ERC y Junts per Catalunya avanzan hacia un pacto para salvar una investidura en la que gana fuerza la opción del ‘doble Govern’ propuesto por Oriol Junqueras. Partiendo de ese escenario, el Parlament votaría a un gobierno efectivo, que ostentaría el poder ejecutivo real en Cataluña, y se buscaría una forma simbólica de investir a Carles Puigdemont como «presidente legítimo» de la Generalitat. En este sentido, la opción que gana más fuerza es la de investir al ex presidente fugado a través de la llamada Asamblea de Electos. Un órgano que le resulta extraño a la gran mayoría. Con razón: ni existe oficialmente ni se ha llegado nunca a constituir.

La Asamblea de Electos de Cataluña (AECAT) nace en octubre de 2016 como iniciativa promovida por la Asamblea de Municipios por la Independencia (AMI) y su presidenta, Neus Lloveras, con la intención de reunir en una sola institución a los más de 9.000 cargos electos repartidos por toda Cataluña.

Objetivo: ‘Ser útil en el momento decisivo’

Según la propia Lloveras, el objetivo de la AECAT era ser «útil» en el momento decisivo de la independencia. «Si se producen situaciones en las que pueda haber una imposibilidad de que los cargos electos ejerzan sus funciones, nuestra obligación es estar preparados para garantizar que la voluntad popular expresada por los catalanes se materialice», añadió.

Jordi Sànchez, en las horas previas a la DUI del 27-O, tuiteó desde prisión que el momento de la Asamblea de Electos ‘había llegado’

En otras palabras: la AECAT nació como instrumento para sustituir al Parlament en el caso de que éste fuera disuelto por el Gobierno central. En octubre de 2017, en las horas previas a la DUI del 27-O, Jordi Sànchez llegó a tuitear desde la cárcel que el momento de la Asamblea de Electos «había llegado», ante la perspectiva de que el 155 y la disolución del Parlament pudiera producirse antes del pleno.

La Asamblea de Electos nunca ha llegado a constituirse ni a reunirse. De hecho, ni siquiera existe un lugar designado para hacerlo en caso de que se convocase. Se desconoce con exactitud quién está adherido a este órgano, aunque se estimó en octubre que lo estarían unos 3.700 concejales y alcaldes independentistas. Por supuesto, su funcionamiento tampoco se rige por ninguna ley oficial.

La Asamblea de Electos fue siempre una demanda de la ANC en su hoja de ruta separatista, que ahora se activa como escenario probable para la investidura simbólica de Carles Puigdemont: un parlamento ficticio, que no existe oficialmente, sin poder de ninguna clase y desconocido para la gran mayoría de la población.