Han pasado más de tres semanas desde que Jorge Moragas abandonó la dirección de gabinete del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Lo que apuntaba a una sustitución rápida, habida cuenta no sólo de la suma importancia del cargo, sino del hecho de que la salida de Moragas no fue sorpresiva, ha devenido en una vacante sobre la que el jefe del Ejecutivo mantiene un total mutismo. Todo apunta a que el secreto sea desvelado el próximo viernes en la reunión del Consejo de Ministros. En todo caso, en el Gabinete “todo funciona muy bien”, aseguran fuentes del mismo para acallar la rumorología interna, mucha y muy variada, que va a apuntando a unos y otros del complejo “monclovita”.

En el entorno de Rajoy se barajan tres opciones: que escoja a algunos de los actuales miembros del gabinete presidencial, es decir, que corra el escalafón, lo que sería la opción más sencilla y menos traúmatica para él; que amplíe la búsqueda al entorno de la vicepresidenta, o que tire de alguien vinculado al partido si prima la coordinación con Génova, dado el horizonte electoral de los comicios locales, autonómicos y europeos de 2019.

El déficit de Ysasi es no tener conexión alguna con Génova

En el primer grupo hablan de Cristina Ysasi-Ysamendi, directora del Departamento de Asuntos Nacionales del gabinete. Ysasi ha sido determinante en la estrategia catalana y en los grandes debates parlamentarios del presidente, como los del Estado de la Nación. Sería la sustitución más fácil y “técnica”, no sujeta a especulaciones, como le gustan a Rajoy. En todo caso, Ysasi, a decir de fuentes gubernamentales, no es una gran experta en cuestiones internacionales ni tiene conexión con el partido, que eran los dos de los tres grandes valores de Moragas. “Es la opción más tecnocrática de todas pero su gran déficit es no tiene vinculación con Génova y, dado que se acercan tiempos electorales, Rajoy necesita a alguien con ascendente en el PP”, indica un asesor gubernamental que conoce muy bien el gabinete del jefe del Ejecutivo.

Moragas tenía entrada en las principales cancillerías europeas, además de buenas relaciones personales con los dirigentes de la UDC alemana y con los conservadores británicos. Era la persona que daba seguridad a Rajoy en sus incursiones europeas, fundamentalmente,  donde el jefe del Ejecutivo estaba muy perdido al principio. Asimismo, tenía un amplio conocimiento de Génova, donde ya había ejercido de director de gabinete de Rajoy en los duros años de la oposición mientras otros se resguardaban bajo el paraguas del sector privado.

El “número dos” del gabinete de Rajoy, Alfonso Senillosa, podría seguir los pasos de Moragas y dejar Moncloa

Incluso sobre Moragas recayó la dirección de los dos comités organizadores de las campañas populares para las elecciones generales del 20-D de 2015 y del 26-J de 2016. Eso le dotó de un gran poder interno que se fue diluyendo conforme avanzaba la presente legislatura para acabar dejándole con poca capacidad de maniobra en el tercer frente que mejor dominaba: la cuestión catalana. No tuvo mucha intervención en la estrategia del 21-D, que centralizaron el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez Maillo, y el aspirante a la presidencia de la Generalitat, Xavier García Albiol, lo que le había incomodado.

En puridad, el número dos del gabinete de Rajoy en Moncloa es Alfonso Senillosa, al que Moragas nombró director adjunto del mismo además de director del Departamento de Seguridad Nacional, pero los distintos medios consultados por El Independiente creen que Senillosa saldrá de Moncloa una vez que el catalán se ha ido a Nueva York.

Ayllón es, junto a Martínez-Castro, las dos apuestas con más fundamento

Otro nombre del que se habla en los conciliábulos del edificio de Semillas de Moncloa, donde trabajan los asesores que se encargan del día a día de presidencia y vicepresidencia, es el del secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón. El también catalán como Moragas “aparece en todas las quinielas”, bromean algunos de sus colaboradores, que destacan la fiabilidad de quien es la mano derecha de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, aunque su gran hándicap es, precisamente, “encontrar a alguien que le sustituya” en la secretaría desde donde asume la interlocución con el resto de los Grupos Parlamentarios en una legislatura tan necesitada de acuerdos y de pactos.

Además, Rajoy no es muy partidario de “desvestir a un santo para vestir a otro”. Ese sería el caso también de la actual directora de gabinete de vicepresidencia, María González Pico, a quien muchos ven al lado de Rajoy “porque es una directora de gabinete como la copa de un pino”, señalan los medios gubernamentales consultados. Tiene, además un gran conocimiento del partido de los tiempos en que trabajó con Gabriel Elorriaga, tanto en la secretaría de Estudios y Programas del PP como secretario ejecutivo de Comunicación y responsable de la campaña electoral de Rajoy en 2004.

Echar mano de un vicesecretario del PP como Maroto daría idea de la gran importancia que Rajoy otorga al 2019

Pero si se habla de alguien de la más estrecha confianza de Rajoy para sustituir a Moragas, todos miran a la secretaria de Estado para la Comunicación, Carmen Martínez Castro, que podría cambiar su actual responsabilidad por la dirección del Gabinete -con el mismo Ayllón ampliando sus competencias a Comunicación. Martínez Casto también conoce Génova, a donde aterrizó en noviembre de 2006, no sólo un mes frío climatologicamente hablando, sino con el PP instalado en esa oposición por donde pasan todas las corrientes. Martínez Castro y Ayllón son las principales apuestas de Moncloa.

El último nombre que “Semillas” añade a la lista de posibles directores de gabinete es el del vicesecretario de Sectorial del PP, Javier Maroto, que este lunes se sentó a la diestra de Rajoy durante la reunión de la Junta Directiva Nacional en ausencia de María Dolores de Cospedal, de viaje a oficial en Japón. No cabe duda que en este caso primaría el conocimiento del partido, incluso de la política municipal, dado que Maroto fue alcalde de Vitoria. Quizá este viernes Rajoy desvele por fin el nombre del elegido.