La OPA hostil de C’s a los cargos locales del PP ha empezado ya en Cataluña, donde los populares están más débiles que nunca. Responsables del partido naranja han empezado a contactar con concejales del PP del área metropolitana de Barcelona para ofrecerles un puesto en sus listas en las elecciones municipales de 2019. La condición: dejar el acta de concejal del PP tres meses antes de las municipales para integrarse en las candidaturas de C’s. Si la operación tiene éxito y suma un número significativo de electos populares, puede convertirse en el golpe de gracia definitivo para el PP en esta comunidad.

Fuentes populares del ámbito municipal confirman los contactos, con un perfil muy definido: los naranjas buscan cargos locales que sean profesionales liberales menores de 45 años. Un perfil que encaja a la perfección en el partido del Albert Rivera, centrado en convertirse en el partido mayoritario entre los votantes jóvenes de ámbitos urbanos. Y la campaña ha empezado en el área metropolitana de Barcelona, donde C’s ganó las elecciones autonómicas del 21-D, mientras el PP quedaba relegado a última fuerza.

En 2015 el PP ya perdió más de la mitad de sus regidores, pero aún aventaja a C’s en representación local

Las últimas elecciones municipales ya supusieron un durísimo castigo para los populares catalanes. En el conjunto de Cataluña perdieron a más de la mitad de sus representantes -214 concejales frente a los 473 obtenidos tres años antes- pero aún salvaban la cara frente a C’s, que consiguió 176 electos, 124 de ellos en la provincia de Barcelona. Eso es lo que quiere cambiar el partido naranja ahora, al que sus rivales nacionalistas le echan en cara su falta de implantación en el territorio, puesto que C’s no tiene ningún alcalde y sólo ha entrado en el gobierno municipal de Lleida, de la mano del socialista Àngel Ros.

En el área metropolitana de Barcelona, donde C’s se sabe más fuerte, las posiciones ya se cambiaron en 2015, con 64 regidores de los naranjas por 58 del PP. Pero el partido de Mariano Rajoy podía exhibir aquí sus dos bastiones, Badalona y Castelldefels, donde ganó las elecciones aunque sus candidatos, Xavier García Albiol y Manuel Reyes, fueran expulsados de sus alcaldías gracias a la alianza de toda la oposición. La CUP fue la beneficiaria de esa alianza en Badalona e ICV en Castelldefels, con el apoyo de uno y dos regidores de C’s respectivamente.

El PP podría quedarse fuera de los ayuntamientos de 14 de las 23 ciudades catalanas con más de 50.000 habitantes

En los próximos comicios, sin embargo, el PP se podría ver expulsado de gran parte de las ciudades de más de 50.000 habitantes si triunfa el plan de C’s y se mantienen las negras expectativas electorales del partido del Gobierno. Ese es, precisamente, el argumento con el que C’s ha empezado a tentar a los regidores del PP en Cataluña. Con los resultados del 21-D, el PP se quedaría fuera los ayuntamientos de 14 de las 23 ciudades de más de 50.000 habitantes de Cataluña porque no llegó al 5% de los sufragios necesarios para tener representación en un consistorio. Y las grandes ciudades es, precisamente, donde los populares suelen tener más opciones de representación en Cataluña.

Se trata de ciudades como Terrassa, Sabadell, Sant Cugat, Mataró o Granollers, además de Girona. El PP está presente en todos esos ayuntamientos, aunque con representaciones de apenas uno o dos concejales. Es a esos concejales a los que los responsables de C’s estarían apelando, con estas cifras en la mano, para ofrecerles incorporarse a una lista con unas perspectivas mucho mejores y en puestos de salida especialmente seguros si se suman a ellos los votantes fieles a los representantes locales del PP.

El partido naranja siembra en terreno abonado por el descontento que cunde ya sin disimulo en el PP catalán. En las últimas reuniones de la ejecutiva popular de Cataluña, en la provincial de Barcelona, los cuadros intermedios han trasladado el malestar por el bloque en el que parece sumido el partido. La dirección sólo parece preocuparse por los problemas económicos del partido en Cataluña, que son evidentes, añaden estas fuentes. Pero las críticas por la falta de planificación, o el hecho de que el Ministerio de Fomento haya anunciado todas las grandes obras en Cataluña una vez pasadas las elecciones son recibidas con airados reproches de deslealtad.