Que el ex consejero de la Comunidad de Madrid Francisco Granados iba a la Audiencia Nacional a poner en marcha el ventilador y tirar por elevación era sabido, que para ello iba a utilizar argumentos personales para insinuar actuaciones ilícitas ha pillado a Génova con el pie cambiado. Pero contra su intención primera de comprometer a Cristina Cifuentes, los planteamientos «machistas, muy machistas» que atribuyen a Granados, han provocado un cierre de filas en torno a ella. Fuentes del PP han salido en tromba para señalar que no se puede vincular un puesto «que ocupó hace doce años a una supuesta relación» con el expresidente autonómico, hoy imputado por el caso Lezo, Ignacio González.

Incluso una fuente gubernamental se atreve a aventurar que ese tipo de insinuaciones «en España no se hacen y, si se hacen, no gustan». También otro subraya que Granados carece «de cualquier crédito» y no puede defender en serio que una secretaria territorial, cuya labor era la coordinación política y de afiliados en distintos pueblos de la Comunidad, tuviera capacidad de «gestión e influencia. No gestiona ni un céntimo de euro», agregan los mismos medios.

Maillo califica las palabras de Granados de «bazofia pura»

Granados ha dicho en la Audiencia Nacional, ante el juez Manuel García Castellón, y las fiscales Anticorrupción, que Cifuentes  estaba al tanto de esa financiación irregular del PP de Madrid por haber tenido una “relación sentimental” con González, acusación que ha sido respondida por parte de la aludida con el anuncio de una querella contra su antiguo compañero de partido. Granados no ha aportado ninguna prueba de éste ni de otras acusaciones, entre ellas, la existencia de campañas electorales «paralelas» pagadas a cargo de empresarios.

El vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez Maillo, ha salido en tromba en defensa de Cifuentes contra la «bazofia pura» que, a su juicio, son las afirmaciones del ex dirigente del PP de Madrid y uno de los lugaretenientes de Esperanza Aguirre hasta que ésta prescindió de él tanto en la Comunidad como en el partido.

Siguiendo la que ha sido la tónica del día, Maillo ha insistido en la tesis de la «estrategia de defensa»por la cual un acusado de tantos delitos «declara lo que quiere y cambia de estrategia cuando quiere». Y, aunque no ha hablado de machismo específicamente, ha dicho echar de menos que ante una acusación «tan injusta» no haya salido otro partido «en su apoyo por una cuestión que afecta a su vida personal».

El PP critica no sólo la falta de solidaridad del resto de los partidos, sino que pidan su comparecencia

Es por ello que no entienden que, lejos de cualquier signo de solidaridad, se haya pedido su comparecencia tanto en al comisión de financiación ilegal del PP en el Congreso de los Diputados, a petición del PSOE, y de la comisión de la Asamblea de Madrid, ésta a propuesta de Podemos. «No esperábamos que pidieran una comparecencia, sino que se solidarizaran», ha lamentado Maillo para expresar a continuación que Cifuentes «tiene todo el apoyo y cariño ante una acusación de carácter personal».

La jefa de Gabinete y comunicación de la Comunidad de Madrid, Marisa González, expresaba a través de Twitter su rechazo a lo que calificaba de «feminismo selectivo» tras las palabras de Granados y la falta de reacción de los partidos de la oposición.

Interrogado Maillo en concreto sobre si temen que ésta pueda acabar imputada por el caso Púnica o, la mera sombra de sospecha, dificulte renovar su candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid en las elecciones de mayo de 2019, Maíllo ha reiterado el «apoyo total» del partido a la baronesa territorial, y ha alertado que las comisiones de investigación parlamentaria cuando hay procedimientos judiciales abiertos «están viciadas de origen y no sirven para saber la verdad, sino para dañar al contrario».

«No perdona un chanchullo»

Y desde el gobierno subrayan que a Cifuentes «se le pueden criticar otras cosas, pero nunca jamás perdonó un chanchullo ni a un chanchullero. Es honrada», sentencian.

Otras fuentes del PP descartan además que afecte al pacto con Ciudadanos, que la sostiene en la comunidad de Madrid. Alegan desde la Comunidad que el acuerdo «se está cumpliendo a rajatabla» hasta el punto de estar «en el 98 por ciento de cumplimiento», con lo que descartan que las acusaciones de Granados debiliten a Cifuentes en el gobierno regional.