La noche electoral en Italia será larga. La victoria del Movimiento 5 Estrellas se confirmaba a medida que avanzaban las horas. La formación creada por el cómico Beppe Grillo en 2009 y ahora liderada por el jovencísimo Luigi de Maio, de 31 años, es la primera fuerza con un 32,1%, en las proyecciones sobre el 15% de votos de la Cámara de diputados. El triunfo es contundente, si bien no alcanzaría el 40% para contar con la mayoría.

Italia amanece el lunes como un país donde las fuerzas populistas han seducido a los votantes. El Movimiento 5 Estrellas, en el sur especialmente, y la Liga, de Matteo Salvini, en el norte, con un 17,5% en esas proyecciones, rondan el 50%. Pero ningún partido ni coalición cuenta con mayoría para formar gobierno, una tarea que será ardua. Ingobernabilidad será la palabra del lunes.

El país aparece dividido geográficamente, con el centro aún leal al Partido Democrático, y con el populismo en auge y las fuerzas del sistema a la baja. Salvini y Di Maio son sobre el papel, y según estos datos, quiénes tienen más posibilidades de encabezar el próximo gobierno.

Difícil será no contar con el Movimiento 5 Estrellas para formar gobierno. Hasta ahora los grillini han rechazado las coaliciones, pero querían llegar al poder y el poder les ha llevado a la posición de tener que negociar.

«Este resultado garantiza que todos tendrán que hablar con nosotros. Es una garantía de transparencia para los italianos», ha declarado Alessandro di Battista, número dos del Movimiento 5 Estrellas. Si se aliara con la Liga, saltarían los alarmas en Europa. Algunos comentaristas ya especulan con que si 5 Estrellas asume el poder será un golpe tan duro como el Brexit para la UE.

La coalición de centro derecha (Fuerza Italia, la Liga y Hermanos de Italia) tampoco llegaría a la mayoría, pero logra el 36% en conjunto, más que 5 Estrellas. Necesitarían sumar más fuerzas para llegar al 40%. La Liga de Matteo Salvini lograría un 17,5% de los votos, el sorpasso sobre Fuerza Italia, de Silvio Berlusconi, que se quedaría en un 14,1% según esta proyección. Hermanos de Italia, de Giorgia Meloni, tendría un 4,1%.

Salvini tuiteó unas efusivas «gracias». Según el pacto con Berlusconi, sería el líder de la Liga quien tendría opciones al Palacio Chigi de contar con más diputados y senadores finalmente. Su discurso anti inmigración ha tenido eco, pese al suceso de Macerata. Los italianos se consideran «invadidos» por los inmigrantes, como dice Salvini. Supondría dejar de lado al Movimiento 5 Estrellas, pese a ser el partido más votado.

 

El Partido Democrático, que lidera el ex primer ministro, Matteo Renzi, apenas conseguiría un 19%, un minimo histórico.  Sus posibles aliados, Libres e Iguales (3,5%) o Más Europa, de Emma Bonino, (2,7%) tampoco han conseguido buenos resultados, lo que hace improbable siquiera una gran coalición. Sería un pacto entre perdedores, Renzi y Berlusconi, y una bofetada a los millones de votantes de 5 Estrellas.

Veremos quién se ríe el lunes», había declarado Luigi di Maio, el líder del Movimiento 5 Estrellas, a quienes se burlaban

Los perdedores son así los partidos del establishment, incluso Fuerza Italia, y quienes han azuzado el miedo frente a 5 Estrellas.  Di Maio, aludiendo esta semana a las burlas de otros competidores, declaraba confiado: «Veremos quién se ríe el lunes». Al acudir a votar en Pomigliano d’Arco, a las afueras de Nápoles, fue aclamado a gritos de «presidente, presidente». Aunque no logre la mayoría, con más de un 30% de los votos no puede ser ignorado.

Di Maio se presenta como moderado y su apariencia poco tiene que ver con el histriónico Beppe Grillo. Es el grillini que viene del sur, con un mensaje de esperanza para los desencantados. Su propio perfil, como hombre hecho a sí mismo con empleos diversos desde camarero a diseñador de páginas web, dista mucho del político convencional en Italia.

No comerciamos con los puestos, sino que proponemos a los más adecuados», dijo Di Maio al anunciar su gabinete

Con el fin de dar idea de solvencia, Di Maio, siempre con traje y corbata, ha ido presentando la última semana a quiénes serían sus candidatos los Ministerios, en lo que calificó «un acto de transparencia».  «No comerciamos con los puestos, proponemos a los más adecuados», declaraba para justificar este acto insólito.

En el sur, donde los politólogos afirman que se deciden esos comicios, su promesa de una renta básica mínima para los desempleados ha calado entre quienes se ven a años luz de la prosperidad del norte. La Liga, también ávida de votos en el sur, en lugar de atacar a los meridionales ahora la emprende ferozmente con «la invasión» de inmigrantes.

Estas elecciones legislativas del domingo eran cruciales, las más decisivas en 25 años, en palabras del actual primer ministro, Paolo Gentiloni. Es la primera vez que se aplica la ley electoral llamada Rosatellum. Un tercio de los representantes se elige por el sistema mayoritario y dos tercios por el proporcional. Hubo colas a última hora de la tarde por la complejidad del voto.

Cuarenta y seis millones de italianos han sido convocados a elegir la Cámara de diputados, compuesta por 618 representantes. Unos 43 millones (han de ser mayores de 25 años) son los llamados a elegir senadores (309). A ellos hay que sumar los cuatro millones que ya lo han hecho por correo. La participación ha sido de 73,7%la más baja desde 1946. En el sur, donde 5 Estrellas se ha volcado, la movilización ha sido mayor. En 2013 ya había descendido hasta el 75,19%.

Para animar a los votantes, la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, del Movimiento 5 Estrellas, tuiteó una foto y desdramatizó la posibilidad de nuevas elecciones.

El primero en votar fue el presidente Sergio Mattarella, el jefe del Estado que en Italia no tiene un papel neutral. Si finalmente no hubiera una mayoría clara, su papel será fundamental para designar quién será primer ministro y en quién podrá apoyarse. Sería lo que se denomina «un gobierno del presidente», un freno del sistema contra la inestabilidad y el caos. En ese caso, el actual primer ministro, Paolo Gentiloni, puede ser el hombre ideal para el consenso.

El incombustible Silvio Berlusconi, líder de Fuerza Italia, aunque no puede ser primer ministro por una condena por fraude fiscal, fue el protagonista de la anécdota de la jornada.  Una militante de Femen se plantó ante él subida a una mesa con el pecho al descubierto donde tenía escrito: «Berlusconi, estás acabado», mientras gritaba: «Berlusconi, tu tiempo ha terminado». El ex primer ministro, el último elegido en las urnas en 2008, se apartó riendo. Dice que no pudo oír lo que decía, pero que «era guapa».

Una Femen, ante Berlusconi, en el colegio electoral en Milán.

Una Femen se planta ante Berlusconi con el lema: «Estás acabado» EFE

La jugada de Berlusconi en el último sprint electoral tenía nombre y apellido europeo. Con la intención de mostrarse como un político moderado frente a los populistas de 5 Estrellas, y también frente a su competidor en la coalición, Matteo Salvini, de la Liga, fichó a Antonio Tajani como candidato a primer ministro.

Tajani, presidente del Parlamento Europeo, daría garantías a las instituciones de Bruselas y supondría un freno a los excesos de los populistas, tanto de la Liga como del Movimiento 5 Estrellas. Unos y otros han prometido el oro y el moro para conquistar a los votantes, desencantados y frustrados con la clase política.

El hartazgo y la desilusión de los italianos, que ven como la recuperación económica va más lenta que en otros países, ha provocado esta convulsión en las urnas. De ahí que el columnista del Corriere della Sera, Dario di Vico, escribiera sobre la necesaria «reinvención de la democracia». No es de extrañar que Steve Bannon, que sueña con una internacional populista, esté en Italia, país que considera en la vanguardia antisistema de Europa.

La esperanza, en palabras del corresponsal John Hooper, de The Economist, es que los italianos tienen «una gran experiencia en los puzzles electorales, más de 70 años, y una tradición social y cultural de compromesso (todos han de ceder para llegar al acuerdo)».

El 65º gobierno en 70 años será sorprendente. Y habrá que esperar semanas para conocerlo. O meses. Alemania ya tiene gobierno, tras 161 días, así que Italia bien podría tardar otro tanto. Mientras, muchos tendrán en su mente esta noche la obra que ahora representa Beppe Grillo por el  país. Su título, Insomnia.