propósitos. Ebadi confirma que no tiene ambiciones personales en política porque como dice en su libro de memorias El despertar de Irán: “Lo que me interesa es la forma de luchar, no ganar”.

Pregunta.- ¿Le han sorprendido las protestas de estos días en Irán?

Respuesta.- No, en absoluto. La situación en Irán es como las cenizas de un fuego que la gente cree apagado, pero en el que quedan rescoldos con chispas. La gente está descontenta y muchos sabíamos que esto iba a pasar, tarde o temprano.

Han salido a la calle iraníes pobres, que no tienen trabajo ni recursos en un país con precios desorbitados»

P.- ¿A qué obedecen las manifestaciones? ¿Quiénes han salido a la calle y por qué lo han hecho ahora? No hay líderes visibles.

R.- Son iraníes de a pie los que están en las calles y efectivamente no cuentan con ningún líder. El gobierno deber darse cuenta de que un pueblo que pasa hambre sale a la calle porque está en su derecho protestar contra la situación en la que vive. Son ciudadanos de uno de los países más ricos del mundo por sus recursos pero ellos pasan necesidades. Cuando alguien pasa hambre, ya no le preocupa nada más. Los que han salido ahora a la calle, son iraníes pobres, que no tienen trabajo ni posibilidades para comer en un país en el que el precio de los alimentos es desorbitado. En las zonas de clase social alta en las ciudades grandes la gente no ha salido a protestar.

P.- ¿Cree que esta revuelta va a tener mayor impacto que las protestas de 2009? ¿Cómo actuará el régimen para frenarlas?

R.- Sabíamos que la gente iba a salir a las calles porque ya no soporta vivir en una situación de pobreza ni tampoco tolera tanta represión, tanta violación de los derechos humanos. Hace ya unos años que Irán cuenta con un relator especial de Naciones Unidas sobre derechos humanos. Hay innumerables casos de corrupción y una práctica generalizada de sobornos. Es una situación insostenible: corrupción, pobreza y represión.

P.- ¿En qué se diferencia de esa última oleada de manifestaciones contra el régimen de las que tuvieron lugar en 2009?

R.- En 2009 en Teherán y algunas ciudades grandes la gente protestaba y lo que ellos denunciaban era el hecho de que las elecciones eran fraudulentas. Pero ahora, los que están en la calle son los más pobres. Y no se trata de una ciudad, sino de muchas poblaciones. Lo que exigen actualmente es que haya un referéndum porque ya se han dado cuenta que lo que hay que hacer es cambiar la estructura del poder para poder vivir. Con la actual Constitución de Irán no está garantizado que se respeten sus derechos.

P.- Las mujeres han tomado parte activa. Se han convertido en un icono de esta oleada de protestas.

R.- Las mujeres están en primera fila en las protestas. Viven la pobreza, la corrupción y la represión, y además viven la discriminación por ser mujeres. Saben que si no hacen algo por cambiar la situación, son las que más sufren en el sistema actual iraní.

P.- ¿Cree que puede caer a corto plazo el régimen de los ayatolás?

R.- Espero que el gobierno deje de ser violento y escuche lo que la gente dice y esté dispuesto a convocar elecciones libres bajo el auspicio de Naciones Unidas. En esas circunstancias el pueblo rechazará este régimen.

En Túnez fue la gente en las calles la que logró que la revolución concluyera con éxito»

P.- ¿Hay riesgo de guerra civil? ¿Hacia dónde cree usted que va Irán?

R.- Depende de la actuación del gobierno y de hasta qué punto siga usando la violencia. Algunos analistas afirman que como no hay un liderazgo detrás de estas protestas, habrá enfrentamiento entre los militares y la gente, pero no nos olvidemos de que en Túnez fue la gente en las calles la que logró que cambiara la situación en el país y consiguió que la revolución concluyera con éxito. No les hizo falta ningún líder para hacerlo. Fueron ellos, todos y cada uno de los que salieron a las calles en Túnez, los que lucharon para conseguir el cambio.

P.- El Líder Supremo, Ali Jamenei, habla de injerencia extranjera. ¿Cree que Arabia Saudí, por ejemplo, apoya las protestas activamente?

R.- Desde el comienzo de la revolución cada vez que la población critica al gobierno, inmediatamente las autoridades acusan a otros gobiernos de injerencias, algo que es una mentira. La gente está hambrienta, hay censura, la tasa de desempleo es alta. Hay problemas sociales como las drogas y la prostitución… Pero cuando los iraníes protestan y demandan mejoras desde el gobierno de Teherán siempre se dice que Arabia Saudí está detrás de todo.

El gobierno iraní se atribuye el derecho a intervenir en Siria pero critica a Trump cuando opina sobre los que se manifiestan en Irán»

P.- ¿Qué le parece la reacción de EEUU en esta ocasión? Obama se mantuvo al margen cuando estalló la llamada Revolución Verde de 2009, pero el actual presidente, Donald Trump, está animando a los que se manifiestan en las calles.

R.- No estoy de acuerdo. El ex presidente Obama escribió en 2009 al Líder Supremo y pidió que hubiera diálogo y no quiso intervenir. Lo que la gente está haciendo es protestar de manera pacífica. Es un derecho que avala la Constitución del país y esto es lo que dice el presidente Trump, que la gente haga uso de su derecho de manifestarse de manera pacífica. Es curioso que el gobierno iraní se atribuye el derecho a intervenir en países como Palestina o Siria alegando que está defendiendo los derechos humanos de sus habitantes pero crítica las palabras del presidente Trump cuando opina sobre el derecho de los ciudadanos iraníes a exigir un cambio de su gobierno.

P.- En 2009 la comunidad internacional se mantuvo al margen. ¿Cree que ahora han de actuar de forma diferente?

R.- Sí, el pueblo iraní espera que esta vez la comunidad internacional sea más empática con ella.

P.- Hay algunos iraníes en las calles que claman por la vuelta de la monarquía. Dicen que es la revuelta de los hijos de quienes acabaron con el sha. ¿Ve factible que regrese el hijo del sha?

R.- Sí y no, si porque hasta que no haya elecciones libres y se pueda votar con libertad en Irán, el hijo del sha no podrá volver.

No quiero entrar en política. Tengo que ayudar a los iraníes a lograr lo que quieren»

P.- ¿Estaría usted dispuesta a encabezar un gobierno alternativo al actual? ¿En qué papel se ve en un Irán democrático?

R.- Soy abogada y defensora de los derechos humanos y espero poder seguir siéndolo en un Irán democrático. No quiero entrar en política. Tengo que ayudar a los iraníes a lograr lo que quieren.

P.– ¿Veremos una mujer como presidenta algún día?

R.- El pueblo iraní quiere un gobierno secular y demócrata. Los iraníes vivirán en igualdad y una mujer podría ser presidenta de Irán. Ha de haber un cambio en Irán. En la cultura iraní la mujer sí que tiene un papel relevante, pero el Consejo de los Guardianes defiende que sea un hombre y en el sistema actual no se permite.

P.- ¿Cómo le gustaría que fuera Irán en un futuro cercano? ¿Cuál es su sueño para su país?

R.- Mi sueño es que Irán sea un país secular y que todos los iraníes puedan vivir en paz independientemente de su religión, etnia e ideología. Un país donde la gente pueda elegir quien le gobierne de manera democrática y donde no haya tanta diferencia entre clases sociales.